domingo, 5 de octubre de 2008

La verdadera crisis de la Universidad de Puerto Rico- parte dos- réplica a una columna de Ana Helvia Quintero


Primero el texto señalado:

"Nivel de graduación en la escuela superior (titular)
Ana Helvia Quintero
Profesora universitaria
04-Octubre-2008
Hace unas semanas se publicaron en este periódico un reportaje y un editorial que discutían el bajo nivel de graduación en las instituciones de nivel superior. Coincido con estos escritos en la necesidad de atender esta situación. De hecho, en el Recinto de Río Piedras de la UPR, el Decanato de Asuntos Académicos, consciente de esta situación, desde hace algunos años, ha estado estudiando el problema y señalando áreas que necesitan acción.


Se ha encontrado que la retención en el Recinto, aunque necesita mejorar, está entre las más altas en las instituciones de nivel superior en Puerto Rico: un 46 por ciento se gradúa en seis años o menos, mientras que el promedio de todas las instituciones es de un 30 por ciento. Queda por determinar qué ocurre con los jóvenes que no terminan, ¿se gradúan de otras instituciones, se incorporan al empleo o al desarrollo de una empresa, retoman sus estudios y se gradúan en etapas adultas?

Éstas son interrogantes críticas para valorar las consecuencias del abandono o retraso en completar el bachillerato.

El reportaje del 14 de septiembre identifica diversos factores que contribuyen a la deserción: necesidades económicas, la prioridad del trabajo remunerado, las deficiencias académicas, la falta de orientación y de asesoría académica. Se cita a estudiantes, de edades adultas, que confrontan desfases de los cursos con sus niveles de dominio de destrezas y con sus intereses.

Un dato significativo que surge en los estudios que realizan las instituciones, es que el porcentaje de varones que se dan de baja es mayor que el de las féminas. Esto no es particular de las instituciones en Puerto Rico, sino que se repite en muchos lugares del mundo. Se da también a nivel escolar. Ésta es un área que requiere investigación y medidas concertadas de acción.


Interesados en abundar sobre las causas que llevan a los varones a abandonar el Recinto, se llevó a cabo un grupo focal con varones que estaban “en riesgo” de darse de baja. La conversación con estos jóvenes fue muy interesante.

Muestran jóvenes talentosos pero con un perfil diferente al que tradicionalmente se utiliza para construir los programas. Trabajan y tienen una diversidad de intereses, difíciles de combinar en el Recinto en los años que ellos estudiaron.

El grupo focal apunta a la necesidad de atender estudiantes con perfiles diferentes al que tradicionalmente se piensa. Esto requiere repensar el modelo de universidad que ha estado enfocado en atender a jóvenes estudiantes cuando finalizan sus estudios secundarios, que se dedican como tarea principal a los estudios y que están orientados a un área de estudio en específico.

El Recinto ha dado un paso en repensar su modelo con la aprobación del nuevo bachillerato. Entre otras cosas, facilita el proseguir intereses académicos variados, como el caso de uno de los jóvenes entrevistados que interesaba combinar estudios de música y ciencias. Promueve también fortalecer la consejería académica, lo cual atiende la falta de orientación. Ahora bien, todavía tenemos terreno que caminar. Por ejemplo, es necesario tener en mente los estudiantes que estudian y trabajan. En la sociedad del conocimiento que requiere la formación continua, cada día aumentará el número de personas que trabajan e interesan terminar sus estudios o ponerse al día en sus áreas de interés. Para atender esta población se requieren vías mucho más flexibles entre los diferentes programas, con la educación continua, y entre la universidad y el mercado laboral.

Además de vías más flexibles, es preciso repensar la enseñanza de los contenidos. Por ejemplo, es necesario superar las causas de las deficiencias que traen los estudiantes de escuela superior, muchas de ellas causadas por la enseñanza sin sentido que hace que el estudiante olvide todo. Igualmente necesitamos revisar los cursos remediales a nivel universitario en los cuales se repite el mismo tipo de enseñanza. Hay datos que prueban que la mayor parte de estos cursos nada remedian.



Recientemente la UPR y el Departamento de Educación iniciaron el Consejo K-16 para concertar esfuerzos para mejorar la preparación académica de los escolares y apoyar su transición efectiva a la educación superior. Un área importante a trabajar es transformar la enseñanza a un proceso con sentido, que apoye así el aprendizaje. A esta tarea estamos convocados los universitarios y docentes escolares."
www.elnuevodia.com/diario/columna/467925 - 41k -

Comentarios de ROF- recapitulaciones iniciales:
De entrada quisiera plantear que he meditado sobre el tono en que quiero desarrollar estos comentarios críticos decidiendo finalmente tratar de mantener mis expresiones lo más sobrias posible para tratar de no entusiasmar el tipo de intercambio tóxico que desafortunadamente tan a menudo caracteriza los debates en nuestra isla.

Vayamos por partes:
Primero- La profesora, al saque, corrobora que el 54% de los estudiantes de nuevo ingreso al sistema universitario público en Puerto Rico no se gradúan de dicho sistema;

Segundo- Alega la profesora que este cuadro de desempeño académico es el mejor promedio/ resultado entre todas las instituciones de educación superior en la isla aduciendo que el promedio general de graduandos es el 30% del universo de estudiantes universitarios;

Tercero- De manera apologética se refiere la profesora a unos supuestos esfuerzos del Decanato de Asuntos académicos que desgraciadamente no identifica claramente y lo único que señala específicamente es la celebración de un estudio tipo grupo focal ('focus group');

nota- Interesa (aunque no necesariamente sorprende) su adelanto que la información que refleja dicho grupo focal ilustra una relación de género entre los fenómenos ocurriendo en la conducta del cuerpo estudiantil.

Cuarto- Plantea que "esto requiere repensar el modelo de universidad";

Quinto- Basado en un concepto que identifica como 'el nuevo bachillerato' sugiere que la implementación de dicho concepto debe serivir pata conjurar una serie de los problemas relacionados a la ejecución académica de los estudiantes;

Sexto- Termina su columna dedicando los últimos dos párrafos a plantear que "las causas de las deficiencias que traen los estudiantes de escuela superior, muchas de ellas causadas por la enseñanza sin sentido que hace que el estudiante olvide todo" y "la UPR y el Departamento de Educación iniciaron el Consejo K-16 para concertar esfuerzos para mejorar la preparación académica de los escolares y apoyar su transición efectiva a la educación superior. Un área importante a trabajar es transformar la enseñanza a un proceso con sentido, que apoye así el aprendizaje..."



Comentarios de ROF-
Empecemos por el título, ‘Nivel de graduación en la escuela superior', de manera sentenciosa prejuzga la situación universitaria desde el título al anunciarnos que habrá de desembocar en una crítica de los estudiantes de nuevo ingreso, debo decir que el título sirve para otra columna (no el presente) o es de cierta manera un desvío (del tema) intencionado, vamos a hablar de esto hablando de lo otro. Cuestionable.

No sabemos, no nos da la profesora el beneficio de la cita, de dónde saca la referencia al 30% de promedio de graduandos, ni si sus impresiones sobre las universidades privadas es a base de qué estudio. Lamentablemente pero lo cierto es que la UPR es la universidad del pueblo y es a quien con toda fuerza podemos exigir responsabilidades y obligaciones. Igualmente lamentable que no haga ninguna referencia a las universidades estatales estadounidenses (a pesar que tanto la UPR como las de EUA son acreditadas por los mismos entes e igual gozan de una gran mayoría de los mismos fondos federales). Lamentable.

Sobre la apología de la institución, realmente creo que la mejor defensa es meramente poder identificar cómo y de qué manera real se está materializando el supuesto proceso de estar “estudiando el problema y señalando áreas que necesitan acción”.

Desafortunadamente el desconocimiento o la invisibilidad de dichos esfuerzos son sus peores críticos. El grupo de enfoque citado, concediendo lo valioso de dicho instrumento como forma de descubrir aspectos actitudinales de la conducta de un grupo, no deja de ser uno de los instrumentos más informales y de alcance llano de investigación.


Como la profesora no especifica nada sobre dicho ejercicio desde el punto de vista de metodología podemos inferir que la siguiente definición aplica:

“El focus group, grupo de enfoque o grupo de referencia es una técnica de gran valor para la investigación cualitativa de mercados, originada en la entrevista de grupo muy practicada en psicología clínica y psiquiatría, aunque con fines diferentes.


Un grupo de enfoque, focus group o grupo de referencia consiste en reunir en un lugar más o menos aislado y controlado, a un grupo de personas, el número puede variar aunque lo aconsejable es que no sean menos de 6 ni más de 14 personas además de un moderador (a) quien se encarga de estimular la discusión y regular la participación de cada integrante.


La mecánica de funcionamiento de grupo de enfoque o focus group consiste en que quien desempeña el papel de moderador lanza una pregunta relativa al producto que se está evaluando con el fin de que cada uno de los participantes exprese su punto de vista, incluso defendiéndolo ante opiniones opuestas, es interesante siempre analizar y tomar en cuenta tanto la vehemencia con que alguien defiende su opinión y sus argumentos, como los razonamientos que logran que alguien cambie su punto de vista.”


Lo que resulta inaceptable es que dicho instrumento (de hecho generalmente usado inicialmente para luego estructurar un sistema analítico de mayor rigor) sea el único ejercicio empleado por la administración universitaria que ha estado “consciente de esta situación, desde hace algunos años”. Demasiado poco e inaceptable.


La conclusión (algo bastante aparente) de la necesidad de “repensar el modelo de la universidad” es como un estribillo publicitario, que carente de acción solo es algo que suena chévere. Chévere, no dice nada, sin embargo, pegajoso.

Las fórmulas mágicas siempre han sido excelentes recursos para la literatura infantil y los espectáculos de ilusionismo pero en la vida real y cotidiana el sacar conejos blancos de sombreros de copa no parece ser un método confiable de cómo enfrentar una crisis profunda. Con esto quiero decir que ‘el nuevo bachillerato’ carente de un proceso previo de consultas y diálogos, evaluaciones sociológicas y reformulaciones de currículo es como la varita mágica, llamativa pero inservible. Desconfiable e increíble.


Ahora bien el salto cuántico de la columna es cuando la profesora brinca a sus críticas de los estudiantes de nuevo ingreso.

Reconocemos que hay problemas en la educación secundaria en Puerto Rico pero la realidad es que la UPR se beneficia de los mejores estudiantes de dicho sistema. Esa es la realidad y a base de la realidad es que se estructura todo sistema social y no podemos creer que la profesora piense que tengamos que volver a procesar educativamente a los estudiantes de nuevo ingreso para admitirlos en el sistema universitario, pues lo otro (apuntando nuevamente en la aparente carencia de estudios relevantes sobre el tema) es ajustar el contenido curricular, los enfoques pedagógicos y reforzar la motivación. Los pies en la tierra, por favor.

No acepto como no he aceptado nunca la filosofía de ‘los pobres estudiantes pobres de las pobres escuelas pobres’ y menos con esta nueva versión de “pobre universidad pobre”.


La falta de análisis y estudios serios, la ausencia de referencias a parámetros aceptables de eficiencia académica a nivel mundial, la total inexistencia de un clima de diálogo y debate en la comunidad universitaria (ambiente adversativo entre la administración con los consejos y organizaciones de estudiantes), la injusticia de echarle la culpa (de todo) a los estudiantes por las equivocaciones e incompetencias de los administradores, las apologías sin contenido de hechos y algo que la profesora no menciona:


enmiendas represivas, antipedagógicas y anticuadas al Reglamento de Estudiantes (sin mediar un proceso de vistas públicas), no conforma un discurso aceptable para enfrentar la verdadera crisis de la Universidad De Puerto Rico ni es representativo de una universidad democrática, igual que la columna de la profesora no deja de parecer un artículo de encargo que no dice mucho y lo poco que dice no lo sustenta, tal vez reflejo fiel de la verdadera crisis de la Universidad de Puerto Rico.

1 comentario:

Diana Arzola dijo...

La educación idónea sería un proceso continuo e ininterrumpido hasta lograr el estado máximo de desarrollo de cada ser humano. Mas nada mas lejos de la realidad que vivimos. El pan de la enseñanza no nos llega a todos por igual.

Mientras la enseñanza en la UPR recibe cierto grado de autonomía, a los maestros de las escuelas del Departamento de Educación les "bajan" unas "cartas circulares" normativas impuestas desde las altas jerarquías, muchas veces ajenas a lo que ocurre en la comunidad escolar y en el escenario de la sala de clases. El maestro podría recibir hasta dos visitas de oficiales durante el año escolar a ver si implementa lo estipulado con el Departamento.

De dejarse llevar por las "cartas circulares", el maestro no podría impartir conocimiento alguno a los estudiantes con rezago que podrían ser la misma mitad de la población, y cuidado, si mas. Se han hecho numerosos estudios sobre la deserción escolar, mas a la hora de rendir cuentas, las sugerencias, como el de tener sicólogos y hasta siquiátras accesibles a la población escolar, no se toman en cuenta o caen en oídos sordos.

No podemos vivir de espaldas a la realidad. Bien es sabido que el gran peso económico que recae sobre la sociedad hace estragos de la union familiar, y crea hogares disfuncionales para mas de la mitad de la población escolar que surte las aulas del sistema público de enseñanza. Difícilmente el alumno se concentra y muestra aprovechamiento académico en un clima de sufrimiento, crimen, o desasosiego, o a la expectativa de cualquier noticia que le provoque una perdida o un daño irreparable.