
Urge, como en todo momento, mantener viva la llama del análisis y mantener abierto los canales del debate con conciencia: en nuestras islas, en nuestro planeta que tanto exige adelantarse al futuro, las ideas deben ser como las olas, incesantes y libres, incesantemente batiendo las rocas y conformando nuestras orillas.
Producto de una conversación anoche con Alí y de comentarios de tanto el comisionado electoral del PPD como informaciones vertidas por Néstor Duprey y Luis Penchi relacionados al total de votos registrados por el PPD en los comicios recientes vis a vis los totales recibidos por el ganador PNP (en contraste con las cifras de los comicios del 2004), y regresando al análisis del monto misterioso del 10% de indecisos, quisiera revisar o siquiera ampliar mis comentarios anteriores.
Primero debo plantear que me parece que el tema a discutirse, y a base de los intereses políticos inmediatos de quienes los esgrimen, pudiesen padecer de cierta tricotomía conclusiva, me explico, hay quienes andan honestamente en busca de teorías analíticas; hay quienes buscan justificarse y crear excusas de paso; y hay quienes meramente construyen defensas ideológicas. La primera se explica sola, qué pasó y si acaso porqué pasó, la segunda opción, las excusas en gran parte obedecen a la inevitabilidad de la realidad, ya pasó, hecho pecho, y la tercera, la opción tal vez más peligrosa, es construir un castillo de naipes a base de un ejercicio de racionalización que, por un lado, impida ver las verdaderas razones y, por otro lado, proponga la teoría de que los resultados no son una derrota fundamental sino una realidad puramente circunstancial, o sea que, por ejemplo, tenemos suficientes populares para haber ganado es que por x o y razón no fueron a votar.

Esta última de las tres versiones de las conclusiones como táctica (la más premeditada obviamente) de cierta manera se justifica a base de los totales recibidos (de votos íntegros) en elecciones que fueron victoriosas. Fue ensayado previamente durante la derrota de Rosselló en el 2004 mediante la llamada abstención de los pesqueristas. Promulgaban en aquella instancia el PNP que el Mesías había perdido debido a la traición de los pnp que habían apoyado a Carlos Pesquera resentidos y enojados al grado de que preferían no ir a votar.
En estos escasos días tras la debacle del PPD, se reformula la teoría en esta ocasión aduciendo que miles de populares adoloridos por los males económicos y tal vez otros tantos preocupados por la situación jurídica de Acevedo Vilá, igual habían utilizado la abstención como método de expresión política.

Lo cierto es que creo que puede haber algo de dicho fenómeno en ambos escenarios citados, cuánto es lo que insisto es totalmente debatible. Debatible porque me luce que son teorías que de cierta manera, aunque apoyadas en cierto aspecto en la realidad, más bien tratan de comunicar: somos más que los que aparecen registrados como votos emitidos. El asunto polémico ahí estriba en que aparenta desviar la atención de la posibilidad de que no todos los que votan por tal o cual partido verdaderamente son de dicho partido en el sentido estricto organizativo e ideológico (¿cuál es el criterio de membrecía más allá de la militancia política?).
En qué momento te conviertes en propietario o propiedad (según lo quieras interpretar) de una agrupación política formal por el mero hecho de favorecerlo en una situación dada. ¿Cuán real, profunda o momentánea es la conciencia ideológica de alguien que ciertamente no posee carnet o un vínculo perceptible con una agrupación política?

Creo que parte de este debate, que aplica perfectamente en sus justas proporciones con los resultados igual del PIP, debe buscar luz en analizar si es cierto que hay una dimensión, digamos, de pragmáticos electores sin mayores afiliaciones partidistas, un voto oscilante y variable, un sector de considerable cuantía de electores motivados por visiones muy a corto plazo de los procesos eleccionarios. ¿Cuántos, tomando prestado el estribillo pipiolo, de verdad declararon (tal vez hace rato) su independencia política personal de los partidos existentes, constituyendo sui generis un sector variable y variante?
Esta controversia justificaría plenamente el fenómeno de los entonces (creo yo) mal llamados indecisos porque en todo lugar están bastante decididos a hacer algo (aunque no sea lo que su presunto partido de origen o procedencia, para decirlo de alguna manera, desea). Igualmente el efecto que he reseñado sobre la indeseabilidad de manifestarse sobre sus decisiones, y que impacta creando equívocos en los mecanismos de encuestas, también se entiende perfectamente.
Nota adicional:
Para los que no sepan plenamente a que me refiero añado dos citas de escritos anteriores, a saber:

Primero; antes de las elecciones (3 de noviembre) publiqué como parte de la entrada La perplejidad política puertorriqueña y los penepazos...
(http://ortizfeliciano.blogspot.com/2008/11/la-perplejidad-poltica-puertorriquea-y.html)
lo siguiente:
“Algo me dice que la profesión de estadístico debe estar en su peor momento de credibilidad. Por favor decir que a menos de veinticuatro horas hay 200,000 puertorriqueños indecisos. Que hay 200,000 boricuas esperando que alguien los convenza con algún despliegue maravilloso de oratoria hipnótica, que escuchen una voz divina en algún momento de soledad que los ilumine, que descubran algún secreto recóndito que solucione su dilema, que sueñen con una visión profética del futuro que les indique el camino a seguir. No creo, llámenme incrédulo pero simplemente no lo creo, personalmente solo conozco a una persona que me ha dicho que todavía está indeciso, una sola. Ojo que no quiero decir que todos los otros están 100% seguros y convencidos, se que hay dudas y sospechas, pero de eso a decir que hay 200,000 puertorriqueños que esta noche se van a acostar sin saber por quién o qué votar mañana, no qué va, no lo creo.”
Segundo; justamente al día de la elecciones (5 de noviembre) publiqué como parte de la entrada Los blues, Chicago y las increíbles contradicciones...
(http://ortizfeliciano.blogspot.com/2008/11/los-blues-chicago-y-las-increbles.html)
lo siguiente:
“La verdadera lección del efecto Bradley. Mientras daba seguimiento al proceso eleccionario norteamericano y muy en especial a la figura de Barack Obama y el fenómeno que estaba ocasionando su campaña leí sobre el llamado efecto Bradley. Dicho fenómeno narraba como un candidato que las encuestas habían repetidamente concluido que era el gran favorito, perdía. Veamos:

Efecto Bradley. Teoría que propone explicar discrepancias observadas entre los sondeos de opinión del votante y los resultados en las elecciones entre un candidato blanco y un candidato afroamericano. Propone que algunos votantes tiendan a decirle a los encuestadores que son indecisos pero el día de las elecciones, el voto es para el opositor blanco. Fue nombrada después de que Tom Bradley, perdió las elecciones por la gobernación de California en 1982 a pesar de estar continuadamente al frente de las encuestas. El efecto de Bradley teoriza que las encuestas inexactas fueron afectadas por el fenómeno de la deseabilidad del reconocimiento, específicamente, votantes blancos dan respuestas inexactas que indican su preferencia verdadera por temor o indeseabilidad de asociarse públicamente (aunque las encuestas sean anónimas) con aspectos de la motivación racial.

Bueno la cosa es que dicho efecto no se materializó ayer en las elecciones presidenciales pero sin embargo, volviendo a leer sobre el asunto y ciertas teorías asociadas, el de la espiral del silencio (qué poético) y el Shy Tory Factor, deduje que, partiendo del famoso 10% de indecisos y aplicando estas teorías, dichos indecisos en verdad eran personas que habiendo decidido votar por el PNP y Fortuño por razones de indeseabilidad de ser asociados con su decisión afirmaban estar indecisos. En otras palabras gente que no desean ser identificados de ninguna manera con el PNP y Fortuño sin embargo por las razones que sean o fuesen, habían decidido votar de esa manera. Interesante y además me resulta mucho más lógico y razonable que las explicaciones que actualmente se esgrimen.”
















