domingo, 17 de agosto de 2008

Las elecciones y el debate que por fin se está dando.




El que el debate se esté dando con la profundidad y sinceridad que lo caracteriza es un logro de por si.

Primero, agradezco a los compañeros que hayan explicado sus ideas en torno a este debate que ciertamente se ha desarrollado con notable cuidado, respeto, elocuencia y sinceridad de parte de la vasta mayoría de los que han participado. Este es un logro, elevar la calidad del debate ideológico y abrir espacios de intercambios de ideas sin contaminarlos de sectarismo, es una gran cosa. Gracias en lo que a mi respecta.

Segundo, esta controversia, la participación en las elecciones burguesas (en nuestro caso elecciones coloniales) no es tema de poca monta. Es una controversia que se ha suscitado por más de cien años y entre los cuales inclusive figuran textos fundamentales de Lenin. Esto dicho, sugiere que no es discusión de fácil resolución y a su vez, que las muchas de las ideas y planteamientos tácticos han sido abordados previamente. Que conste que de ninguna manera quisiera implicar que solo debemos referirnos a textos y posiciones históricas, todo por el contrario, igualmente sabemos que es parte fundamental de todo ejercicio de análisis materialista dialéctico el partir de las condiciones y la realidad relevante.

Tercero, pretendo elaborar una aproximación a algunos temas que los compañeros Alma Torres y Giovanni Roberto (El PIP y la campaña que nunca llega/Indymedia) han planteado de manera clara y con convicción, pero que entiendo ameritan un replanteamiento, a saber:
1- “Un voto al PIP no puede ser un favor político, ni tampoco un voto de agradecimiento. Un voto por el PIP debe basarse en la capacidad de que una campaña por este partido eleve en algún grado la conciencia de clase”;
Cuando Lenin se refiere a la participación de los bolcheviques en las elecciones lo que plantea es utilizar la coyuntura del proceso para insertarse dentro de un debate nacional con la clara convicción de denunciar las limitaciones del sistema democrático burgués. Plantea usar la tribuna eleccionaria y la parlamentaria para un discurso alternativo, ante los ofrecimientos de villas y castillos, ripostar enérgicamente con verdaderas opciones revolucionarias. Esta táctica leninista de cierta manera se puede interpretar como un rol de apoyo al desarrollo de conciencia de clase, antes que nada se debe partir de insistir en el carácter clasista del proceso y de los partidos principales;

2- “por qué no vemos a grandes sectores de trabajadores siguiendo a los candidatos del PIP…”
Lo cierto es que los marxistas se supone que partamos de un análisis científico de la realidad para proponer medios de cambiarla. Soñar con escenarios irreales no es tarea de un socialista y lo indiscutiblemente cierto es que hay mucho qué hacer y por hacer para propiciar el aumento de sectores de trabajadores que se planteen las posibilidades de alterar la sociedad capitalista y el gobierno colonial. Este proceso es lo más apartado posible de los ‘buenos deseos’, no hay magia ni trucos, el proceso es fundamental y progresivo.

3- “defensa por el aumento del salario mínimo en PR. Prometer un incremento de sueldo que compense todos los aumentos, digamos de 10 ó 12 dólares por hora, podría poner a mirar a cientos de miles de trabajadores hacia el PIP en busca de una verdadera alternativa a sus problemas. Lo mismo podríamos decir sobre la salud, la vivienda, o la protección del ambiente. Elevar las expectativas de mejoría de vida podría traducirse, sobretodo si interviniéramos los socialistas, en la organización de algunos movimientos o luchas concretas que dieran seguimientos a esos reclamos.”
Sin ser un economista puedo entender que la suma obviamente es una operación positiva, salarios más altos, las famosas clausulas económicas son y serán en nuestro contexto prioritarias, a la vez desconozco el planteamiento específico del PIP sobre el salario mínimo federal (que es a lo que me imagino se refieren los compañeros). Igualmente el aspecto publicitario de las campañas políticas tradicionales tal vez se ven obligados a tratar de vender esas imágenes de ‘todo se va resolver’, sin embargo precisamente este aspecto es uno que tenemos que combatir. Puerto Rico lleva aproximadamente un siglo oyendo esos cantos de sirena y los marxistas tienen que estar claros que para poder ofrecer cambios sustanciales hay que cambiar sustancialmente el sistema. No queremos decir que obviemos por completo una serie de reformas necesarias a corto plazo sino de ninguna manera creo correcto entrar en la competencia de fantasías propagandísticas. Sobre este apartado finalmente quiero proponer que nos nutramos de las experiencias concretas de las luchas sindicales, comunitarias y ambientales que organizando al pueblo, el pueblo por movimiento natural lo que busca el lo que los compañeros han llamado “expectativas de mejoría de vida’ y que yo llamo conquistas y derechos adquiridos.

4- “Votar por el PIP, cuando su campaña continúa siendo una nacionalista, para tratar por igual al capital privado nacional y a los trabajadores puertorriqueños, es un acto de debilidad.”
En este punto tengo nuevamente un desconocimiento específico sobre lo que dice. Creo que debemos proponer el desarrollo de empresas nativas pero no creo que debamos hipotecar nuestra ideología al Banco Popular y pretender multiplicar los Plaza Las Américas. Creo, igualmente, en proponer modelos cooperativistas y empresas de trabajadores. Este aspecto definitivamente amerita un cuidado especial y detallado si consideramos el desempleo rampante con el que opera el sistema capitalista en la isla.

5- “el PIP ha hecho de la independencia una negociación y una petición al Congreso de los Estados Unidos. Es decir, que el PIP ha desistido de hacer un trabajo de base para convencer a los puertorriqueños de la necesidad de que Puerto Rico deje de ser una colonia, y se ha concentrado en lograr mecanismo con el Congreso.”
En este momento voy a ser muy claro, personalmente este compañero, como creo que la gran cantidad de socialistas serios que han propuesto el tácticamente insertarnos en el proceso electoral, no somos del PIP por ende no tenemos que creer en todo lo que hace el PIP. Si las posibles negociaciones sean cual fuesen son de mayor o menor importancia no es mi preocupación fundamental, lo que si es preocupación y tarea fundamental es acercarnos al pueblo, llevarle un mensaje de organización y movilización de masas. El participar en las elecciones tiene que ayudar a este empeño pues es en esto que de verdad se juegan las posibilidades revolucionarias.

6- “la ausencia de una campaña que provoque la auto-organización y el movimiento de los trabajadores en Puerto Rico. Una verdadera campaña a favor de los trabajadores forzaría a los demás partidos a tener que proponer mayores reformas para la clase trabajadora.”
Compañeros no conozco el proceso de auto-organización (se me asemeja a algún planteamiento anarquista tipo Bujarín) y de hecho tengo serios problemas con conciliar dicha idea con el rol de los revolucionarios. Luego eso de ‘forzar’ a los partidos tradicionales está bien si de verdad dichas instituciones proponen reformas válidas porque si de lo que se trata nuevamente es de entrar en la guerra de los ‘shoppers’ de promesas electoreras, insisto en tener dudas al respecto.

7- “Votar por el PIP ahora, cuando ellos no son un polo de atracción para los trabajadores comunes y corrientes, es perder de perspectiva que lo que adelanta la conciencia de los trabajadores es su experiencia al participar de luchas para que sus reclamos sean atendidos. La campaña que debería lanzar el PIP para ser apoyado es una que motive a los trabajadores a organizarse detrás de su partido…”
Los socialistas no somos ‘un polo de atracción’ y mucho menos para una caracterización tan prejuiciada como ‘trabajadores comunes y corrientes’. Compañeros en este punto tengo que ser enérgico, ni es la revolución una campaña de popularidad, ni es el pueblo ‘común y corriente’. Deja un mal sabor desagradable dicha expresión que suena a elitismo intelectual puro y sin ambages.

8- “participación como socialistas no podría ser pasiva, de darse una campaña así, que difícilmente desarrollará el PIP. Nuestro papel debería ser ganar a las personas que sean atraídas por esa campaña a la idea de construir un organismo donde los trabajadores de Puerto Rico puedan ejercer un poder real que no dependa de las urnas cada cuatro años. Solo así pasaremos de ganar reformas que tendremos que luchar por el resto de nuestras vidas, a una sociedad libre de la miseria y el hambre que produce este sistema podrido que toma todo lo bueno y lo daña. Nuestra “única opción” no es votar por el PIP, es seguir luchando…”
Finalmente estoy de acuerdo en algo, estoy plenamente convencido que las agrupaciones de izquierda que se planteen como táctica participar en las elecciones deben aprovechar dicha coyuntura al máximo y precisamente ubicarse como agrupaciones que en un punto táctico apoyan, digamos, al PIP pero que lo hacen como parte de un proceso político diferente al del PIP.

Sin embargo insisto en que debemos leer y releer los clásicos para no tener que “reinventar la rueda”.

Seamos socialistas, seamos revolucionarios, creemos en la lucha de clases y creemos que entre las diferentes luchas y formas organizativas que hay que desarrollar está el participar en el proceso electoral, como socialistas y como revolucionarios que no creemos en las elecciones ni en el gobierno colonial ni en el sistema caoitalista, no somos del PIP pero si somos solidarios a su lucha y si creemos que debemos aprovechar esta y toda coyuntura para adelantar las causas emancipadoras. Ojo esto es una parte de nuestra lucha, importante, pero solo una parte. La patria está en la calle.

...La táctica marxista consiste en unir los métodos de lucha diferentes, saber pasar de uno a otro, en elevar constantemente la conciencia de las masas y en ampliar sus acciones colectivas, cada una de ellas tomada de forma separada, puede ser atacante o defensiva, y todas ellas conducen a un conflicto más intenso y decisivo...
V. I. Lenin. Obras Completas tomo 25. Moscú: Ed. Progreso, 1984. p. 15.
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/index.htm