miércoles, 25 de junio de 2008

Algunos apuntes preliminares para un debate sobre la estrategia y táctica desde la perspectiva marxista leninista.


En el Manifiesto Comunista se plantea: “El objetivo inmediato de todos los partidos comunistas es el mismo que el los demás partidos proletarios: constitución de la clase obrera como clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado, (...) abolición de la propiedad burguesa (...) crear una nueva sociedad...
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

Nuestros objetivos deben ser tan amplios que incluyan todas las formas de la actividad de la clase obrera (...) Nuestra asociación no prescribe formas determinadas de movimientos políticos. Exige únicamente que estos vayan encaminados hacia un objetivo común. (...) En cada parte del mundo el problema se presenta desde un ángulo especial, y los obreros lo toman en cuenta y tratan de resolverlo por su propio camino...” Carlos Marx y Federico Engels. Carlos Marx y Federico Engels. Obras escogidas, Moscú, Editorial Progreso, 1976. Vol. I, pp. 198.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm

“Marx y Engels, que conocían el ruso y leían las obras aparecidas en ese idioma, se interesaban vivamente por Rusia, seguían con simpatía el movimiento revolucionario y mantenían relaciones con revolucionarios rusos. Antes de ser socialistas, los dos habían sido demócratas y el sentimiento democrático de odio a la arbitrariedad política estaba profundamente arraigado en ellos. Este sentido político innato, agregado a una profunda comprensión teórica del nexo existente entre la arbitrariedad política y la opresión económica, así como su riquísima experiencia de la vida, hicieron que Marx y Engels fueran extraordinariamente sensibles en el aspecto político.” Federico Engels, V.I. Lenin.
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1890s/engels.htm

...La táctica marxista consiste en unir los métodos de lucha diferentes, saber pasar de uno a otro, en elevar constantemente la conciencia de las masas y en ampliar sus acciones colectivas, cada una de ellas tomada de forma separada, puede ser atacante o defensiva, y todas ellas conducen a un conflicto más intenso y decisivo...
V. I. Lenin. Obras Completas tomo 25. Moscú: Ed. Progreso, 1984. p. 15.
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/index.htm

Lo que importa ahora es que los comunistas de cada país adquieran completa conciencia, tanto de los principios fundamentales de la lucha contra el oportunismo y el doctrinarismo "de izquierda", como de las particularidades concretas que esta lucha toma y debe tomar inevitablemente en cada país aislado, conforme a los rasgos originales de su economía, de su política, de su cultura, de su composición nacional (Irlanda, etc.), de sus colonias, de sus divisiones religiosas, etc., etc.

La historia en general, la de las revoluciones en particular, es siempre más rica de contenido, más variada de formas y aspectos, más viva, más "astuta" de lo que se imaginan los mejores partidos, las vanguardias más conscientes de las clases más adelantadas. Se comprende fácilmente, pues las mejores vanguardias expresan la conciencia, la voluntad, la pasión, la imaginación de decenas de miles de hombres, mientras que la revolución la hacen, en momentos de tensión y excitación especiales de todas las facultades humanas, la conciencia, la voluntad, la pasión, la imaginación de decenas de millones de hombres aguijados por la lucha de clases más aguda. De aquí se derivan dos conclusiones prácticas muy importantes: la primera es que la clase revolucionaria, para realizar su misión, debe saber utilizar todas las formas y los aspectos, sin la más mínima excepción, de la actividad social (dispuesta a completar después de la conquista del Poder político, a veces con gran riesgo e inmenso peligro, lo que no ha terminado antes de esta conquista); la segunda es que la clase revolucionaria debe hallarse dispuesta a reemplazar de un modo rápido e inesperado una forma por otra.
Todo el mundo convendrá que sería insensata y hasta criminal la conducta de un ejército que no se dispusiera a utilizar toda clase de armas, todos los medios y procedimientos de lucha que posee o puede poseer el enemigo. Pero esta verdad es todavía más aplicable a la política que al arte militar. En política se puede aún menos saber de antemano qué método de lucha será aplicable y ventajoso para nosotros en tales o cuales circunstancias futuras. Sin dominar todos los medios de lucha, podemos correr el riesgo de sufrir una enorme derrota, a veces decisiva, si cambios independientes de nuestra
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voluntad en la situación de las otras clases ponen a la orden del día una forma de acción en la cual somos particularmente débiles. Si dominamos todos los medios de lucha, nuestro triunfo es seguro, puesto que representamos los intereses de la clase realmente avanzada, realmente revolucionaria, aun en el caso de que las circunstancias no nos permitan hacer uso del arma más peligrosa para el enemigo, del arma susceptible de asestar con la mayor rapidez golpes mortales. Los revolucionarios inexperimentados se imaginan a menudo que los medios legales de lucha son oportunistas, porque en este terreno (sobre todo en los períodos llamados "pacíficos", en los períodos no revolucionarios) la burguesía engañaba y embaucaba con una frecuencia particular a los obreros, y que los procedimientos ilegales son revolucionarios. Tal afirmación, sin embargo, no es justa. Lo justo es que los oportunistas y traidores a la clase obrera, son los partidos y jefes que no saben o no quieren (no digáis nunca: no puedo, sino: no quiero) aplicar los procedimientos ilegales en una situación como la guerra imperialista de 1914-1918 por ejemplo, en que la burguesía de los países democráticos más libres engañaba a los obreros con una insolencia y crueldad nunca vistas, prohibiendo que se dijese la verdad sobre el carácter de rapiña de la guerra. Pero los revolucionarios que no saben combinar las formas ilegales de lucha con todas las formas legales son unos malos revolucionarios. No es difícil ser revolucionario cuando la revolución ha estallado ya y se halla en su apogeo, cuando todos y cada uno se adhieren a la revolución simplemente por entusiasmo, por moda y a veces por interés personal de hacer carrera. Al proletariado le cuesta mucho, le produce duras penalidades, le origina verdaderos tormentos "deshacerse", después de su triunfo, de estos "revolucionarios". Es infinitamente más difícil -- y
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muchísimo más meritorio -- saber ser revolucionario cuando todavía no se dan las condiciones para la lucha directa, franca, la verdadera lucha de masas, la verdadera lucha revolucionaria, saber defender los intereses de la revolución (mediante la propaganda, la agitación, la organización) en instituciones no revolucionarias y a menudo sencillamente reaccionarias, en la situación no revolucionaria entre unas masas incapaces de comprender de un modo inmediato la necesidad de un método revolucionario de acción. Saber encontrar, percibir, determinar exactamente la marcha concreta o el cambio brusco de los acontecimientos susceptibles de conducir a las masas a la grande y verdadera lucha revolucionaria final y decisiva, es en lo que consiste la misión principal del comunismo contemporáneo en la Europa occidental y en América.
Tomado de: La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. V. I. Lenin.
Disponible en: http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Lenin(SP)/LWC20s.html

Estrategia política:
Es la línea política principal del partido para una etapa histórica dada, orientada a la solución de los problemas fundamentales. Ella determina:
• Objetivos y direcciones principales de las actividades. Misiones fundamentales a cumplir en la etapa.
• Principios de la dirección de la lucha del proletariado por el logro de los objetivos planteados.
• Dirección principal del golpe, determinación de los aliados de la clase obrera y su actitud hacia las clases intermedias ( la pequeña burguesía)
• Madurez de la situación revolucionaria y del factor subjetivo.
Táctica:
Es la conducta política del partido, carácter, métodos y formas de sus actividades de lucha en la situación creada. Ella determina:
• Vías concretas para la conquista y cohesión de las masas.
• Modos de aislar al enemigo, preparación de su derrocamiento.
• Medios de lucha más adecuados en cada momento.
• Formas para conquistar el poder político y la construcción de la nueva sociedad.
Tomado de:
Necesidad del uso adecuado de los conceptos estrategia y táctica en la comprensión del movimiento revolucionario. Serrano Naranjo, Jesús Cecilio (que cita en este apartado a Rumiamsev, A. Diccionario de Comunismo Científico. Moscú: Ed. Progreso, 1981. Dirección Política de las FARC. Libro De esquemas de Comunismo. La Habana: Ed. S / E, 1980. p. 63 – 65.
Disponible en:
http://www.ispij.rimed.cu/secundarias/revista/Magisterio%204/Articulos/9%20Serrano%20Sistematiz%20conceptos%20estrat%20y%20t%C3%A1ct.htm

El proceso revolucionario nunca es lineal, sino zigzagueante y se efectúa por etapas, en oleadas y a través de saltos. En todo esto influye enormemente la situación general del capitalismo y la fuerza con que puede contar en un momento dado el movimiento revolucionario, no sólo dentro del país, sino también a escala internacional, lo que a su vez obliga al proletariado revolucionario a revisar su táctica: bien para emprender una ofensiva o para replegarse ordenadamente en espera de una situación más favorable que le permita proseguir su avance. Naturalmente, esto exige que se mantenga firme en sus concepciones y principios revolucionarios así como en las posiciones políticas que haya podido conquistar.
Es en estas condiciones, particularmente, cuando se debe poner cuidado para no confundir el objetivo final de la lucha con los objetivos que se pueden alcanzar para una determinada etapa del proceso revolucionario. Estos otros objetivos pueden ser también estratégicos para dicha etapa, lo que no quiere decir que no exista ninguna otra o que nos debamos proponer marchar desde ella siempre en línea recta hasta el objetivo final, sin reparar en las nuevas circunstancias que, por otra parte, sin ninguna duda, habrá que cambiar en uno u otro momento.
Tomado de:
Sobre la estrategia y la táctica de la revolución proletaria: Sólo un partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir la misión de combatiente de vanguardia. M.P.M. (Arenas). Antorcha núm. 3, junio de 1998
Disponible en: http://www.antorcha.org/cast/estrategia.htm

El auge de los movimientos sociales que se oponen a la globalización neoliberal ha levantado voces desde la izquierda que sustituyen el enfoque de clases por lo movimientista, lo que significa el abandono de tesis fundamentales del marxismo. Al respecto Lenin nos dice: “Los hombres han sido siempre en política víctimas necias del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los partidarios de reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de unas u otras clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, solo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, educar y organizar para la lucha a las fuerzas que puedan –y , por su situación social, deban- formar la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo…Para enrumbar con acierto la ira popular antineoliberal y replantearse la lucha contra el capitalismo globalizado de hoy, es de obligada referencia, por su profundo contenido esclarecedor, la obra de Lenin, sobre todo aquella donde desarrolla la teoría marxista de la revolución; y hacerlo con sujeción a su permanente consejo de no reproducir clichés, no copiar fórmulas ni repetir frases aprendidas de memoria, sino estudiando la vida para encontrar las formas específicas mediante las que, dentro de cada situación y en cada país, se marche hacia el gran objetivo común del Socialismo.”
Tomado de:
Vladimir Ilich Lenin: Conceptos necesarios. Batlle Reyes, Lucilo.
Disponible en: http://www.trabajadores.cu/materiales_especiales/suplementos/memoria-historica/historia-universal-1/vladimir-ilich-lenin-conceptos-necesarios/?searchterm=barrer

La política no es el arte de lo posible. Si lo fuera, los políticos, aun los de izquierda, solo se ocuparían de administrar el curso de los acontecimientos, y la historia, siempre igual a sí misma, se repetiría una y otra vez.
La política es el arte de transformar lo necesario en posible. Ello significa tratar de modificar el curso de los acontecimientos y darle a la historia un carácter dinámico y ascendente, aunque ese ascenso se produzca a saltos y a veces se verifiquen retrocesos.
Sin embargo, los acontecimientos, la realidad, no se modifican de acuerdo tan solo a la voluntad de los que pretenden transformarla. Tiene que haber una relación, sistemáticamente adecuada, a las condiciones imperantes. Condiciones nacionales, regionales e internacionales. Condiciones objetivas y condiciones subjetivas. Y quien no las tome en cuenta y, en cambio, apele solamente a las ideas o a las transpolaciones históricas, no va a estar interactuando con la realidad que pretende transformar, sino con el pasado o con la ideología. Y el curso de los acontecimientos continuara invicto, inmodificado o, en el peor de los casos, volviendo atrás.
El análisis estratégico permite ubicar los grandes rumbos en el análisis profundo de la realidad y las condiciones en las que se actúa: la estrategia marca un camino y señala todos los obstáculos que aparecen en él. La estrategia no es las grandes definiciones teóricas, mucho menos ideológicas, que pueda sostener la organización que hace el análisis estratégico. La estrategia marca los grandes objetivos y los grandes rumbos, las resistencias que aparecerán y las contradicciones, así como los elementos a favor, los aliados que acompañaran, parcial o totalmente, la gran marcha por los cambios. Es un elemento imprescindible el análisis estratégico y está reñido con hacer aparecer las cosas en blanco y negro. Tiene que recoger toda la complejidad imperante en la realidad nacional, regional o internacional.
El análisis estratégico está fundamentalmente reñido con esa brutal simplificación que consiste en hacer aparecer las principales visualizaciones ideológicas –incluso concibiendo la ideología como deformación de la realidad- como los grandes objetivos o rumbos estratégicos. Eso, en vez de interpretar la realidad para cambiarla, es anular la realidad.
La estrategia es el análisis prospectivo de una época y debe contener los cambios que se persiguen. Esto, muchas veces, se ve sustituido por objetivos ideológicos e incluso, mucho peor, por las sensaciones o emociones profundas que conducen a una practica que nada tiene que ver con los cambios, sino tan solo con sacarse las ganas.
Lo peor es que ello no solo aparece en los mas jóvenes, sino en muchos mayores que dan elementos y que evidentemente, en el mejor de los casos, se quedaron en el tiempo.
La estrategia marca los grandes objetivos y los grandes rumbos, las resistencias y las contradicciones, así como los elementos a favor, los aliados, los que acompañaran, parcial o totalmente, la gran marcha por los cambios. La táctica, entonces, es la que permitirá recorrer el camino hacia los grandes objetivos, superando los obstáculos y venciendo las resistencias, encontrando los aliados y uniéndolos en ese largo camino por las transformaciones anheladas.
No hay, no puede haber lucha revolucionaria, sin objetivos claros, sin análisis estratégico... Pero tampoco puede haber lucha revolucionaria sin una táctica adecuada: los aciertos tácticos permiten avanzar los grandes lineamientos estratégicos. Estos se verifican a través y por intermedio de la táctica. Los errores tácticos repetidos no solo impiden la realización de los objetivos estratégicos, sino que nos alejan de ellos, los modifican, introducen nuevas resistencias, nuevos obstáculos.
La táctica es el día a día de las organizaciones políticas y si no está clara y no es adecuada, cotidianamente nos podemos estar alejando, o nos pueden estar alejando, de los objetivos y los rumbos estratégicos. La confusión táctica, aun cuando se aporte desde afuera, nos aleja de la estrategia.
Tomado de:
Consideraciones generales sobre estrategia y táctica. Presentado por Mujica, Fernández Huidobro y Bonomi al congreso del MPP.
Disponible en: http://www.espectador.com/nota.php?idNota=62715

ORGANÍZARSE Y LUCHAR PARA CONSTRUIR LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA
Independientemente de quien gobierne, lo que sí tenemos que tener muy claro es la necesidad que tenemos jóvenes y trabajadores de organizarnos y luchar, no sólo en defensa de nuestros derechos, sino por un cambio radical de la sociedad. Es necesario luchar desde los movimientos sociales, sindicatos y partidos ya sea desde la facultad, desde el barrio, desde los lugares de trabajo,… y combatir contra un sistema, el capitalista, que devora el presente y el futuro de millones de personas y del mundo en el que viven. Y para ello es fundamental construir la izquierda anticapitalista, uniendo a los revolucionarios con los movimientos sociales alternativos y apostando por la reconstrucción del movimiento obrero desde un sindicalismo de clase y alternativo.
Parte de la misión de los políticos y los medios de comunicación, en este sistema, en convencernos de que vivimos en la mejor sociedad posible. Que votar una vez cada cuatro años es lo “normal” y que el mundo, de forma “natural”, siempre va a estar dividido entre ricos y pobres, poderosos y desfavorecidos. Casi se diría que tenemos que dar las gracias cada día por estar esclavizados a un sueldo mísero, ahogados por la hipoteca y el alquiler, pagando cada vez más caro cualquier alimento, y contaminándonos con aparatos pensados para enriquecer a las empresas fabricantes, y no para conservar nuestro planeta.
Sin embargo, no sólo el sentido común, sino la Historia, nos muestran que esto no tiene por qué ser así. Ha habido épocas en que los seres humanos han podido coexistir en paz entre ellos y en igualdad de condiciones, y por mucho que intenten convencernos de lo contrario, eso no nos haría menos humanos, sino más. Tal como dijo Che Guevara: “Recuerden que el eslabón más alto que pude alcanzar la especie humana es ser revolucionario.”
Revolucionario es todo aquel que sigue hacia delante cuando le dicen es imposible. Volar era imposible. Surcar el espacio era imposible. Devolver la vista a un ciego, imposible. En una época en la que muchos imposibles se han conseguido: mantengamos el corazón joven, abierto a la utopía, fortaleciéndose en la lucha, mirando siempre al horizonte. La historia nos da la razón.
Tomado de:
Declaración de Izquierda Revolucionaria ante las elecciones generales y andaluzas.
Disponible en: http://www.marxismo.org/?q=node/1404

Desde la época de Marx, hace más de un siglo, hasta nuestros días, el marxismo-leninismo ha considerado no solo permisible sino obligatorio para la lucha de la clase obrera que su vanguardia consciente, que sus destacamentos más avanzados participen en las elecciones convocadas por los regímenes explotadores, cuando las instituciones parlamentarias burguesas tengan vigencia política y en ellas crea aunque sea una minoría considerable de la población. Es un deber de los comunistas utilizar las elecciones y la tribuna parlamentaria para esclarecer la conciencia de las masas, acabar con las ilusiones electorales y parlamentarias de los sectores atrasados y crear así condiciones para destruir las instituciones reaccionarias en las que se participa. Lenin dice: "De más está decir que cualquier vacilación respecto de si es conveniente, desde el punto de vista del marxismo, participar en las elecciones es totalmente inadmisible: las opiniones, hostiles o indefinidas o simplemente indiferentes respecto de nuestra participación en las elecciones, pueden ser consideradas matices de opinión "legítimos" no dentro de los marcos del marxismo y del partido obrero, sino fuera de ellos". Las consignas de la abstención y del boicot de las elecciones son legitimas para los marxistas-leninistas cuando por un gran desarrollo de la lucha revolucionaria de las masas se pueda destruir las instituciones parlamentarias burguesas y pasar a constituir organismos de representación y poder popular verdaderamente democráticos. Y en esto no debemos confundir nuestros deseos, nuestras concepciones ideológicas y políticas con la realidad objetiva. Una cosa es que queramos, que pensemos y que luchemos por destruir las instituciones parlamentarias de los explotadores y otra cosa muy distinta es que las condiciones hayan madurado hasta tal punto que esta tarea histórica se ponga al orden del día.
Lenin dice que los comunistas, "Mientras no tengan fuerza para disolver el parlamento burgués y todas las otras instituciones reaccionarias, están obligados a actuar en el seno de dichas instituciones precisamente porque hay todavía en ellas obreros embrutecidos por el clero y por la vida en los rincones más perdidos del campo. De lo contrario corren el riesgo de convertirse en simples charlatanes".

El Partido Comunista de China, en su "Proposición Acerca de la Línea General del Movimiento Comunista Internacional", importante documento polémico en la lucha contra el revisionismo contemporáneo, afirma: "A fin de dirigir al proletariado y a las demás masas trabajadoras en la revolución, los partidos marxista-leninistas deben dominar todas las formas de lucha y saber sustituir rápidamente una forma por otra, según cambien las condiciones de lucha. El destacamento de vanguardia del proletariado sólo será invencible en todas las circunstancias, si domina todas las formas de lucha, pacífica y armada, abierta y secreta, legal e ilegal, parlamentaria y de masas, etc. Es erróneo negarse a utilizar la forma parlamentaria y otras formas legales de lucha cuando es posible y necesario utilizarlas".

Hay gentes que en nombre del marxismo-leninismo pregonan que la divergencia entre los verdaderos y falsos comunistas está en no ir a las elecciones y señalan la posición abstencionista como la línea divisoria con el revisionismo. Esto es absurdo y ridículo…Muchas, hondas e irreconciliables divergencias de principios separan al marxismo-leninismo del revisionismo, sobre todas y cada una de las cuestiones ideológicas y políticas. El revisionismo es la tergiversación del marxismo-leninismo para convertirlo, de arma invencible del proletariado que es, en un instrumento al servicio de la burguesía contra el proletariado y el pueblo…En cuanto al problema de la lucha electoral la diferencia de principios con el revisionismo, consiste no en si es permisible para el proletariado ir a elecciones, sino si se adopta o no la vía electoral para la toma del Poder…Los comunistas vamos a las elecciones no a crear ilusiones electorales a las masas, vamos a lo contrario: a destruir estas ilusiones, a lograr que las masas por su propia experiencia comprendan que ese no es el camino que conduce a la liberación…Lenin dice: "Los comunistas vamos al parlamento burgués para denunciar las falsedades desde esta tribuna de una institución capitalista podrida hasta la médula, que sirve para engañar a los obreros y a los trabajadores en general". Y agrega: "Mientras no tengamos fuerza para disolver el parlamento burgués, debemos actuar contra él desde afuera y desde adentro".
Sólo los comunistas de palabra temen que se borren las diferencias de principios con el revisionismo por el simple hecho de ir a las elecciones.
Con este temor están indicando que no entienden nada de marxismo y que desconocen las verdaderas divergencias de principios con el revisionismo. En definitiva, lo que hacen es confesar su incapacidad para entender y resolver los complejos problemas de la lucha de clases del proletariado.
Tomado de:
Vamos a la lucha electoral. Tribuna Roja Núm. 4 1/1972.
Disponible en: http://www.tribunaroja.moir.org.co/?q=node/2000012470

Cuando en octubre de 1906 Lenin se puso a defender la táctica de participación de los revolucionarios en las elecciones a la II Duma de 1907, lo hizo porque el boicot a la I Duma (de Witte) había fracasado (buena parte de los electores siguieron el llamado a participar por parte de los demócratas constitucionalistas) y porque descartó en lo inmediato una nueva ola ofensiva del proletariado, aunque no dio por finalizada la crisis revolucionaria abierta con el domingo sangriento del 9 de enero de 1905.
Al margen de si la decisión de participar fue correcta o conveniente -que eso lo veremos en el punto III- lo que es importante señalar aquí es que, en esos momentos Lenin no se cansó de insistir en que el secreto de la eficacia política para enlazar cualquier táctica con la estrategia de lucha por la revolución socialista, reside en garantizar siempre la independencia de la política de clase, no sólo de palabra, sino de hecho. Y él sabía -y lo decía- que para garantizar la eficaz acción independiente de los revolucionarios en la cueva de la contrarrevolución electoral-parlamentaria burguesa, es imprescindible disponer de un significativo número de militantes revolucionarios organizados, como era el caso en ese momento del POSDR., que contaba en sus filas con una base social de decenas de miles de miembros activos probados en la actividad clandestina prolongada, lo cual se traducía en un caudal electoral nada desdeñable de entre el millón y millón y medio de votos seguros. Sobre estos argumentos de la realidad partidaria fundó Lenin la esperanza -finalmente frustrada- de evitar el aislamiento partidario en momentos de retroceso del movimiento espontáneo, intentando mantener y, en lo posible, aumentar, el patrimonio social de la revolución cuya cantera Lenin veía en la vanguardia obrera amplia:
<> (V.I. Lenin: "La socialdemocracia y los pactos electorales". Fines de Octubre de 1906)
Esto quiere decir que a los bolcheviques jamás se les hubiera ocurrido pensar en las elecciones burguesas como táctica de construcción del partido revolucionario. Un año después, haciendo un balance de lo actuado por el movimiento revolucionario ruso desde 1895, Lenin volvió sobre la trascendencia política que atribuyó a la cohesión del POSDR durante todo el período contrarrevolucionario dominado por el juego electoral y la hegemonía política del partido demócrata constitucionalista entre 1906 y 1907. Y allí, enlazando con la teoría bolchevique de construcción del partido expuesta en su "¿Qué Hacer?" (1902), se reafirmó en que esa fortaleza, cohesión y continuidad revolucionaria que demostró el POSDR durante ese duro período inmediatamente posterior a la insurrección de diciembre de 1905, se forjó a instancias de dos factores políticamente combinados:
1. El "estrecho marco de los círculos" intelectuales revolucionarios portadores del materialismo histórico y,
2. El periódico para toda Rusia
Tomado de:
¿Integrar a los comicios burgueses en la táctica de construcción del partido revolucionario? de El Partido Revolucionario no se construye participando en las elecciones.
Disponible en: http://www.nodo50.org/gpm/elecciones/03.htm

Aprender de la historia: Las elecciones a la Duma
Pero hagamos un poco de comparación histórica y veamos las lecciones que aprendieron los bolcheviques de sus posturas ultraizquierdistas a las cuales hace referencia Lenin en su importante libro “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo” y que tambié narra el camarada Alan Woods en su libro “Bolchevismo: El camino a la Revolución”. Este ejemplo resulta extremadamente apropiado para este análisis ya que se trata directamente de un proceso electoral y, además, de uno restringido.
Luego de la derrota de la revolución de 1905 en Rusia, los bolcheviques llevaron a cabo un boicot a las elecciones parlamentarias. Cuando en 1906 el régimen zarista estableció un parlamento (“Duma”) como concesión para ahogar el ambiente revolucionario que aún se respiraba luego de la insurrección el año anterior, su carácter reaccionario era evidente no sólo para los bolcheviques, sino para la mayoría de los activistas socialistas y obreros avanzados, incluso hasta para los mencheviques. La Duma era un cascarón vacío, un órgano sin verdadero poder y que iba a ser elegido mediante un sistema electoral restringido.
En la Tercera Parte, sección ¿Boicot o no Boicot?, del libro Bolchevismo, el camarada Alan nos cuenta que “En la conferencia bolchevique de Tammerfors, que se celebró mientras la insurrección en Moscú estaba alcanzando su sangriento desenlace, los dirigentes bolcheviques debatieron su actitud hacia las próximas elecciones a la Duma. El ambiente general era contundentemente favorable al boicot. Pero Lenin puso una nota de cautela. Cuando llegó la hora de la votación, sólo hubo dos votos en contra de la propuesta de boicot –Lenin y Górev-. Esto provocó una explosión de indignación entre los otros delegados que obligó a Lenin a abandonar su postura. (…) Los partidarios del boicot eran más fuertes en esa capa de hombres de comité, incluido Stalin, que asistía a su primera reunión del partido en el extranjero y que consideraba que su conocimiento práctico de la situación en Rusia, era suficiente para situarle en un plano superior a los teóricos del partido, incluso al propio Lenin. (…) Después de la derrota de diciembre sin duda era necesario revisar las tácticas del partido y tener en cuenta la nueva situación. Después de haber fracasado en la toma de las posiciones del enemigo a través del asalto directo, era necesario recurrir a tácticas de asedio, utilizado todas las posibilidades legales para reunir a los trabajadores alrededor del programa revolucionario. Boicotear las elecciones en estas circunstancias era un serio error.”(A. Woods, Bolchevismo: El camino a la Revolución).
Efectivamente era un serio error, ya que todo esto estaba claro para la vanguardia, no así para las masas. Para ellas, la naturaleza de la Duma no estaba clara y aún guardaban esperanzas en ella. Para las masas de la pequeña burguesía en el campo y en la ciudad y también para amplias capas de la clase trabajadora, la Duma, era la única esperanza y el hecho de que semejantes esperanzas careciesen de fundamento resulta irrelevante.
Más adelante continúa el camarada Alan diciendo: “La postura bolchevique estaba basada en la expectativa de una nueva oleada revolucionaria inminente. Pero se trataba de una mala interpretación de la situación, Los trabajadores mas avanzados tenían la necesidad de un partido revolucionario, pero las masas cada vez más caían en la apatía y la pasividad. Es una realidad que el ambiente de la capa más activa y militante de los trabajadores muchas veces puede ser diferente al del resto de la clase. La vanguardia puede ir demasiado lejos con respecto a su clase. (…) Los bolcheviques malinterpretaron la situación y no comprendieron que la revolución ya estaba en retirada.” (A. Woods, Ibíd.) El boicot no dio resultado y los miembros de la Duma fueron elegidos. Al final quienes resultaron beneficiados fueron los kadetes (Demócratas Constitucionales, que se presentaban como la “izquierda” de la burguesía liberal), ya que “Al presentarse como la única opción de izquierdas consiguieron 184 escaños. (…) Si los socialdemócratas y socialrevolucionarios [eseristas] hubieran presentado candidatos, los kadetes no habrían conseguido un resultado como éste, como se pudo ver en las siguientes elecciones.” (A. Woods, Ibíd.).
Veamos cómo nos cuenta este episodio el mismo Lenin: “Ha habido dos momentos en los cuales la lucha de los bolcheviques contra las desviaciones de ‘izquierda’ de su propio partido ha adquirido una magnitud particularmente considerable: en 1908, sobre la cuestión de la participación en un ‘parlamento’ ultrarreaccionario y en las sociedades obreras legales que la más reaccionaria de las legislaciones había dejado en pie, y en 1918 (paz de Brest), sobre la cuestión de la admisibilidad de tal o cual ‘compromiso’.
“En 1908, los bolcheviques ‘de izquierda’ fueron expulsados de nuestro Partido, por su obstinado empeño en no comprender la necesidad de la participación en un ‘parlamento’ ultrarreaccionario, los ‘izquierdistas’, entre los que había muchos excelentes revolucionarios que fueron después (y siguen siendo), honrosamente, miembros del Partido Comunista, se apoyaban sobre todo en la experiencia favorable del boicot de 1905. Cuando el zar, en agosto de 1905, anunció la convocatoria de un ‘parlamento’ consultivo, los bolcheviques, contra todos los partidos de oposición y contra los mencheviques, declararon el boicot a semejante parlamento, y la revolución de octubre de 1905 lo barrió en efecto. Entonces el boicot fue justo, no porque esté bien no participar en general en los parlamentos reaccionarios, sino porque fue acertadamente tomada en consideración la situación objetiva, que conducía a la rápida transformación de las huelgas de masas en huelga política y, sucesivamente, en huelga revolucionaria y en insurrección. (…)
“El boicot de los bolcheviques contra el ‘parlamento’ en el año 1905 enriqueció al proletariado revolucionario con una experiencia política extraordinariamente preciosa, haciéndole ver que, en la combinación de las formas legales e ilegales, de las formas parlamentarias y extraparlamentarias de lucha, es, a veces, conveniente y hasta obligado saber renunciar a las formas parlamentarias. Pero transportar ciegamente, por simple imitación, sin discernimiento, esta experiencia a otras condiciones, a otras coyunturas, es el mayor de los errores. Lo que constituyó ya un error, aunque no grande y fácilmente corregible, fue el boicot de la ‘Duma’ por los bolcheviques en 1906. Fueron errores más serios y difícilmente reparables los boicots de 1907, 1908 y los años siguientes, pues, por una parte, no había que esperar que se levantara de nuevo rápidamente la ola revolucionaria, ni la transformación de la misma en insurrección y, por otra, la necesidad de combinar el trabajo legal con el ilegal nacía del conjunto de la situación histórica ligada a la renovación de la monarquía burguesa. (…)” (V. I. Lenin, Ibíd.).
Sin una alternativa clara, sin ofrecerles una opción de doble poder, los estudiantes y profesores prefirieron acudir a votar por “este engendro burocrático y antiobrero”, como lo denomina la JIR en su artículo, antes que entregar la universidad sin intentar siquiera dar la pelea. Como indica el camarada Lenin, “rechazar los compromisos ‘por principio’, negar la legitimidad de todo compromiso en general, cualesquiera que sea, constituye una puerilidad que incluso es difícil tomar en serio. El político que quiera ser útil al proletariado revolucionario debe saber distinguir los casos concretos de compromiso que son precisamente inadmisibles, que son una expresión de oportunismo y traición, y dirigir contra tales compromisos concretos toda la fuerza de la crítica, todo el filo de un desenmascaramiento implacable y de una guerra sin cuartel, no permitiendo a los socialistas [reformistas], con su gran experiencia de ‘maniobreros’, y a los jesuitas parlamentarios escurrir el bulto, eludir la responsabilidad por medio de disquisiciones sobre los ‘compromisos en general’.” (V.I. Lenin, Ibíd.)
La gran lección de la experiencia anteriormente recordada en la Rusia de 1906, es que la única circunstancia en que es permisible el boicot al parlamento y a las elecciones parlamentarias es cuando el movimiento revolucionario está en condiciones de sustituir el sistema burgués con algo mejor.
Tomado de: Marxismo en Venezuela: Debatamos con claridad, método y honestidad. Albrecht, Hermann. Corriente Marxista Revolucionaria .
Fecha de publicación: 17/06/04

Disponible en: http://www.aporrea.org/ideologia/a8588.html

De José Martí heredamos esa táctica cuando nos dejó esta reflexión: “A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque. El que arremete unido, (…) ha de encontrar unido al que le quiera resistir. Es la hora de allegar todos los recursos, de poner todos los recursos en común”.
Tomado de:
Razones para un voto unido. Suárez Pérez, Eugenio. Que cita a José Martí: O.C. t.2. p.15

Disponible en: http://www.trabajadores.cu/materiales_especiales/coberturas/elecciones-generales-en-cuba/razones-para-un-voto-unido

Otras fuentes valiosas:
http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/index(sp).html
http://www.geocities.com/textosmarxista/