lunes, 22 de abril de 2019

Socialismo y ecología


I. En el primer Día de la Tierra, el 22 de abril de 1970, 20 millones de personas marcharon. Hoy vivimos lo que el escritor y científico Jared Diamond denomina "normalidad progresiva ... la forma en que un cambio importante se acepta como la situación normal", incluso cuando el mundo proclama el reciente huracán María en Puerto Rico como evidencia incuestionable del comienzo del fin del clima normal.
En la actualidad, el principio de “riesgo aceptable” lo practican las empresas y el gobierno, lo que significa que una cierta cantidad de pérdidas de vidas humanas y de propiedad es aceptable. Así, más de 3000 muertos en la isla han sido "oficialmente" olvidados, ya que estamos alarmados por otras tragedias recientes que palidecen en su alcance de manera que la destrucción parcial de una catedral capturó la atención del mundo, aunque nadie murió. Miles de millones se destinan a reconstruir un edificio, mientras millones mueren de hambre, todo en nombre de Dios. ¿Quién duda que el racismo institucional mata?
Y como siempre, las comunidades pobres y las mujeres serán las más afectadas. El racismo y el sexismo ambientales solo pueden existir bajo el capitalismo, donde esencialmente el valor de su propiedad (si tiene) determina el nivel de contaminación al que está expuesto y donde la verdad es que las mujeres pobres son la mayoría de la Humanidad y los últimos estudios confirman que la discriminación salarial sigue creciendo aunque los medios corporativos intentan decir una mentira masiva.
La verdad del día del planeta Tierra: Las emisiones globales de combustibles fósiles aumentaron en 2018, hasta un estimado de 37 gigatones. En marzo, alcanzamos 407 ppm de dióxido de carbono en la atmósfera, el nivel más alto registrado hasta la fecha. El CO2 permanece en la atmósfera entre 100 y 150 años.
Otro signo del calentamiento del planeta son los cráteres que han estado apareciendo en toda Siberia, que se han determinado resultado de burbujas de metano de las superficies de hielo derretido. Estas burbujas liberan 200 veces la tasa normal de metano, un gas que atrapa 100 veces más calor en la atmósfera que el CO2.
Mientras tanto, en Puerto Rico, el gobierno propone el uso del gas natural, que es el peor contaminante de metano.
Simplemente estúpido, se llama un circuito de retroalimentación positiva, que significa que realmente acelera el cambio climático, causando mucho más daño a una tasa mayor que incluso la quema de carbón, y que a su vez acelera el cambio climático aún más. Puedes ver hacia dónde se dirige esta espiral.
La necesidad inherente del capitalismo de buscar constantemente nuevos mercados y expandir las ganancias se encuentra en completa contradicción con un mundo sostenible. La principal preocupación de las corporaciones es aumentar sus rendimientos trimestrales y complacer a los ricos. Entonces, simple conclusión, la Junta de control fiscal es el mejor aliado que tiene la contaminación masiva en Puerto Rico, es más rentable que producir lo que la sociedad necesita y los cambios que necesitamos son los enemigos de la dictadura financiera en la que nos encontramos. Un informe de 2016 titulado Shorting the Climate: Fossil Fuel Finance Report Card 2016, reveló que 25 bancos de EE. UU., Europeos y canadienses tienen grandes inversiones en compañías involucradas en combustibles fósiles extremos, incluido el gas natural.
Las inversiones en tecnologías renovables cada vez más asequibles son más prácticas y permiten no solo tener independencia económica fuera de los caprichos del mercado global de combustibles fósiles, sino también electrificar más fácilmente las regiones a través de sistemas solares de mini-red.
En la colonia capitalista de Puerto Rico, el "negocio como siempre" es la mentalidad dominante a pesar de la urgencia de la inminente crisis climática. Pensar que el 1% tendrá un cambio de corazón y entregar sus miles de millones para salvar a los pobres es ridículo. El capitalismo por naturaleza se basa en la búsqueda de mayores ganancias, y significa que estamos condenados si no hacemos un cambio radical. Aumentar las ganancias es lo primero y lo único que importa, eso es incompatible con la sostenibilidad real.
¿Y quién soportará el peso de la crisis? Serán las comunidades pobres debido a la ubicación, la inestabilidad económica y la falta de acceso a la tecnología. Cuando más tormentas violentas devasten el país, los pobres sufrirán más, los ricos no morirán, los pobres lo harán, miles de personas pobres nuevamente y nuevamente habrá miles viejos y mujeres pobres con sus familias esperando ser contados mientras los ricos hacen relaciones públicas en aire acondicionado.



II. Por qué los ambientalistas radicales son socialistas, es porque los socialistas creen que la expansión del sistema capitalista es la causa de la exclusión social, la pobreza, la guerra y la degradación ambiental a través de la globalización y el imperialismo, los estados represivos, el colonialismo en todas sus versiones y las estructuras transnacionales.
Muchos lo llaman ecosocialismo porque reúne dos formas complementarias de pensar sobre los seres humanos, el medio ambiente y la necesidad de un cambio de sistema, no un cambio climático. Es una tendencia que proviene de la ciencia de la ecología y su énfasis en las interacciones complejas y dinámicas entre los componentes vivos y no vivos dentro de un ecosistema. En particular, cómo las funciones de soporte vital dentro de un ecosistema pueden verse interrumpidas por el comportamiento de un organismo, por ejemplo, los humanos. Pero la ecología carece de un análisis social; no tiene forma de entender cómo las fuerzas económicas y políticas impulsan el comportamiento humano y el cambio social puede tener lugar.
El marxismo muestra que la crisis ecológica está arraigada en un sistema económico y político destructivo, el capitalismo, y proporciona formas de entender cómo funciona el capitalismo y de imaginar un sistema más allá del capitalismo, en el que la producción es impulsada por la necesidad humana.
Entonces, la premisa es que la degradación ambiental y la injusticia social provienen de la misma fuente: un mundo donde la ganancia es el objetivo más alto. En el corazón de una visión ecosocialista debe estar un profundo feminismo radical. La participación de las mujeres es clave en la lucha contra la desigualdad y la destrucción del medio ambiente.
Según la FAO, las mujeres producen el 70% de los alimentos en la tierra, pero están marginadas y oprimidas por el neoliberalismo y el patriarcado.
El capitalismo se dirige a los cuerpos de las mujeres que tienen menos acceso a la salud reproductiva. El problema es la desigualdad. La solución no es restringir la vida reproductiva de las mujeres, sino formar parte del movimiento por la justicia reproductiva. Las mujeres necesitan seguridad para ejercer la autodeterminación que necesitan los seres humanos. Esta seguridad incluye vivienda digna, oportunidades educativas, trabajo bueno y significativo, libertad frente a la violencia doméstica o leyes que restringen sus decisiones reproductivas a lo largo de sus vidas, atención médica asequible y cuidado infantil.
El racismo es un invento opresivo creado para dividir a las personas entre sí, de modo que un grupo pueda tener control y poder sobre otro grupo. Las comunidades urbanas y rurales pobres han luchado durante décadas contra la contaminación industrial, la destrucción de prácticas sostenibles y los efectos del calentamiento global. El racismo ha estado asociado por mucho tiempo con el capital y la explotación del planeta en detrimento de toda la vida en el planeta. Para liberar al planeta de la opresión del capital, no solo se debe desmantelar el racismo, sino también la ilusión de la raza y la superioridad de clase.
La pregunta ya no es si el cambio climático inducido por el hombre tendrá lugar; ya lo es. La pregunta es qué tan mal se pondrán las cosas antes de que el sistema económico y político actual se convierta en uno que ponga a las personas y al planeta antes que a las ganancias. La opresión basada en la raza incluye el racismo ambiental, por el cual las comunidades pobres son las más afectadas por la destrucción ecológica. La clase trabajadora y los pobres pagan por la destrucción causada por los ricos. La lucha contra el racismo ambiental tiene que ser parte de la lucha ecológica.
La Cuba socialista logró evitar parcialmente la tendencia mundial de las presiones ambientales. Cuba fue testigo de una reversión de la deforestación anterior, una mejor preservación de sus arrecifes de coral y menos amenazas a la biodiversidad que muchas partes del mundo.
Con respecto a otras partes del mundo, la teorización de marxistas como James O'’Connor y John Bellamy Foster, la ecología política de David Harvey, Mike Davis y Michael Watts, y el análisis de sistemas mundiales también proporcionan ideas convincentes que merecen un compromiso serio. La ilusión de que el crecimiento económico puede y debe continuar sin una revisión crítica intoxica el pensamiento económico. 
Pachi Ortizfeliciano


martes, 12 de marzo de 2019

Qué hacer


Propuesta urgente. 
Para explicar por qué el socialismo está en la agenda, las palabras de Karl Marx son lo que hay que citar, las condiciones del socialismo "resultan de las premisas que existen".
Pero seamos claros, el socialismo siempre ha estado presente, incluso Einstein propuso el socialismo como futuro cuando la sociedad llegó a la conclusión de que hacer lo mismo es un tipo de locura que no resuelve los problemas más apremiantes de la humanidad.
Como observó Rousseau, el surgimiento de la propiedad privada desplazó a la comunidad y aumentó las desigualdades sociales. Esto llevó al enriquecimiento extremo de algunos a expensas de la indigencia de otros.
John Rawls critica desde el prisma de las libertades al capitalismo y defiende formas alternativas de organización social, como la democracia real y el socialismo.
Donde el poder es disperso, espontáneo y anónimo, es difícil luchar. Es por esto que los que se preocupan por la libertad están buscando un sistema alternativo no solo de relaciones políticas y económicas, sino también de ideales de igualdad, justicia y libertad.
Un nuevo y renovado tipo de doctrina de izquierda está emergiendo. ¿Por qué está aumentando el "socialismo"? Porque más que nunca los que se preocupan por la libertad no solo buscan un sistema alternativo de relaciones políticas y económicas, sino de ideales morales.
Hechos: el año pasado, quince miembros de los socialistas demócratas (DSA) obtuvieron escaños en elecciones en trece estados diferentes, además de los 20 miembros que ya ocupan cargos electos en todo Estados Unidos.
Hoy es indiscutiblemente la personalidad política más energizante y vibrante una joven congresista socialista puertorriqueña que proclama que el capitalismo es irredimible y propone con el favor de un 80% de la población estadounidense la necesidad de un Nuevo Trato Ecológico.
Hoy el feminismo ha reconocido que la verdadera igualdad y equidad requiere el final del sistema patriarcal de la hegemonía capitalista neoliberal.
Primero, debemos hacer un balance del contexto que hace posible que las personas consideren alternativas al régimen neoliberal arraigado.
La realidad es más que retórica y se impone de una manera que ni siquiera la manipulación corporativa de los medios puede disimular, mientras la gente sufre de desempleo, recortes sociales, los trabajadores se han convertido en trabajadores pobres, los pobres en indigentes y el creciente problema de las personas sin hogar da lugar a una creciente desconfianza en el establecimiento político y el deseo de un enfoque alternativo genuino para hacer frente a los problemas que enfrentan las masas, mientras más y más desalojos multiplican el absurdo problema de miles de familias precarias en la calle, mientras miles de casas y espacios residenciales están vacíos. La pobreza está en su nivel más alto, a la vez que los bancos, las grandes corporaciones y una elite de multimillonarios ilustran la creciente desigualdad que es el capitalismo neoliberal.
Puerto Rico es un ejemplo claro cuando una sociedad sufre mientras instituciones financieras y ricos cobran deudas que el pueblo no entiende.
Hoy en día, urge un nuevo movimiento con un objetivo no arrepentido de luchar por objetivos socialistas, de empleos garantizados con salarios dignos, acceso libre de deudas a la atención médica, la educación y la vivienda, un plan para la acción rápida sobre el clima, la reforma de la justicia penal y el fin de la dictadura corporativa. Además, en lugar de simplemente discutir políticas, se abrió un debate sobre la naturaleza sistémica del capitalismo y su papel en la ampliación de la desigualdad en la sociedad. 
En un mundo de la creciente pobreza, un planeta en riesgo de catástrofes ambientales y la injusticia sistémica, nos encontramos en una encrucijada.
Después de la larga noche del poder corporativo incuestionable, el control patrimonial de los ricos y un establecimiento político atrincherado, la posibilidad y la necesidad de una alternativa al capitalismo están de vuelta en el horizonte.
A los que rehuyen del compromiso con el cambio radical que vaya a lo medular más que proponer reformas les sugiero qué hay una revolución socialista creciendo como movimiento de futuro. No teman.

Pachi Ortizfeliciano

lunes, 11 de marzo de 2019

Referente a grupos y partidos electorales

Referente al MVC y otros grupos electorales de izquierda, humildemente someto: 

Personalmente creo en la necesidad de afirmar claramente la perspectiva socialista radical. Pero siempre he sido solidario. Estoy especialmente a favor de que se apoye candidatos socialistas, pero también a candidatos anti-corporativos que pueden tanto derrotar a la derecha tradicional como al establecimiento neoliberal. 
Como compromiso personal daré y doy prioridad al movimiento social, a los esfuerzos pro-trabajadores, luchas ambientales y a las alternativas culturales. 
También reconozco que desde el poder legislativo se puede afectar positivamente las posibilidades de cambio social. 
Así que permítanme resumir: primero, las campañas electorales pueden promover las demandas populares por lo cual las puedo apoyar sin pertenecer a grupos electorales. Segundo, el trabajo electoral puede ayudar a organizar comunidades y eso puede ser de gran ayuda. En tercer lugar, el trabajo electoral puede ayudar en las tareas importantes de presionar a los políticos tradicionales sobre temas como la justicia social y los derechos de los trabajadores. Finalmente, colocar a personas afines a mi ideario socialista en puestos electivos facilita una plataforma pública para avanzar las demandas sociales y confrontar las políticas gubernamentales. 
Es decir, puede contar conmigo todo grupo que adelante el proceso de toma de conciencia de clase o que en alguna coyuntura sea un aliado. 
Eso siempre ha sido así igual que la solidaridad con el quehacer cultural. 
Lo que repito es que soy socialista sin reparos ni chiquitas, creo urgente adelantar la agenda de cambio radical y esa es la estrategia y visión de mundo que propongo y defiendo.


Pachi Ortizfeliciano


martes, 5 de febrero de 2019

El acuerdo de Cofina; pacto con el Diablo


Me permito adelantar que el reciente acuerdo de Cofina es una criatura destinada al Suicidio, nace con tales deformidades que sus propias definiciones la han de estrangular. 


No hay ciencia que salve al engendro de tanto desamor. De manera que podemos sugerir que como acuerdo fracasa porque implica necesariamente un desacuerdo inevitable entre las partes. 


Desde las visiones opuestas de la recuperación, el ascenso de la austeridad como proyecto político y económico allana el camino para la hegemonía del nuevo modelo centrado en el capital financiero impulsado por la élite económica, basado en una burguesa fantasía no pragmática y no económica.

Es la frase “que se joda” rimada como elegía absurda representada por juglares de la clerecía banquera todos con sus blancas nalgas expuestas ya que ha vencido el “saca tu culo” de la élite.

Se ha reforzado una reconfiguración de la fortuna de los ricos, los intereses del capital, la posición de los ciudadanos de ingresos medios y más pobres, y el estado mismo. Y los mayores perdedores hemos sido los ciudadanos más pobres. Esta nueva política tampoco está impulsada simplemente por la austeridad económica sino por la rampante avaricia. Una política austera que ha minado la imaginación política y ha robado a la gente la esperanza de que las cosas podrían, algún día, mejorar. En todos los niveles, la austeridad restringe los términos del debate racional y coarta la creatividad en una era en que la creatividad y la imaginación son esenciales. Reina en el acuerdo de Cofina la más maquillada estupidez y la celulitis de la inhumanidad.

Sin embargo, este discurso es un argumento familiar que prioriza lo económico por encima de lo social: los recortes en el gasto social se consideran problemáticos, se corre el riesgo de socavar el crecimiento, cuando una mayor igualdad económica es importante porque promueve el crecimiento, se ha contratado el inverso de modo que es contrato insocial.

Como muestra nuestra investigación, hay poco de qué sentirse optimistas en cuanto a la expansión de la política social. El terreno del bienestar posterior a la crisis de la deuda se puede caracterizar como uno de "neo-austeridad". Esta es la problemática clave de la política con la que estamos lidiando en la actualidad. Esto, más que la moralidad de la desigualdad, es la principal contradicción dentro del neoliberalismo.

Las contradicciones son claras, el rumbo lleva directo al precipicio, hay poco que indique que los fundamentos económicos nos salven de caer estrepitosamente de manera que realmente lo que hemos hecho es el proverbial pacto con el Diablo cuando esta criatura del caos no tiene la menor paciencia.


Nota de referencia. El significado de la expresión "pacto con el Diablo" se ha expandido para incluir intercambios, contratos y negocios que buscan una meta inmoral e injusta por medios malignos, fraudulentos y engañosos. El término "un pacto con el Diablo" se usa metafóricamente para referirse al contrato o trato percibido como un negocio esencialmente malvado. También conocido como contrato o acuerdo con el Diablo, es un motivo cultural ejemplificado por la leyenda de Fausto.

miércoles, 31 de octubre de 2018

La nueva cosecha. parte II


La nueva cosecha, parte I.
Al menos durante los 65 años que he estado vivo y, francamente, mucho más que eso, los socialistas hemos estado discutiendo con otros sectores de la izquierda, sobre si tiene sentido participar o no en las elecciones, y cómo.
Los socialistas hemos argumentado durante mucho tiempo que una estrategia política electoral desprovista de un verdadero trabajo de base no nos deja mejor (en términos de organización) como para justificarlo; y que, en cambio, debemos abordar el asunto de organizar un verdadero "partido socialista", aunque eso pueda resultar difícil en el "corto plazo"; y aunque entretanto, "el pueblo", sufrirá más de lo que podría sufrir si el "menor de los males", si bien uno capitalista, es elegido. 
(Y ese triste hecho molesta a muchos socialistas que conozco.)
Como socialista, simplemente quiero decir que quiero:
un sistema gubernamental donde el gobierno y no las corporaciones tienen la última palabra sobre lo que se produce y cómo se produce;
un sistema donde el resultado final no son las ganancias, sino la producción que beneficia a las personas y no contribuye a la muerte del planeta;
un plan de cuido médico administrado por un solo pagador para todos;
un verdadero "salario digno" para todos, 
un sistema electoral donde el ganador no es el candidato con el mejor respaldo financiero, sino el candidato con las mejores ideas;
educación superior gratuita y financiación suficiente para la educación escolar pública;
empresas que funcionen como colectivos o cooperativas de trabajadores, que han demostrado ser tan eficientes o más que las empresas privadas;
un gobierno donde todos puedan optar por una vivienda segura, sin importar el estado financiero del núcleo familiar.
Y un sistema social y cultural en que haya verdadero respeto para la diversidad y se elimine el discrimen, sexismo, homofobia y racismo.
Si bien los socialistas hemos estado argumentando por estos objetivos y compromisos durante décadas, hoy las cosas han cambiado profundamente. 
Nos han presentado una realidad nueva, innegable de que hoy el clima del planeta ha cambiado como consecuencia del capitalismo sobre el medio ambiente. 
Más concretamente, el planeta ahora ha cambiado hasta el punto que creo que la única opción que nos queda es el socialismo. O bien en un futuro derrotamos al capitalismo, o la sostenibilidad de nuestro planeta se perderá para siempre. "Perdido", en términos de la viabilidad de los humanos. El sistema capitalista hace que sea absolutamente imperativo que sea reemplazado.
Sin embargo lo que estamos viviendo con las nuevas configuraciones geopolíticas en nada nos brinda esperanzas y optimismo.
¿Por qué cambia esto la ecuación...?
Es 2018 y no hay pruebas convincentes de que el mundo capitalista esté preparado para hacer los cambios en cómo opera, qué produce y cómo lo produce y distribuye. Eso nos puede ofrecer una muerte lenta de nuestro planeta. Lo que también es cierto, y valida aún más mi argumento, es que, como sostiene Noam Chomsky, pasemos el "punto de inflexión", un momento teórico en el que se ha hecho tanto daño que no podremos prever un cambio fundamental. Solo avances parciales.
Naomi Klein tiene razón. 
Ya no vivimos en una democracia. Vivimos en una oligarquía corporativa. Por lo tanto, debemos dejar de comportarnos como el científico hipotético de Einstein que sigue intentando resolver el problema empleando una y otra vez la misma solución fallida, esperando que la solución fallida funcione milagrosamente. Einstein dice que es simplemente, "estúpido o loco".
Ahora, si fuera cierto que una revolución socialista fuera imposible, entonces, por supuesto, sería racional o lógico votar por el mal menor. 
Después de todo, ¿qué opción tendríamos entonces? 
En un mundo imperfecto no podemos renunciar a vivir por un ideal perfecto que está fuera de nuestro alcance.
Sin embargo, lejos de estar seguro de que una revolución socialista no es posible, creo que la historia y los acontecimientos recientes dejan claro que una revolución socialista es posible.
Pero en lo que respecta a la idea del socialismo, las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Las cosas han cambiado tanto que alteran las probabilidades de lograr un partido socialista competitivo y viable, como el clima de la Tierra también ha cambiado hasta el punto en que es imperativo poner fin a la destrucción incesante del planeta por parte del capitalismo cada vez más grave. 
Es decir, ahora está claro que si la Tierra y su gente y otros seres vivos deben sobrevivir, es imperativo acabar con el capitalismo.
No estoy argumentando que será fácil. Ciertamente, las fuerzas capitalistas lo resistirían con cada truco del libro. Las probabilidades pueden ser adversas. El fracaso es por todos los medios una posibilidad.
Al concluir esta parte de mi argumento, realmente creo que debemos renunciar a las estrategias políticas miopes, de corto alcance y en última instancia, sin salida.


La nueva cosecha, parte II.  
A lo largo de los años, el movimiento ha incluido, entre otras, luchas por la identidad cultural y el derecho a ser nuestra propia nación, los derechos laborales y anticapitalistas y la organización feminista, así como una serie de acciones directas contra los gasoductos, la incineración de carbono y el medio ambiente, campañas comunitarias y de justicia social.
Si bien siempre seré parte del movimiento y creo en crear un mundo mejor a través del poder de las personas, a lo largo de los años me he sentido cada vez más frustrado con la cultura activista moderna y con la forma en que se comporta la izquierda de hoy.
En primer lugar, estoy cansado de ver a la gente convertirse en imbéciles pretenciosos que piensan que su "activismo", que consiste en realizar más homenajes y conmemoraciones que propuestas futuras, los hace mejores que los demás, incluso los grupos oprimidos y marginados (a los cuales supuestamente dedican sus esfuerzos). 
Cansado de que unos pocos consideren estúpidos a la gran mayoría, pero no se dan cuenta de que su mensaje no ha convencido ni puede atraer a las personas a las que insulta en gran parte por ser insultante. 
Que las personas estén mal informadas, que se les enseñe a temer al cambio y que no confíen en la izquierda es verdad, esa es la realidad y tenemos que buscar formas creativas de lograr una narrativa memorable, impactante y convincente, los insultos y las falsas pretensiones no han funcionado ni funcionarán. 
Y lo peor de todo, la izquierda no puede, por definición, ser sectarios, esa ha sido la estrategia del gobierno federal desde la década de 1930, dividirnos y hemos seguido acatando demasiado bien su plan.
Si alguna vez ha vivido entre grupos oprimidos y ha trabajado con ellos, hay algo que aprende de inmediato. Por lo general, no enmarcan sus visiones del mundo en términos de teorías académicas. En su mayor parte, tienden a no analizar sus experiencias en términos de poder y privilegio sistémico, conceptos o cultura alternativa. Ven problemas cotidianos como el desempleo, la pobreza y las limitaciones de la vivienda en busca de una salida. 
No hemos podido ofrecer esas salidas. Cuando hemos podido hablar en sus términos y hacer que comprendan problemas como las amenazas ambientales, responden.
Si bien muchos saben que están directamente afectados por la desigualdad de clase y la falta de oportunidades, no se sientan a reflexionar sobre el capitalismo. No. Están ocupados tratando de sobrevivir. Llegar al día siguiente. Satisfacer sus necesidades básicas. Su lenguaje es de necesidades. Están más preocupados por que sus voces sean escuchadas.
Sin embargo, presencio a tantos "activistas" que ignoran las realidades de la opresión a pesar de decir que les importa. 
Piensan que sentirse ofendido por algo es igual a experimentar las calles. 
Hablan de escuchar, ser humildes y no tener ideas preconcebidas, sin embargo, ignoran las experiencias vividas de aquellos que no hablan o piensen "correctamente". 
Y luego esperan que la gente los siga, tal vez porque tratan de vestirse de cierta manera de "gente pobre", mientras la izquierda perpetúa una forma de intolerancia que margina y "diferencia" a aquellos que no comparten su forma de pensar.
Estoy harto de las camarillas, las jerarquías, la vigilancia de los demás y los desequilibrios de poder irreal de organizaciones. 
Estoy agotado por el hecho de que cualquier diferencia de opinión conduce a una pelea o un ambiente de chismes. 
Estoy cansado de que la gente intente vivir la vida de otras personas incluso en los asuntos más personales. 
Es repugnante que la izquierda reclame estar luchando por una mejor manera de lidiar con los problemas sociales, pero no puede lidiar con sus propios problemas sociales, es frustrante que la izquierda hable sobre la comunidad y no sea en sí misma una comunidad.
Esto no es libertad. No es justicia social. No hay nada de "progresivo" o "radical" al respecto.
Como izquierda a menudo somos etiquetados como amenazas por el estado y debemos neutralizar dicho estereotipo, ¿no significa esto que la libertad de pensamiento y expresión son cruciales para nuestras luchas? 
Que siempre debemos defender nuestro derecho a cuestionar lo que se nos enseña o dice, nuestro derecho a ser diferentes, y a dudar como método de llegar a conclusiones. 
Como dice Noam Chomsky: "Si no creemos en la libertad de expresión de las personas con las cuales no estamos de acuerdo, no creemos en la libertad de expresión en lo absoluto". 
Tenemos el derecho de debatir y cuestionar el discurso de otras personas, pero cerramos o imposibilitamos el diálogo entre nosotros.
Si nos tomamos en serio la confrontación con el establecimiento, debemos arriesgarnos a los peligros y retos que darnos a entender impliquen.
Nuestras ideas no se pueden imponer a otras personas, sino que deben adoptarse voluntariamente. Esto requiere paciencia y disposición para trabajar con otros a medida que se exploren a sí mismos. Necesitamos estar ahí para responder preguntas, compartir dudas y dejar claro que ninguna pregunta es estúpida.
¡No siempre vamos a disfrutar del proceso! 
Pero algo me resulta claro, tenemos que intentar otras maneras, tenemos que replantear las formas tradicionales y buscar medios que funcionen:
Sin libertad de pensamiento y expresión, ninguna otra libertad puede existir.

Roberto 'Pachi' Ortiz Feliciano


viernes, 31 de agosto de 2018

No olviden nuestros nombres...



Hablemos de la muerte masiva y el arte. Hace un poco más de ochenta años, Pablo Picasso recibió una comisión que cambiaría para siempre su carrera. La República Española, entonces en medio de la Guerra Civil española contra el futuro dictador fascista Francisco Franco, le pidió a Picasso, entre otros artistas prominentes, que creara una pintura para su pabellón en la Exposición Internacional de París de 1937. El trabajo que hizo fue "Guernica", pintura mural inspirada en el bombardeo de un pequeño pueblo vasco. 
El 26 de abril de 1937, Franco ordenó a la Legión Cóndor nazi (cedida a Franco por Hitler) que arrojara bombas sobre Guernica, era un objetivo simbólico. El brutal atentado mató a cientos de personas (los informes varían alrededor de 1.700) y hirió a 900 más.
La pintura de Picasso es, sin duda, la obra de arte más importante producida en el siglo XX, el tema es la guerra, el mensaje es anti guerra. Tenga en cuenta esta dicotomía ya que la revisaremos nuevamente.
En 1938, Lewis Mumford proclamó la "muerte del monumento", viendo el proceso de "momificación arquitectónica" como anatema de la memoria que distancia la muerte trágica del contexto histórico.
Solo algunas otras consideraciones iniciales, "monumental" significa grande, importante y duradero, pero un monumento (más allá de las elegías a la violencia, la opresión y el imperialismo) puede ser un monumento dialógico que critica abiertamente el propósito o los hechos que son el tema en cuestión.
Los monumentos son arte público, porque operan en el espacio público, siempre tienen un contexto social y político para su significado, presentación y composición. La ubicación, percepciones y puntos de vista a veces contradictorios del significado de la cultura íntimamente ligados. El arte público, y más específicamente los monumentos, a menudo están conectados con las relaciones de poder, este es el subtexto que debe examinarse.
Arte para qué es interrogante inescapable.
Las esculturas públicas, que a menudo se vuelven invisibles en la vida cotidiana, de acuerdo con la literatura sobre el paisaje conmemorativo de la historia del arte, se relacionan con el cambiante terreno del sentimiento público; las prominentes historiadoras del arte Erika Doss, Harriet Senie y Mechtild Widrich escriben cada una textos significativos en la última década que historizan esta tendencia, criticando las implicaciones y evidentes manipulaciones políticas.
"La arquitectura monumental simplemente atiende llamadas a la participación pública y la experiencia del espectador sin obligar a los espectadores a asumir la responsabilidad del pasado y la propiedad del futuro".

- Mechtild Widrich, "Performative Monuments: The Rematerialisation of Public Art" (Manchester: Manchester University Press, 2014)


Así que los contornos afectivos y performativos de la vida pública han alterado fundamentalmente la naturaleza de los nuevos monumentos y estructuras conmemorativas en el espacio público para incorporar nuevas experiencias y sentimientos, y con suerte las nuevas estrategias para estos espacios simbólicos no solo desvian, distraen, alteran o niegan la historia, sino proponen formas de contextualizar los espacios públicos para que el público participe en la creación de un futuro democrático en lugar del escapismo revisionista o la incesante apología oficialista. 
Y así, los contra-monumentos han surgido como un nuevo modo crítico de práctica conmemorativa.
Una razón por la cual "Guernica" de Picasso se considera un tesoro en términos de historia del arte es que parece proporcionar un puente entre lo que algunos consideraban polos imposibles en una oferta o propuesta creativa dialéctica: la idea de hacer una declaración política y una declaración artística al mismo tiempo sin incidir en lo panfletario o propagandístico. Guernica traiciona el estereotipo, irrumpe la tradición y se divorcia de la práctica académica. Toma un tema muy tradicional, la guerra, y lo hizo relevante para nuevos tiempos, nuevas audiencias y nuevas sensibilidades.
Ahora, tras esta breve ponderación, sirvan mis preocupaciones como muestra de que NO necesitamos ni queremos un adefesio decorado de las excusas o los falsos arrepentimientos del gobierno, 
NO necesitamos nada que nos aleje de meditar sobre las implicaciones de la negligencia, el prejuicio y el discrimen, y las miles de muertos que produjeron tras el huracán.
pachi/ ROF

jueves, 23 de agosto de 2018

La cosecha necesaria...


Por verse si germina algo nuevo... Nuestra realidad, las estructuras sociales que nos esclavizan y engañan, los mecanismos de gobierno que nos traicionan y los sistemas económicos heredados por nuestra isla han producido una sociedad al borde de una falla catastrófica y sistémica, estamos justo por caer en el precipicio de la mayor pobreza social y cultural de nuestra historia en más de cien años. A pesar de la producción de riqueza sin precedentes, la desigualdad económica es más obscena que nunca. Las industrias dañan irreversiblemente el medio ambiente a medida que los mercados del capitalismo inhumano continúan recompensando a las entidades corporativas con beneficios paradójicos generados por la explotación de los recursos, la negación de fuentes sostenibles y la opresión de la gran mayoría. En estos tiempos, el futuro de Puerto Rico depende de su capacidad y talento para crear, imaginar, inventar, soñar y realizar una nueva isla para un nuevo tipo de futuro, por lo que es importante analizar y comprender los diferentes aspectos sociales, económicos, e ideas políticas que podemos desarrollar, es urgente entender que nuestras necesidades y las limitaciones que enfrentamos son señales de los cambios por venir. Comienza por comprender qué alternativa necesitamos para sustituir el sistema actual, cómo se vería y cómo podría funcionar; en otras palabras, comienza por comprender el socialismo. Es mi profunda convicción que la ruta del cambio requiere sobrepasar los discursos tradicionales, debemos crear un nuevo lenguaje de libertad económica e igualdad social, eso creo y humildemente propongo.
pachi/ ROF