viernes, 3 de agosto de 2007

homenaje a efrén rivera ramos

Donde hay poca justicia es un peligro tener razón. Bien decía Hostos si quieres saber qué es la justicia, déjate perseguir por la injusticia. Hoy existen más de mil millones de personas que viven en condiciones de absoluta indigencia. Esto es, sin dudas, un hecho moralmente inaceptable, pero, además, el signo de una ilegitimidad jurídica profunda.
El único y efectivo remedio para que los pueblos vivan en paz, con seguridad, con libertad, con justicia, es la plena vigencia de los Derechos Humanos. Los Derechos Humanos no pueden ni deben detenerse ante las fronteras, ni ante la soberanía de los Estados ni la soberbia de los tiempos. Hoy existe una patria común que está configurada por los Derechos Humanos.
Esta hermandad verdadera que sin sangre forja una amistad verdadera, eso es en términos sencillos son los derechos humanos.
Y si por la obra se conoce al artista. Por la obra del decano Rivera Ramos es que lo hemos conocido. Por esa generosa obra de derechos humanos llevada más allá de un tema de discusiones académicas, derechos humanos convertidos en vivencia y convivencia. Sabemos que en toda obra tenemos que lidiar con nuestros pensamientos rechazados, ideas que no germinaron y sueños que no se cuajaron pero de eso se trata de volver a los viejos senderos mientras aprendemos nuevos, eso precisamente es lo que yo personalmente llamo un maestro.
El maestro intenta enseñar inspirando en el alumno el deseo de aprender a caminar, caminando. La verdadera educación consiste en crecer y confiar en tu propia voz. Y ¿qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la sociedad y la cultura en la que vivimos? Se repite que el principio de la educación es predicar con el ejemplo.
Y esto ha sido el decano Rivera. Ha abierto las ventanas por las cuales vemos nuestro futuro, y nos ayuda a dar los pasos para adelantar en nuestro presente.
Según Goethe, la ley es poderosa, pero más poderosa es la necesidad. El decano nos ha llevado conjuntamente con sus coconspiradores a conocer el lado humano de la ley que son las necesidades de eso que Martí llamaba“… aquella apretadísima comunión de los espíritus, por largas raíces, por el enlace de las gentes, por el óleo penetrante de los dolores comunes, por el gustosísimo vino de las glorias patrias, por aquella alma nacional que se cierne en el aire, y con él se respira, y se va aposentando en las entrañas, por todos los sutiles y formidables hilos de la historia atados, como la epidermis a la carne”
¿Y me pregunto qué es la justicia?
Entre los que se han preguntado parece, al menos que en el pasado hubo poco desacuerdo. El elemento central, lo que Platón escribió: darle a cada cual lo suyo, una frase que Ulpiano desarrolló como vive honestamente, no hagas daño a nadie, y dale a cada quien lo suyo. Montesquieu diría que una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa. Y eso también ha sido el decano Rivera Ramos, justo, que no hizo daño a nadie y recompensó a todos sus compañeros, facultad, empleados y estudiantes, dándonos la oportunidad de crecer…
No nos debe causar tristeza la noticia de la renuncia del decano Rivera Ramos sino alegría por sus logros que el insiste fueran nuestros… y nosotros, sin embargo, sabemos que en la conjura hubo mucho de su magia…
Esos pasos que andamos juntos son camino que hemos avanzado todos y no tendremos que volver a andar...
Efrén, hemos sido algo egoístas robándote tu libertad que generoso nos has donado...
Pero ha llegado la hora de que puedas volver a tener el tiempo como tu aliado.
Y a tu lado, tu compañera y familia…
Decía el poeta de la revolución romántica que la amistad es el amor, pero sin sus alas. Seamos buenos amigos de Efrén, démosle alas a la amistad, ser libre es dejar a otros ser libres.
Y mañana, nos veremos en un aula, en la escuela, en el pasillo, tomaremos café, hablaremos y todo estará bien...
y luego haremos como nos aconseja García Márquez arrojaremos a los oceanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aqui existió un mundo donde prevalació el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.