lunes, 30 de abril de 2012

Primero el primero de mayo...



El origen del día del Primero de mayo se une indisolublamente con la lucha por la dignidad del trabajo asalariado que tuvo como primera gran batalla lograr una jornada de horas de trabajo humanizada - la demanda de lograr condiciones de vida saludables y justas para la clase obrera. Esta lucha es manifesta desde el principio del sistema industrial. Aunque la demanda por salarios más altos parezca ser la causa más frecuente, la cuestión de horas más cortas y el derecho de organizarse fueron el primero plano cuando los trabajadores formularon sus demandas contra los patronos y el gobierno. Mientras la explotación se intensificaba y los trabajadores sentían cada vez más la tensión de horas de trabajo inhumanamente largas, la demanda para una reducción de horas llegó a ser más pronunciada.

En los albores del siglo XIX los agravios contra el trabajo desde la "salida del sol hasta la puesta del sol" prevaleció. Catorce, dieciséis e incluso dieciocho horas por día no era infrecuente. En 1806, fue puesto en evidencia que los trabajadores eran explotados mediante jornadas de diecinueve y veinte horas por día. La organización de lo qué se considera como el primer sindicato en el mundo, la unión de mecánicos de Philadelphia, precediendo por dos años el formado por los trabajadores en Inglaterra, se puede atribuir definitivamente a una huelga de los trabajadores en Philadelphia en 1827 para lograr la jornada de diez horas.

Durante la huelga de los panaderos en Nueva York en 1834 se planteaba "empleados en el negocio del pan por años han sufrido una esclavitud peor que la egipcia. Han tenido que trabajar un promedio de dieciocho a veinte horas." La demanda por una jornada laboral de diez horas creció y se convirtió en un movimiento, que lleva al gobierno federal bajo el presidente Van Buren a decretar la jornada de diez horas para los empleados del gobierno. La lucha por la universalidad de la jornada de diez horas, sin embargo, continuó durante las décadas próximas.

Tan pronto esta demanda había sido asegurada en un número de industrias, los trabajadores comenzaron a levantar el lema por una jornada de ocho horas. La actividad en la organización de sindicatos durante los años '50 dio a esta nueva demanda un ímpetu internacional, no sólo en los Estados Unidos, era frecuente dondequiera que explotaran a los trabajadores bajo el sistema capitalista, se puede ver del hecho de que en Australia los trabajadores de la construcción levantaron el lema: "8 horas trabajadas, 8 horas disfrutadas y 8 horas descansadas" y logran sus demandas en 1856.

El movimiento por la jornada de ocho horas dio luz directamente al Primero de mayo, debe, sin embargo, ser remontado al movimiento general iniciado en 1884.


2012: Puerto Rico.

Hay la posibilidad histórica de que en las venideras elecciones 2012 el partido de gobierno, el PNP presente en su papeleta dos candidatos a legislador que abiertamente han admitido cometer actos delincuentes como muestra de desfachatez. Tanto Roger Iglesias que ha admitido y admite haber realizado contrataciones que el mismo Secretario de Justicia ha concluido son ilegales (lo cual presupone la posible comisión de un delito grave de enriquecimiento injusto) y Rivera Guerra que igual de carifresco le admitió al pueblo haber violado las leyes referente a uso de servicios eléctricos y de AAA (agua) además de incumplir tanto en pagar el CRIM como inscribir dos residencias son al momento posibles candidatos PNP a la legislatura. Hasta esto ha llegado el dominio de la corrupción del gobierno, hasta la impunidad descarada.

La verdad es que el proceso democrático es demasiado corrupto, demasiado lento, y demasiado anémico para sacarnos del agujero en el cual los buscones y su máquinaria de dar tumbes nos han metido. La corrupción posee nuestro gobierno, nuestro sistema educativo, nuestras agencias reguladoras, y sobretodo nuestro sistema de justicia.

Chantaje como estilo político.

Hay muchos estilos de ejercer chantaje: Más pasivos, más agresivos, directos o indirectos, frontales o sutiles, todos utilizan alguna forma de amenaza de agresión o desplazamiento para ejercer el poder y lograr su único objetivo: salirse con la suya. El miedo y la intimidación son factores centrales en el chantajista como método, como en el chantajeado como víctima. Son las dos caras de una misma ilegalidad. En algunos casos, los miedos se basan en la angustia que proponen los chantajistas, en otros, es la respuesta a la incertidumbre y al estrés que provocan. En muchos casos se debe a la pérdida de los derechos plenos de un sistema de debido proceso de ley y la inseguridad que provoca la corrupción. El precio que pagan los chantajeados es tremendo: se sienten violados, vulnerables, burlados y manipulados, es como si se cayera en una trampa reiteradamente. El chantajeado acumula enojo contra sí mismo porque sin razones justas pierde la noción de integridad, mina su autoconfianza y capacidad de resolución.

El chantajista es un enfermo del poder, se transforma en un obsesionado con el control y borra las definiciones de lo justo, construye su estrategia consciente e inconscientemente en base a producir temor para dominar a sus víctimas. La inseguridad esencial del chantajista lo impulsa a progresivamente seguir construyendo escenarios en los que impone unilateralmente su voluntad sin asomo de procesos justos ni razonamientos sino mero ejercicio de su propio y personal afán de lucro. También, por otro lado, el miedo que siente el chantajista de no obtener lo que desea se vuelve tan intenso, que lo único que atina a hacer es a centrar su atención en el resultado deseado, lo cual le imposibilita apartar su mirada del objetivo y percibir tanto los daños que produce a otros como el precipicio moral por el cual desciende.

Cualquier parecido con la realidad puertorriqueña en el 2012 no es casualidad ni coincidencia ya que el chantaje es un acto intencionado y que comete el chantajista con conocimiento pleno de la ilegitimidad y lo abusivo de sus actos. Pero va más allá de una estrategia ilegítima del control porque se convierte en una patología, es una enfermedad obsesiva compulsiva que empeora gradualmente. Es imposible proclamar inocencias o desconocimientos de causa y efecto en la conducta del chantajista porque la conducta se define precisamente a base del conocimiento del quid pro quo (causa y efecto): haces esto o te pasa lo otro.

El público no necesita enfoques de parcela basados en insistir en solamente un aspecto aunque cuantificado de su realidad, y más cuando estos trozos de atención mediática entran en contradicción con el sentido común. Los medios empujan dichas opiniónes como una oferta seudo-informativa (de hecho tan sensacionalista en su fondo como los últimos antojos de Maripily) para enardecer al público ante la gran crisis cósmica que nos devora. En este diluvio de notas de prensa el criterio para discernir entre los cantos de la sirena mediática es la lógica.


Presento dos puntos como ejemplo (valga de método racional):

Primero.- Nos pretenden plantear que no existe relación entre el aumento de deserción escolar y el aumento en ciudadanos (a edades muy tempranas) dedicados a patrones de delincuencia. A ver leemos: "La salida de 20,000 estudiantes del sistema público, ...obedece principalmente a la baja en nacimientos y el éxodo hacia Estados Unidos..." sin embargo a nivel de comunidades, a nivel de familias en los sectores severamente impactados por la pobreza y la marginalidad social, a nivel de maestros que los ven desaparecer de sus salones se destila otra interpretación: ante la eventual inoperabilidad del sistema social como motor de empleos u oportunidades, miles de jóvenes optan por dedicarse a los empleos que si existen que no requieren de pasar los cursos de álgebra, geometría y que cuya necesidad de conocimientos de química se limita a empacar bolsitas de sustancias o mercadear pastillas y píldoras.

Mientras esto ocurre los únicos que verdaderamente pueden hacer frente a la crisis de la educación son atacados por el gobierno, no hay otra alternativa que asumir la ofensiva tanto por el bien de la educación como sistema, de la sociedad y las comunidades, de los maestros y los estudiantes: un solo camino: luchar.

Segundo.- Nos vaticinan un cuadro de desastre financiero del gobierno como asunto inevitable debido a los evidentes malos manejos adminstrativos.

Leemos "[s]i las finanzas públicas siguen en la dirección actual a Puerto Rico le quedan, como mucho, tres años antes de enfrentar la insolvencia...la deuda pública total es igual al tamaño de la economía de la Isla.., la deuda pública total alcanzó $64,279 millones, sin contar las transacciones adicionales que se han dado en el año fiscal en curso y que empujarían esa cifra por encima de los $65,500 millones..“El problema que tenemos es muy grande y el sistema político trata de ignorarlo. Mira a otro lado porque es un sistema donde se ha cultivado la irresponsabilidad”

Pero en la calle se escucha el balance de una operación muy sencilla si restas la corrupción que a todos los niveles es la que como parásito se chupa el dinero del gobierno a niveles escandalosos, a la vez que margina casi todos los intentos serios y justos de proponer proyectos socioeconómicos de beneficio del pueblo, si restas esos miles de millones en contratos, en embelecos, en disparates y en esquemas en que una minoría se apropia de los bienes del pueblo, el resultado es totalmente diferente.



Vemos la necesidad primero que nada emocional de poner un contrapunto a este enfoque de nuestra realidad, las cosas están peores pero es porque los llamados a enfrentar los problemas los empeoran para el pueblo porque insisten en mejorarse ellos, y sus amigos y aliados. Es lógico y es sentido común.

¿Cómo hacemos frente a estos abusos...?

Hoy se redefine la palabra y el concepto de democracia: la verdadera democracia no se encuentra en el gobierno, se encuentra en las calles, la democracia es mal servida por el gobierno ya que este no refleja ni es favorable a la intervención del pueblo en el proceso decisional; el pueblo se encuentra secuestrado, acallado y marginado.

Son tiempos en que legisladores culpables de delitos de corrupción campean a sus anchas y donde las decisiones que toma el gobierno claramente beneficia a un reducido grupo elitista allegado al poder que ha tomado el control total: niños y niñas que deben ser los ciudadanos más importantes son víctima de la debacle de la enseñanza pública, raíces teológicas extremistas aliadas del partido en poder respaldan que se aleje el gobierno de los derechos fundamentales constitucionales para imponer su agenda discriminante y prejuiciada, proyectos y propuestas que nacen de los grandes bufetes dominan la legislatura en muchas ocasiones sin siquiera celebrarse procesos de vistas públicas.

Y han renacido ataques a los derechos de las mujeres.

Es la historia sin precedente del asalto a los Derechos ciudadanos: se criminaliza el Derecho a protestar, se controla como mecanismo fascista el sistema judicial. Estamos viviendo el proceso deliberado de empobrecer a la “clase asalariada”. Las corporaciones dictatorialmente ponen nuestras vidas y nuestro ambiente en peligro, y apenas estamos comenzando a rasguñar la superficie de los problemas que ciertamente se ejemplifican cuando el gobierno a pesar del rechazo masivo del pueblo, de los sectores académicos y profesionales insiste en imponer un gasoducto que es un peligro real para cientos de miles de ciudadanos.

Todo parece que está para la venta, el presupuesto público y los bienes patrimoniales se trasladan a los grandes intereses.

¿No somos capaces de salir de esta crisis...?

Nuestra salud y nuestras mismas vidas están a la merced de la máquina de generar ganancias privadas y los bancos. Las palabras del presidente Lincoln parecen el grito de una revuelta moderna: el gobierno debe ser del pueblo, para el pueblo y por el pueblo...

Vivimos una maldición. Debemos educarnos para dar la lucha. Debemos unirnos y oponernos, marchar, y protestar. Debemos exponer las mentiras, el fraude, y la pillería. Debemos tomar el control de nuestras propias comunidades. A pesar de que cientos de miles de puertorriqueños y puertorriqueñas han abandonado la isla, vivimos la peor crisis de desempleo en nuestra historia.

Este Primero de mayo: todos a la calle...

3 comentarios:

Miguel Angel Monte Carmelo dijo...

Podemos hacer lo mismo aqui y se que no es una utopia.

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

A mi manera de verlo hubo una respuesta del pueblo, lo que tal vez debemos insistir en es que: primero, análisis de la realidad boricua se salgan de los cliché y las respuestas prefabricadas que aparentan no lograr entender realmente lo que la gente siente, piensa y se encuentran dispuesto a hacer; y segundo, insistir en planteamienos y propuestas refrescantes que superen el sectarismo, el elitismo y los desmanes intelectuales de lo 'petite burgois' (pequeños burgueses/comemierdas) que han probado ser totalmente inefectivos en poder convencer al pueblo a volcarse en movimientos de masas. Por otro lado la crisis de los sindicatos de la isla es muy notable, muchas carecen de verdadero poder de convocatoria dada su falta de credibilidad.

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

Renace una fecha: Primero de Mayo.
La desigualdad floreció porque el capitalismo está quebrado, el mundo finalmente se está alzando y está exigiendo una democracia donde la gente sea lo importante. Hay épocas en la historia cuando por todo el mundo se piden cambios. En 2011 en muchos países hay rabia sobre el desempleo masivo, la injusta distribución de ingresos, y la desigualdad: una sensación que el sistema no funciona para todos. La gente joven se une a sus padres, abuelos, y profesores en la desilusión cada vez mayor con el proceso político. Indignados reflejan los sentimientos a través del mundo. Y hay mucho por lo cual estar indignado. El aumento enorme en la desigualdad - al punto donde el 1% se gana más del 40% y deja menos del 20% para el resto de la sociedad. La carencia de oportunidades, de trabajos deja la sensación que se excluye a la gente normal del sistema económico-político. Da fuerza a las protestas un sentido profundo y popularizado de la injusticia. En Puerto Rico los trabajos disponibles dependen del contacto político: tras despidos masivos, ahora pretenden darle permanencia a los allegados al PNP que sin necesariamente tener experiencia y sin necesariamente la preparación de repente han llegado a empleos del gobierno. En todo el mundo, la crisis financiera destila un nuevo sentido de la injusticia, o más exactamente, una nueva realización que nuestro sistema económico es injusto, una sensación de descontento en crecimiento. El sistema de recompensas y la desigualdad han proporcionado discusiones de porqué tal desigualdad es evitable, las injusticias han estado creciendo. La necesidad y deseo de cambio es inequívoco, la desigualdad ha aumentado al punto donde no puede ser obviado. Hay un consenso amplio de que los pobres trabajan más que el rico pero los ricos se siguen haciendo menos y más ricos mientras los pobres son más y hasta más pobres. El problema del sistema económico es que miente mientras las protestas dan esperanzas. La crisis financiera evidencia más abusos. El sistema político ha fallado igual que el sistema económico, y en cierto modo, fallan juntos. El sistema no pudo prevenir la crisis, no pudo remediar la crisis, no enfrenta la desigualdad cada vez mayor, no protege ni previene los abusos corporativos. Las faltas en políticas y la economía son relacionadas - y se refuerzan. Un sistema político que amplifica la voz del rico también proporciona leyes que no sólo no protegen a los ciudadanos comunes contra el rico pero enriquece y protege al rico a expensas del resto de la sociedad, un sistema corrupto a todos los niveles y en todas sus expresiones. Igual es verdad para la economía de mercado: los manifestantes están pidiendo poco: oportunidades para sus habilidades, derecho a trabajos decentes con paga decente: una economía y una sociedad más justa. Están pidiendo una democracia donde la gente importe; y una economía que haga lo que se supone que haga. Los manifestantes han logrado mucho: han logrado cambiar como se piensa sobre la realidad, y los medios han confirmado sus alegaciones del nivel alto e injustificable de desigualdad, de las faltas del sistema del mercado. La expresión “el 99%” demuestra que la antes elusiva palabra conciencia es una realidad palpable en las calles. Y todos están en las calles.