jueves, 14 de febrero de 2008

Llamado a la unidad

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. -K. Marx. Tesis sobre Feuerbach.


La unidad con todas las fuerzas del magisterio y el apoyo del pueblo puertorriqueño proporcionará la capacidad numérica en todos los ámbitos. Una combinación del trabajo de sensibilización, educación y solidaridad es fundamental.

La Humanidad se asemeja a los océanos, los mares y los ríos, esto por ser los cambios y el movimiento constantes.

El océano es un conjunto de masas de agua de características diferentes, sin embargo presentan movimientos en una gran variedad de procesos oceánicos, en especial, en la producción y modificación de las corrientes. Una manera que se ha descrito estos procesos dinámicos ha sido como de convergencias y divergencias.

La divergencia, dicen, es la fuerza más poderosa del mundo. Charles Darwin llamó divergencia a la fuerza que conduce a crear nuevas especies. La convergencia, por otra parte, sostenida ampliamente y basada en la combinación y en la unión de diferentes entes, en primer lugar, es un proceso. Ocurre a lo largo del tiempo, y por tanto no hay una imagen fija de la convergencia, en segundo lugar, es multidimensional. Es un proceso que no solamente ocurre en un nivel, sino que afecta a distintas esferas de acción. El desafío planteado por la convergencia es enorme.

Convergencia es coincidir y divergencia es lo opuesto, es separarse desde lo cercano hacia lo más lejano. En geometría: la primera se refiere a dos líneas que se unen en un extremo y la segunda a dos líneas que se alejan en un punto de ellas.

divergir.
(Del lat. divergĕre).
1. intr. Dicho de dos o más líneas o superficies: Irse apartando sucesivamente unas de otras.
2. intr. Discordar, discrepar.
convergir.
(Del lat. convergĕre).
1. intr. Dicho de dos o más líneas: Dirigirse a unirse en un punto.
2. intr. Dicho de los dictámenes, opiniones o ideas de dos o más personas: Concurrir al mismo fin.

Recordemos como la organización que hoy ocupa nuestra atención medular, la Federación de Maestros nació como una entidad compuesta por los más diversos miembros. Las relaciones entre los diversos sectores de la Federación de Maestros han evolucionado, partiendo de ese nacimiento común para avanzar seguidamente en un proceso de progresiva diferenciación hasta llegar al enfrentamiento y desembocando en vuelta a la integración pero esta vez diferenciada, es decir, manteniendo sus respectivas identidades. Por tanto, en estricto sentido no es un regreso a los orígenes.

Una observación desapasionada del cuadro comparativo de las posiciones de los diferentes grupos dentro de la Federación de Maestros revela una convergencia fundamental en el reclamo generalizado de mejores condiciones de empleo para el maestro, la mejora necesaria del sistema de educación pública y el pluralismo político. El cuadro muestra otras convergencias y divergencias que indican las tendencias ideológicas de dichos grupos.

La filosofía que Gramsci llamó Filosofía de la Praxis establece que no basta con demostrar lógicamente que se tiene la razón. No es ‘praxis’ una acción cuyo resultado no se conoce de antemano. Si partimos de que los resultados propuestos de antemano en este momento histórico de la escuela puertorriqueña, son puntos de encuentro, vamos, de convergencia, de toda la clase magisterial, entonces debemos concluir que aunque de primeras surgen unas divergencias notables se debe plantear como reto urgente e inmediato la unidad aunque de entrada sepamos que las diferencias puedan en otro momento volver a aparecer.

De lo que se trata es de cuál momento es de debate y cuál momento, de cerrar filas y luchar por los objetivos que todos comparten.

Cuanto más amplio y menos sectario sea el movimiento, más posibilidades habrá de que expresen aquellos compromisos flexibles de intereses que permitan un mayor grado de consenso y acción concertada. El momento actual, y las diferencias más recientes, no ofrecen el mejor cuadro coyuntural para que la clase magisterial se involucre creativamente en el proceso de elaboración de una nueva Federación de Maestros como ente aglutinador pero este proceso, a pesar de las limitaciones objetivas, tiene una gran importancia en el camino hacia la consecución de los objetivos de justicia que todos parecen compartir y que el pueblo puertorriqueño, por la enorme importancia del proceso y sus resultados, exige con esperanza y solidaridad.