miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los blues, Chicago y las increíbles contradicciones...


‘…you'll lose the blues, in Chicago, Chicago the town that really Sunday couldn't shut down…’ (del hit de Frank Sinatra, Chicago)

El día después de las elecciones, me levanto con ‘hangover’ político o resaca
existencial:
La resaca, como demasiado pocos sabemos, es la aparición de un conjunto de síntomas al día siguiente de haber bebido alcohol excesivamente, y puede empeorar si se fuma excesivamente (y sobre lo que se fuma y ramificaciones asociadas no quiero abundar). Se caracteriza por tener a la mañana siguiente sed intensa, dolor de cabeza, mareo, visión borrosa, dolor muscular, y malestar general con nauseas y acidez de estómago.

El ‘hangover’ político o resaca existencial, es la aparición de un conjunto de síntomas al día siguiente de haber estado expuesto a la politiquería excesivamente, y puede empeorar si se escucha politólogos prolongadamente (y sobretodo por la radio). Se caracteriza por tener a la mañana siguiente sed intensa de verdad, dolor de cabeza por la cantidad de cosas increíbles que llegas a creer, mareo ideológico, visión borrosa de tu futuro, dolor en el corazón, y malestar general con nauseas motivacionales y acidez de autoestima en crisis.

¿Qué lo ocasionó…?
Obama arropa a los Estados Unidos y se convierte en el primer presidente afroamericano con un discurso que la derecha atacó como de ideas socialistas, mientras en Puerto Rico, Fortuño y el PNP arropa las elecciones en Puerto Rico con un discurso netamente republicano, neoliberal hasta el tuétano y conservador. Y pensar que hay gente que no entiende lo que es la dialéctica, amigos y amigas esto mismo es, puras contradicciones.

En los Estados Unidos un sesenta % de los hispanos votaron por Obama, mientras en Puerto Rico, un 53% votaron por el PNP.

En los Estados Unidos, un abogado de 47 años hijo de un africano (keniano) economista graduado de Harvard (a quien conoció solo una vez) y de una mujer blanca de Kansas que lo crió (como madre soltera) en Hawaii, profesor de derecho constitucional en la escuela de derecho de la Universidad de Chicago (una de las cinco escuelas de derecho más prominentes de la nación) y previamente organizador de comunidades pobres (de hecho comunidades de desempleados tras la caída de la industria siderúrgica) es hoy presidente de la nación.

Comunicado de prensa de la Universidad de Chicago:
Re: Barack Hussein Obama.
“The Law School has received many media requests about Barack Obama, especially about his status as "Senior Lecturer." From 1992 until his election to the U.S. Senate in 2004, Barack Obama served as a professor in the Law School. He was a Lecturer from 1992 to 1996. He was a Senior Lecturer from 1996 to 2004, during which time he taught three courses per year. Senior Lecturers are considered to be members of the Law School faculty and are regarded as professors, although not full-time or tenure-track. The title of Senior Lecturer is distinct from the title of Lecturer, which signifies adjunct status. Like Obama, each of the Law School's Senior Lecturers have high-demand careers in politics or public service, which prevent full-time teaching. Several times during his 12 years as a professor in the Law School, Obama was invited to join the faculty in a full-time tenure-track position, but he declined.”

Barack Obama a los 33, escribió un libro que mezcla ficción con recuentos biográficos, Dreams from My Father: A Story of Race and Inheritance. (1999)

Para la misma época que el futuro presidente de la nación americana iniciaba su carrera política como candidato a legislador estatal en Illinois, Luis Fortuño estaba en el gabinete de Rosselló, sus responsabilidades al mando de las operaciones de turismo y desarrollo económico.

Luis Fortuño fue Director de Turismo del 1993 al 1996, y fue Secretario de Desarrollo Económico de 1996 a 1998, quien supervisa, entre otras corporaciones públicas, a la compañía de Turismo. Luis Fortuño dejó a Turismo con un déficit de $23.6 millones.

(Favor ver: http://www.elsorbeto.com/?p=1224 y “Incompleto el Esfuerzo Turístico” por Omaya Sosa Pascual, El Nuevo Día, 12 de abril del 2000)

Por lo menos para mi resulta muy interesante el contraste entre ambas figuras que hoy son elementos principalísimos en nuestro futuro, interesante y prueba fiel de que la dialéctica está viva y echando candela en nuestra realidad política.

La verdadera lección del efecto Bradley. Mientras daba seguimiento al proceso eleccionario norteamericano y muy en especial a la figura de Barack Obama y el fenómeno que estaba ocasionando su campaña leí sobre el llamado efecto Bradley. Dicho fenómeno narraba como un candidato que las encuestas habían repetidamente concluido que era el gran favorito, perdía. Veamos:

Efecto Bradley. Teoría que propone explicar discrepancias observadas entre los sondeos de opinión del votante y los resultados en las elecciones entre un candidato blanco y un candidato afroamericano. Propone que algunos votantes tiendan a decirle a los encuestadores que son indecisos pero el día de las elecciones, el voto es para el opositor blanco. Fue nombrada después de que Tom Bradley, perdió las elecciones por la gobernación de California en 1982 a pesar de estar continuadamente al frente de las encuestas. El efecto de Bradley teoriza que las encuestas inexactas fueron afectadas por el fenómeno de la deseabilidad del reconocimiento, específicamente, votantes blancos dan respuestas inexactas que indican su preferencia verdadera por temor o indeseabilidad de asociarse públicamente (aunque las encuestas sean anónimas) con aspectos de la motivación racial.

Bueno la cosa es que dicho efecto no se materializó ayer en las elecciones presidenciales pero sin embargo, volviendo a leer sobre el asunto y ciertas teorías asociadas, el de la espiral del silencio (qué poético) y el Shy Tory Factor, deduje que, partiendo del famoso 10% de indecisos y aplicando estas teorías, dichos indecisos en verdad eran personas que habiendo decidido votar por el PNP y Fortuño por razones de indeseabilidad de ser asociados con su decisión afirmaban estar indecisos. En otras palabras gente que no desean ser identificados de ninguna manera con el PNP y Fortuño sin embargo por las razones que sean o fuesen, habían decidido votar de esa manera. Interesante y además me resulta mucho más lógico y razonable que las explicaciones que actualmente se esgrimen.

Comencé con una frase de la canción Chicago de Frank Sinatra, se imponen imágenes de Chicago por ser la ciudad que enmarca la campaña de Obama (busquen el discurso de la victoria y léanlo [voy a insertarlo en los comentarios] “…Mientras celebramos esta noche, sabemos que los retos que nos traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas -dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo-. Mientras estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que se despiertan en los desiertos de Irak y las montañas de Afganistán para jugarse la vida por nosotros. Hay madres y padres que se quedarán desvelados en la cama después de que los niños se hayan dormido y se preguntarán cómo pagarán la hipoteca o las facturas médicas o ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus hijos. Hay nueva energía por aprovechar, nuevos puestos de trabajo por crear, nuevas escuelas por construir, y amenazas por contestar, alianzas por reparar…”). Obviamente en nada parecido al discurso de Fortuño pero eso no sorprende a nadie creo.











Ya que estoy con la Chicagomanía en high, déjeme decirle que Chicago es la ciudad que representa Luis Gutiérrez en el Congreso, tiene una avenida llamada Roberto Clemente y una comunidad boricua notable y numerosa.

“La comunidad puertorriqueña en Chicago surgió a fines de los 40, producto de las necesidades económicas y de la mecánica laboral colonialista. En Chicago, el auge manufacturero de la posguerra aumentó la oferta laboral.
El primer gran grupo de boricuas arribó en Chicago, no por casualidad o por extravío, sino por conducto de una firma reclutadora encargada de contratar operarios y sirvientas para las fábricas, las casas finas y los hoteles. Pronto el Gobierno de la isla abrió una oficina aquí para facilitar la migración y el empleo. En 1960 eran más de 32 mil los puertorriqueños en Chicago; diez años después, casi 80 mil.” (http://www.hoyinternet.com/noticias/columnistas/la/hoycolumna_ch_08_22_08aug22,0,2721711.story)

Hoy se cuentan muchos más de 100,000 puertorriqueños y ‘chicarriqueños’ (sin restarle méritos ni validez boricua a los de segunda y tercera generación que en la distancia y mediante inspiración, evocación y nostalgia viven su patria plenamente). De hecho existe hasta un documental de 80 minutos acerca de la emigración, asentamiento y luchas del pueblo puertorriqueño “Historia Puertorriqueña de Chicago” realizada por el cineasta independiente Antonio Francheschi y su esposa Gloricelly.

Chicago es una ciudad de Puerto Rico de las que podremos reclamar en nuestra futura independencia transnacional conjuntamente con el Bronx y Hartford entre otras.

Y siguiendo con el tema de Chicago, en esa ciudad existen los Cubs ese equipo tradicional de Grandes Ligas que nunca gana (de hecho no gana una Serie Mundial desde el 1908 y no juega en una Serie Mundial desde el 1945) sin embargo comanda una fanaticada, una personalidad única y resistente con una mitología inigualable en su viejo, pequeño y comunitario parque Wrigley Field. Hay quienes temen que el PIP se convierta en los Cubs de la política puertorriqueña. Los eternos prospectos que nunca llegan.

Y para apartarme solo un poco de la Chicagomanía dicen que hay una fila larguísima de empleados populares de confianza en cierta empresa de hacer resumés profesionales, quien sabe cuántos terminen comprando un boleto para irse a Chicago a probar fortuna.

posdata- Gracias al amigo Fernando España de Colombia (salsaglobal.blogspot.com) que me envia una información sabrosa sobre Michelle Obama la esposa del presidente electo:

Michelle Obama, una abogada de 44 años es extrovertida y proviene de una familia de la clase trabajadora de Chicago (Illinois), según Yvonne Dávila, una amiga puertorriqueña de Michelle desde hace 20 años, en entrevista telefónica desde Chicago: “Michelle no habla español pero puede bailar salsa y le gustan los gandules" que como, buena cocinera boricua, le prepara a la familia, señaló Dávila.

"Estoy convencida de que si Michelle llega a la Casa Blanca continuará su lucha por el bienestar de los niños y de las mujeres, como ya lo hace", dijo, “Ama a su país, ama a su esposo y cree en su labor."

Recordamos que recientemente salió una entrevista sobre la amiga puertorriqueña de los Obama, Yvonne Dávila (www.elnuevodia.com/diario/noticia/revistas/revistas/la_cunada_boricua_de_obama/479152 - 48k - )
en esa parte periodística recuerdo que Dávila decia: "Eso sí, les cocino comida puertorriqueña. A Barack le encanta el pollo que yo hago, el arroz con gandules y las habichuelas puertorriqueñas."

nota a la posdata- Gente la conexión boricua 'at its best' tenemos línea directa con la nueva Casa Blanca vía el arroz con habichuelas y el cocoleo sandunguero, ehh dentro de poco la alcapurria, la morcilla y el salmorejo mientras la rumba, la bomba y los cueros ponen to' aquello a gozar... umm, esto es diplomacia con salsa y sabor, juan cintrón here gui com...

(Espero que la mujer de Pierluisi sepa cocinar criollo sino que vaya empacando su Valdejuli y practicando sus vueltitas).

segunda nota a la posdata- dicen que el círculo interno del PNP está entrevistando prietos y prietas para las posiciones de 'panas oficiales' de Pierluisi.

tercera nota a la posdata- hay quienes dicen que en Puerto Rico no pegamos una, en Casa Blanca va a haber un presidente negro con ideas digamos cuasisocialistas, que baila salsa y le gusta el arroz con pollo... y nosotros tenemos un gobernador blanquito de guaynabo, comemierda, republicano conservador y que cree en darle rienda suelta a sus amigos los millonarios...

Bí María, panas míos, esto sí que es dialéctica a la boricua, de la duuura, de la mata...

1 comentario:

Discurso del presidente electo de EEUU dijo...

Discurso del presidente electo de EEUU
"¡Hola, Chicago!
Si todavía queda alguien por ahí que aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, quien todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es
su respuesta.
Es la respuesta dada por las colas que se extendieron alrededor de escuelas e iglesias en un número cómo esta nación jamás ha visto, por las personas que esperaron tres horas y cuatro horas, muchas de ellas por primera vez en sus vidas, porque creían que esta vez tenía que ser distinta, y que sus voces podrían suponer esa diferencia.
Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados. Estadounidenses que transmitieron al mundo el mensaje de que nunca hemos sido simplemente una colección de individuos ni una colección de estados rojos y estados azules. Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América.
Es la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido aconsejados a ser escépticos y temerosos y dudosos sobre lo que podemos lograr, a poner manos al arco de la Historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor.
Ha tardado tiempo en llegar, pero esta noche, debido a lo que hicimos en esta fecha, en estas elecciones, en este momento decisivo, el cambio ha venido a Estados Unidos.
Esta noche, recibí una llamada extraordinariamente cortés del senador McCain. El senador
McCain luchó larga y duramente en esta campaña. Y ha luchado aún más larga y duramente por el país que ama. Ha aguantado sacrificios por Estados Unidos que no podemos ni imaginar. Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado.
Le felicito; felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado. Y estoy deseando colaborar con ellos para renovar la promesa de esa nación durante los próximos meses.
Quiero agradecer a mi socio en este viaje, un hombre que hizo campaña desde el corazón, e hizo de portavoz de los hombres y las mujeres con quienes se crío en las calles de Scranton y con quienes viajaba en tren de vuelta a su casa en Delaware, el vicepresidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden.
Y no estaría aquí esta noche sin el respaldo infatigable de mi mejor amiga durante
los últimos 16 años, la piedra de nuestra familia, el amor de mi vida, la próxima primera dama de la nación, Michelle Obama.
Sasha y Malia, os quiero a las dos más de lo que podéis imaginar. Y os habéis ganado el nuevo cachorro que nos acompañará hasta la nueva Casa Blanca.
Y aunque ya no está con nosotros, sé que mi abuela nos está viendo, junto con la familia que hizo de mí lo que soy. Los echo en falta esta noche. Sé que mi deuda para con
ellos es incalculable.
A mi hermana Maya, mi hermana Alma, al resto de mis hermanos y hermanas, muchísimas gracias por todo el respaldo que me habéis aportado. Estoy agradecido a todos vosotros. Y a mi director de campaña, David Plouffe, el héroe no reconocido de esta campaña, quien construyó la mejor, la mejor campaña política, creo, en la Historia de los Estados Unidos de América.
A mi estratega en jefe, David Axelrod, quien ha sido un socio mío a cada paso del camino.
Al mejor equipo de campaña que se ha compuesto en la historia de la política. Vosotros hicisteis realidad esto, y estoy agradecido para siempre por lo que habéis sacrificado para
lograrlo.
Pero sobre todo, no olvidaré a quién pertenece de verdad esta victoria. Os pertenece a vosotros. Os pertenece a vosotros.
Nunca parecí el aspirante a este cargo con más posibilidades. No comenzamos con mucho dinero ni con muchos avales. Nuestra campaña no fue ideada en los pasillos de Washington. Se inició en los jardines traseros de Des Moines y en los cuartos de estar de Concord y en los porches de Charleston. Fue construida por los trabajadores y las trabajadoras que recurrieron a los pocos ahorros que tenían para donar a la causa cinco dólares y diez dólares y veinte dólares.
Adquirió fuerza de los jóvenes que rechazaron el mito de la apatía de su generación, que dejaron atrás sus casas y sus familiares para hacer trabajos que les procuraron poco dinero y menos sueño.
Adquirió fuerza de las personas no tan jóvenes que hicieron frente al gélido frío y el ardiente calor para llamar a las puertas de desconocidos y de los millones de estadounidenses que se ofrecieron voluntarios y organizaron y demostraron que, más de dos siglos después, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no se ha desvanecido de la Tierra.
Esta es vuestra victoria.
Y sé que no lo hicisteis sólo para ganar unas elecciones. Y sé que no lo hicisteis por mí.
Lo hicisteis porque entendéis la magnitud de la tarea que queda por delante. Mientras celebramos esta noche, sabemos que los retos que nos traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas -dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo-.
Mientras estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que se despiertan en los desiertos de Irak y las montañas de Afganistán para jugarse la vida por nosotros.
Hay madres y padres que se quedarán desvelados en la cama después de que los niños se hayan dormido y se preguntarán cómo pagarán la hipoteca o las facturas médicas o ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus hijos. Hay nueva energía por aprovechar, nuevos puestos de trabajo por crear, nuevas escuelas por construir, y amenazas por contestar, alianzas por reparar.
El camino por delante será largo. La subida será empinada. Puede que no lleguemos en un año ni en un mandato. Sin embargo, Estados Unidos, nunca he estado tan esperanzado como estoy esta noche de que llegaremos.
Os prometo que, nosotros, como pueblo, llegaremos.
Habrá percances y comienzos en falso. Hay muchos que no estarán de acuerdo con cada decisión o política mía cuando sea presidente. Y sabemos que el gobierno no puede solucionar todos los problemas.
Pero siempre seré sincero con vosotros sobre los retos que nos afrontan. Os escucharé, sobre todo cuando discrepamos. Y sobre todo, os pediré que participéis en la labor de reconstruir esta nación, de la única forma en que se ha hecho en Estados Unidos durante 221 años bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida.
Lo que comenzó hace 21 meses en pleno invierno no puede terminar en esta noche otoñal.
Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos. Es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio. Y eso no puede suceder si volvemos a como era antes. No puede suceder sin vosotros, sin un nuevo espíritu de sacrificio.
Así que hagamos un llamamiento a un nuevo espíritu del patriotismo, de responsabilidad, en que cada uno echa una mano y trabaja más y se preocupa no sólo de nosotros mismos sino el uno del otro.
Recordemos que, si esta crisis financiera nos ha enseñado algo, es que no puede haber un Wall Street (sector financiero) próspero mientras que Main Street (los comercios de a pie) sufren.
En este país, avanzamos o fracasamos como una sola nación, como un solo pueblo.
Resistamos la tentación de recaer en el partidismo y mezquindad e inmadurez que han intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo.
Recordemos que fue un hombre de este estado quien llevó por primera vez a la Casa Blanca la bandera del Partido Republicano, un partido fundado sobre los valores de la autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional.
Esos son valores que todos compartimos. Y mientras que el Partido Demócrata ha logrado una gran victoria esta noche, lo hacemos con cierta humildad y la decisión de curar las divisiones que han impedido nuestro progreso.
Como dijo Lincoln a una nación mucho más dividida que la nuestra, no somos enemigos sino amigos. Aunque las pasiones los hayan puesto bajo tensión, no deben romper nuestros lazos de afecto.
Y a aquellos estadounidenses cuyo respaldo me queda por ganar, puede que no haya obtenido vuestro voto esta noche, pero escucho vuestras voces. Necesito vuestra ayuda. Y seré vuestro presidente, también.
Y a todos aquellos que nos ven esta noche desde más allá de nuestras costas, desde parlamentos y palacios, a aquellos que se juntan alrededor de las radios en los rincones olvidados del mundo, nuestras historias son diversas, pero nuestro destino es compartido, y llega un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense.

A aquellos, a aquellos que derrumbarían al mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina tan fuertemente: esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza sino del poder duradero de nuestros ideales; la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme.
Allí está la verdadera genialidad de Estados Unidos: que Estados Unidos puede cambiar.
Nuestra unión se puede perfeccionar. Lo que ya hemos logrado nos da esperanza con respecto a lo que podemos y tenemos que lograr mañana.
Estas elecciones contaron con muchas primicias y muchas historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente esta noche trata de una mujer que emitió su papeleta en Atlanta. Ella se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en estas elecciones, salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años. Nació sólo una generación después de la esclavitud; en una era en que no había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos; cuando alguien como ella no podía votar por dos razones -porque era mujer y por el color de su piel. Y esta noche, pienso en todo lo que ella ha visto durante su siglo en Estados Unidos- la desolación y la esperanza, la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: Sí podemos. En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse, expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí podemos. Cuando había desesperación y una depresión a lo largo del país, ella vio cómo una nación conquistó el propio miedo con un Nuevo Arreglo, nuevos empleos y un nuevo sentido de propósitos comunes. Sí podemos. Cuando las bombas cayeron sobre nuestro puerto y la tiranía amenazó al mundo, ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con grandeza y la democracia fue salvada. Sí podemos.
Ella estaba allí para los autobuses de Montgomery, las mangas de riego en Birmingham, un puente en Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un pueblo: "Lo superaremos". Sí podemos.
Un hombre llegó a la luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación.
Y este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, durante los tiempos mejores y las horas más negras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar. Sí podemos.
Estados Unidos, hemos avanzado mucho. Hemos visto mucho. Pero queda mucho más por hacer. Así que, esta noche, preguntémonos -si nuestros hijos viven hasta ver el próximo siglo, si mis hijas tienen tanta suerte como para vivir tanto tiempo como Ann Nixon Cooper, ¿qué cambio verán? ¿Qué progreso habremos hecho?
Esta es nuestra oportunidad de responder a ese llamamiento. Este es nuestro momento.
Estos son nuestros tiempos, para dar empleo a nuestro pueblo y abrir las puertas de la oportunidad para nuestros pequeños; para restaurar la prosperidad y fomentar la causa de la paz; para recuperar el sueño americano y reafirmar esa verdad fundamental, que, de muchos, somos uno; que mientras respiremos tenemos esperanza. Y donde nosencontramos con escepticismo y dudas y aquellos que nos dicen que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: Sí podemos.
Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América."
(Gracias a la compañera Milagros Rivera mediante Resumen de cmi-pr, Vol 67, Envío 21)