martes, 29 de enero de 2008

un breve momento bíblico...

Corinto, Ley 45 y Constitución.


Corinto, capital de la provincia de Acaya, era la ciudad más grande de Grecia durante el primer siglo después de Cristo. Puerto cosmopolita de gran prosperidad económica se convirtió en un lugar famoso por la inmoralidad. El apóstol Pablo permaneció allí más de un año y medio, y logró establecer una comunidad cristiana notable. Tras partir hubo una crisis entre los nuevos cristianos. Las asambleas estaban perturbadas por una escandalosa división entre ricos y pobres. Hubo problemas, algunos muy graves. La división que existía dentro de los diferentes grupos y partidos, el apóstol lo quiso cortar de raíz recurriendo a la identidad de la comunidad.

“Todo es lícito, mas no todo es conveniente…Que nadie procure su propio interés, sino el de los demás.”

En la primera carta a los Corintios, capítulo trece encontramos un pasaje hermoso, se titula No hay nada más perfecto que el amor’ Dice, entre otras cosas, que ‘son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.’

Hoy aquí reunidos, sin dudas, hay fe y hay esperanza, entonces ciertamente de lo que se trata esta noche es de una labor de amor, porque…El amor es paciente, es bondadoso…no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor…no se alegra con la injusticia, se regocija con la verdad.”


No hay nada mas perfecto que el amor

Autor: Corintios 1:13

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.

Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios - el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.

Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.

El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.

Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.

Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.