sábado, 25 de junio de 2011

NYC: replanteamiento del derecho al matrimonio



Nueva York adopta el matrimonio entre homosexuales como acto legal. Legisladores votaron este viernes para legalizar el matrimonio homosexual, lo que hace a Nueva York el estado más grande en el que parejas homosexuales se pueden casar como un acto civil reconocido por el gobierno estatal. Esta noticia le da al movimiento de derechos igualitarios nuevo ímpetu. La aprobación del senado estatal era el paso final para la legislación del matrimonio homosexual, que fue aprobada la semana pasada por la asamblea. El gobernador Andrew M. Cuomo firmó la medida a las 11:55 P.M., y la ley entrará en efecto dentro de 30 días, significa que parejas del mismo sexo podrían comenzar a casarse en Nueva York a finales de julio.


El matrimonio homosexual en Nueva York interrumpió una secuencia de derrotas en otros estados donde procesos políticos impidieron la autorización legal del matrimonio homosexual mediante acción legislativa, enmiendas constitucionales o votos de referéndum. Apenas cinco estados permiten actualmente matrimonio homosexual: Connecticut, Iowa, Massachusetts, New Hampshire y Vermont, así como el distrito de Columbia (Washington,D.C.).


Docenas de estados tienen leyes o enmiendas constitucionales que prohíben el matrimonio homosexual. Muchas de ellas fueron aprobadas en los últimos años, pues el matrimonio homosexual como conquista o logro legal se ha movido al frente de la lucha por derechos igualitarios y se ha convertido en un tema fundamental en el proceso evolutivo de la cultura moderna. Pero Nueva York podría ser un cambio: El estado en gran medida más grande poblacionalmente en conceder el reconocimiento legal a las bodas del mismo sexo, y uno que es primera plana de la visibilidad de la comunidad gay. Los partidarios de la medida describieron la victoria en Nueva York como especialmente simbólica - y conmovedor - debido a su lugar en la historia del proceso de emancipación del derecho de los homosexuales.


Un tema asociado: Nuevas tradiciones vs. nuevas alternativas: un debate en proceso.

La esperanza viene con cierta preocupación. Mientras que muchos en la comunidad han trabajado para asegurar el derecho de parejas del mismo sexo de casarse, otros han estado trabajando igualmente para desarrollar alternativas a la unión contractual matrimonial como base de una relación social. Las sociedades domésticas y las uniones civiles se interpretan como convenios alternativos que validan relaciones legalmente entre personas sin tener que establecer las relaciones de propiedad implicadas por casarse. En el proceso de lograr a nivel de ley civil los derechos de la comunidad heterosexual a casarse se pone de cierta manera en riesgo la oportunidad de reordenar vidas de pareja de maneras que otorgan mayores libertades e implican menores riesgos.


El debate ha existido por mucho tiempo y se trata de reconocerle derechos a lo que antes eran simplemente reconocido como relaciones informales o comunidades de bienes. De hecho el debate es una controversia donde la identidad sexual o composición de la pareja no es tema central ya que es un tema que persiste en la comunidad heterosexual. La unión matrimonial como una opción en un menú de las opciones por las cuales las relaciones se pueden reconocer y que dichas opciones a base del convenio de voluntades pactadas otorgue los niveles de seguridad y confluencia de derechos emparejados e individuales en contexto. Como citan el alcalde de New York City, Michael R. Bloomberg, ha estado en una relación por más de 10 años sin casarse, tal vez uno de los ejemplos más visibles de que las relaciones alternativas fuera de la unión matrimonial tradicional merecen su espacio y respeto.


Tener el derecho de casarse es una cosa; ser forzado a casarse es absolutamente diferente.

¿Cómo es? El desarrollo de la igualdad matrimonial, como en Massachusetts, permite o obliga a patronos requerir a gente casarse para poder extender derechos. Es decir “ganar” el derecho de casarse puede significar “perder” derechos previamente adquiridos como socios (parejas). Por supuesto, esto significa que nos tratarán a todos por igual lo cual no necesariamente sea lo deseable. El momento proporciona una oportunidad de reconsiderar si debemos forzar a gente a casarse para compartir beneficios con sus relaciones. Lo que en muchos escenarios laborales homosexuales han adquirido como alternativa de extender derechos a sus parejas es algo que muchos heterosexuales han planteado como un objetivo legítimo: no verse "obligados" a casarse con sus parejas para compartir beneficios solidarios o mancomunados.


De hecho, la ciudad de New York tiene una ley de la sociedad doméstica que permite a las parejas del mismo sexo y heterosexuales los mismos derechos que los empleados casados. Lo cierto es que este logro se consigue para rectificar la injusticia creada por la inhabilidad de las parejas del mismo sexo de casarse legalmente. Una vez que la interdicción de la unión matrimonial se levanta, se arriesga el acceso al cuidado médico familiar y otras ventajas si los patronos tratan la unión matrimonial como el único boleto para el derecho a estas ventajas, que son cada vez más costosos y precarios en el escenario laboral.


Basado en informaciones de The New York Times, favor ver:




Breve nota personal de salida: Nuevamente vemos como las opciones de leyes referentes a las unidades entre personas sea en el plano familiar sea en el plano inter-personal que históricamente se han definido por conceptos de propiedad conllevan puntos contenciosos ya que dichas realidades pactadas o contractuales realmente se definen a base de relaciones emocionales que operan en unos palios donde la propiedad no garantiza verdaderas satisfacciones reales. ROF

Favor ver: