martes, 9 de mayo de 2017

Replanteamiento de la controversia en torno la importancia del sistema universitario UPR: segunda parte- el gran error del gobierno y la Junta de control fiscal


Las críticas al llamado enfoque neoliberal de la educación superior no son nada nuevo.
En esencia, la acusación es que los administradores universitarios, seducidos por el "gerencialismo", han renunciado a defender un sistema de educación financiado con fondos públicos. En cambio, se han postrado en el altar de la privatización y, han afectado adversamente a los estudiantes y al personal por igual. Para taparlo todo, no dan importancia a los valores fundamentales de la academia y se contentan con ver la investigación (desde una perspectiva míope y "monetarizada") científica y subestimado la enseñanza humanística.
El profesor Christopher Newfield niega que haya existido una gran conspiración, identifica una "larga secuencia de opciones políticas anti-igualitarias". Se explican mediante un "ciclo de declinación" de ocho etapas. Las diferentes etapas van desde subsidios a patrocinadores privados, a través de aumentos en las tasas de matrícula, hasta recortes en la financiación que afectan particularmente a ciertos grupos minoritarios y desfavorecidos de la sociedad.
Newfield sostiene que la política neoliberal ha hecho a las universidades públicas vulnerables a los recortes de fondos. Las incómodas reflexiones de Newfield sobre el subsidio de la investigación y el deseo a veces insaciable por parte de los administradores de las universidades de posicionar mediante un valor (precio) de mercadotecnia el prestigio de sus instituciones son igualmente estimulantes a su descripción (antítesis) de las capacidades ideales que las universidades deben tratar de desarrollar en sus estudiantes.
Para tomar sólo un ejemplo, hay la opción de si las tasas de matrícula deben continuar siendo financiados en gran parte o completamente del presupuesto público. Se debe en parte a que las universidades públicas han sufrido años de recortes de fondos estatales. Pero también es porque los administradores y los políticos han abrazado una fascinación por mucho tiempo por un modelo de financiación privada que realmente no funciona.
Un doloroso ejemplo es el recorte propuesto de 18 por ciento de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que han afirmado que no perjudica la investigación, ya que se centra principalmente en recortar los gastos generales a las universidades. Un 18 por ciento de un presupuesto suena catastrófico.
Lo mismo ocurre con las universidades públicas: pocas no han tenido un recorte de esa escala en algún momento de los últimos 25 años, y todavía menos han admitido que esas pérdidas perjudican la calidad educativa.
¿Se mantendrían despiertos los ciudadanos desvelados por un recorte del 18 por ciento para la investigación médica?
Los directores de investigación responden que sería terrible: la Fundación Nacional de Ciencias, por ejemplo, ha dicho que los recortes propuestos ponen en peligro la economía, ya que "la mitad del PIB se debe a las inversiones en ciencia y tecnología".
Cuatro de cada cinco solicitudes terminan sin fondos, con resultados presumiblemente valiosos para el conocimiento médico posiblemente perdidos o al menos severamente atrasados.
Tales argumentos podrían funcionar para replantear el problema presupuestario de las universidades públicas si los votantes entienden que la ciencia necesita fondos públicos para llegar al público como beneficios, medicinas y adelantos. Pero el hecho desafortunado es que se ha comunicado de otra manera por muchos años. Las universidades y los políticos han enseñado a los votantes en general que las universidades pueden y harán frente a recortes de la financiación pública encontrando flujos de ingresos alternativos, casi todos privados, sugiriendo que se maravillen de sus proezas empresariales: han aumentado la matrícula más allá de la inflación, han buscado donaciones privadas, han formado asociaciones de investigación, subvencionado empresas de tecnología, subcontratado nuevos edificios con promesas de futuros ingresos de arrendamiento de empresas privadas, etc. Sí, los recortes son una vergüenza, las universidades parecen decir, pero los recortes no han dañado nuestra excelencia en absoluto. Y luego, es cosa de mal empleo de un sentido común generalizado: si no se ha perdido gran cosa pues se justifican los recortes. sin embargo este argumento es una falacia.
Tales declaraciones le dicen al mundo que el núcleo educativo público es un gasto de dinero mientras que el negocio universitario (un concepto que realmente es más un alegato o hasta una elucubración burguesa que una realidad) significa ganancias. Esto socava la comprensión de los electores sobre el papel especial que desempeña la financiación pública en las actividades de bien público como la enseñanza y la investigación universitaria, en las que pocos de los beneficios pueden captarse como beneficios monetarios de la institución. Agregando a la confusión, los administradores de la universidad insisten que su misión permanece igual.
Dado que la medicina es el icono del conocimiento transformado en negocio, ¿por qué no debemos recortar el apoyo tributario y sustituirlo con donaciones de empresas farmaceúticas?
El primer principio neoliberal del sector privado para la universidad pública es que la financiación privada sirve al interés público. Y la respuesta lógica es, en gran medida, deja que el interés público se defina por lo que el consumidor privado está dispuesto a pagar, en otras palabras que el concepto universitario sea un concepto de mercado.
El segundo principio pos-público es que el valor del conocimiento es importante si tiene valor de mercado que puede medirse como un retorno de la inversión. Aunque la mayoría de los académicos negaría esto en teoría, las universidades se adhieren a este criterio como la teoría en uso. Las instituciones de educación superior se han vuelto dependientes de argumentos de retorno sobre la inversión, aunque para ser honestos debemos estar conscientes de que es una máxima incuestionable que por ejemplo, la ciencia fundamental tarda décadas en generar lo que ellos llaman "ganancias".
Las universidades y funcionarios políticos han postulado que la ciencia tiene valor porque genera ganancias. Los cálculos de retorno de la inversión se usan para calibrar valor de uso científico, mérito intelectual y beneficios a largo plazo para la sociedad.
Si un proyecto no puede obtener patrocinio corporativo, probablemente no merece ser financiado, es el dorso del mensaje. Esta declaración ignora la distinción analítica entre una función pública de investigación para beneficio público y una investigación de financiamiento de negocios para su propio beneficio. Para propósitos de política neoliberal, toda buena ciencia debe tener un retorno positivo sobre la inversión y la calidad se puede medir por los rendimientos pecuniarios, es el neoliberalismo aplicado a las universidades.
Nuevamente, pocas personas aceptarían tal afirmación como una teoría económica válida, y ya los economistas desacreditaron este tipo de teoría en los años cincuenta. Pero la política engaña mediante discursos falsos pero oportunos para convencer que el valor intelectual puede medirse como valor de mercado. El prestigio monetario de las fuerzas del mercado, trabajando con la desinformación, evitan que se investiguen y estudien asuntos inútiles que no son "rentables". Por lo tanto, muchos asumen que si una universidad hace buena ciencia, entonces hace dinero, y podemos obtener un mayor retorno de la inversión universitaria: es una cuestión totalmente apropiada dentro del paradigma neoliberal del conocimiento público, ya que trata la financiación pública como la financiación privada y la juzga por los rendimientos pecuniarios.
De acuerdo a esta teoría las universidades gastan en asuntos periféricos como un pago de bonificación. Todos los recortes propuestos significarían, entonces, que reducirán los beneficios de la universidad.
Los costos indirectos son la infraestructura, no es grasa superflua. Costean las instalaciones y la administración que apoyan la investigación, que no podría tener lugar sin el personal, edificios, servicios públicos y todo lo demás que alberga la universidad. Todo esto cuesta más de lo que cualquier patrocinador de investigación quiere pagar. Por lo tanto, la realidad es que las universidades pierden dinero en costos indirectos.
Las universidades pagan en promedio más de 20 centavos de sus propios fondos institucionales para apoyar cada dólar de investigación. Un estudio de Nature confirmó una gran brecha entre la necesidad calculada y los reembolsos reales: "La tasa negociada promedio es de 53 por ciento, y la tasa promedio reembolsada es de 34 por ciento" - una diferencia de casi 20 puntos. Doscientos millones de dólares de gastos de investigación en una universidad cuesta a esa universidad $ 40 millones de su propio dinero.
"Perdemos dinero en cada pieza de investigación que hacemos", comenta Maria Zuber, vicepresidenta de investigación del Massachusetts Institute of Technology.
Tenemos que enfrentar el hecho de que las universidades han tratado los costos de investigación como un secreto comercial: ni los miembros del cuerpo docente, ni los legisladores, ni el público saben que la ciencia pierde dinero para las universidades o cuánto.
El estudio Nature obtuvo sus datos únicamente a través de las solicitudes de la Ley de Libertad de Información. Las universidades públicas tratan las tasas reales de reembolso y el gasto de la misma manera que las empresas privadas - como propietarias.
¿Por qué las universidades no revelan información financiera que pudiera mejorar sus argumentos en favor de una financiación estable o incluso mayor?
La costumbre y el miedo a la reacción juegan sus papeles. Pero el factor decisivo es el marco del sector privado. Los funcionarios universitarios tratan la investigación como una actividad empresarial que se maneja como si fuera comercial. Las universidades están atrapadas en la trampa de la privatización que construyeron, y que será difícil de desarmar. Pero la deben desarmar.
Los elementos pueden resumirse. Primero, las universidades deben ir más allá de las categorías de informes para analizar y divulgar cómo usan los fondos. Esa divulgación hará que la sospecha y el resentimiento se conviertan en ira y recriminación. Pero es normal cuando se restablecen los asuntos que han sido removidos de la vida de una comunidad, y se necesita resolver varios agravios. Hasta que la revelación y la discusión ocurran, la mayoría de la gente continuará asumiendo que mucho puede ser cortado.
En segundo lugar, las universidades deben admitir que el viejo acuerdo terminó, y pedir un nuevo acuerdo. Deben solicitar una cobertura completa de los costos indirectos. Exigiendo que los patrocinadores dejen de esperar que las universidades los subvencionen con menos dinero de lo que realmente cuestan para evitar extraer cada vez más de los estudiantes.
Lo más importante es que las universidades deben adoptar la definición de investigación pública y educación superior que convierte las inversiones en ganancias públicas. Las universidades pierden dinero para beneficiar a toda la sociedad. Se pide legítimamente al Estado que pague por bienes comunes y bienes públicos.
Las universidades han intentado una privatización "suave" de los ingresos. Eso no ha logrado estabilizar las finanzas universitarias y ha mal educado a la gente sobre el valor social de la universidad. Las universidades también han desperdiciado el fundamento filosófico y social de sus beneficios públicos perdiendo mucha buena voluntad general de parte de la gente.
Pero no es demasiado tarde, para empezar a decir la verdad, toda la verdad. -pachi/ROF


Arte de Sara Ramos Sepúlveda, egresada de la UPR.

11 comentarios:

The Great Mistake: How We Wrecked Public Universities and How We Can Fix Them dijo...

En "El gran error: cómo destruimos las universidades públicas y cómo podemos arreglarlas" (Johns Hopkins University Press), Christopher Newfield culpa a las universidades por funcionar como si fueran negocios.
Newfield.- ... Las empresas se enfocan lógicamente en reducir costos y cobrar lo máximo que pueden por el producto competitivo de menor calidad. Usted no ofrece ningún valor adicional para el dinero del cliente. Si lo hace, sus costos suben, sus competidores pueden ofrecer un precio más bajo, y usted pierde negocio.
Esto no es sólo teoría. Tenemos todo un sector universitario con fines de lucro para probar el punto. Ellos tratan la educación superior como un producto básico - el diploma- y no como un proceso de aprendizaje... Consiguen hasta el 90 por ciento de sus ingresos a través de préstamos estudiantiles del gobierno, cobran un precio fijado por universidades privadas premium, pagan millones de dólares en salarios a sus ejecutivos, usan una cuarta parte de sus ingresos en marketing y gastan muy poco dinero en educación real . Todo esto produce los peores resultados al más alto costo en el mundo ... Por supuesto los negocios están llenos de maravillosas personas inteligentes que tienen habilidades avanzadas que las universidades necesitan contratar. Pero hemos llegado a pensar que cada actividad es un negocio, y eso es malo y destructivo. En los servicios humanos, el negocio te hace apretar y rebajar constantemente las cosas que necesitan ser buenas o grandes.
--- Pienso más en términos éticos, educativos y prácticos. Dada la economía de hoy y la sociedad, cada persona debe tener el mismo derecho a una licenciatura que ahora tienen a un diploma de escuela secundaria. Mis prioridades personales son la igualdad racial y, al mismo tiempo, la iluminación personal en los sentidos filosóficos y existenciales tradicionales, para toda la sociedad. Nuestra sociedad y la política no irán a ninguna parte mientras persistan las jerarquías raciales.
Las disparidades en la financiación de las universidades reflejan la jerarquía. Creo que las personas tienen derecho a un acceso igualitario a la educación, y eso significa acceso a una calidad casi igual, no a una versión reducida que hace que la mayoría no sea casi nada en el camino de la mejora. La educación superior tiene que ser nivelada - aumentada a un nivel mejor - de la manera que hemos intentado hacer para la K-12.
En cuanto a los costos de la universidad, tenemos que limitar el costo total de asistencia y no sólo la matrícula. Mi estimación es un tope de alrededor de $ 4.000 al año total para todos los que no pueden pagar de su bolsillo. La enseñanza gratuita es un medio para ese fin. Y podemos permitirnoslo.
En realidad, los editores están incordiando a los estudiantes por libros de texto, incumpliendo a las universidades por revistas excesivamente costosas, forzándolas a incluir financiamiento para pagar cientos o miles de dólares para la publicación de artículos y burlando a los profesores forzándolos a comprar la investigación que los editores no pagaron en primer lugar. Este es otro ejemplo de la ineficiencia de ejecutar actividades de conocimiento como empresas: los editores son intermediarios - los trolls, en realidad - que toman una rebanada de la acción de todos controlando el acceso al ferry a través del río .
(sigue...)

The Great Mistake: How We Wrecked Public Universities and How We Can Fix Them dijo...

(desde anterior) --- El gran error fue que nuestro sistema político renunciara a la democratización de la inteligencia. Con esto quiero decir la idea de que, en una democracia, debemos ver a toda la población como potencialmente inteligente si los educamos de manera plena y justa. El gran error es pensar que podemos avanzar acumulando nuestros mejores recursos en una pequeña élite ...
--- Empecé a estudiar los presupuestos de una manera poco sistemática. Tuve buenos mentores y pasé cerca de diez años en comités del Senado académico sobre planificación y presupuesto. Los presupuestos cuentan grandes historias, lo cual atrae tanto a mis intereses literarios como numéricos. En todo caso, toda mi carrera ha estado sombreada por una falsa economía en la educación. Me da una profunda simpatía por la generación milenaria, que pasan lo mismo, sólo peor.
--- Las universidades podrían funcionar mejor. Pero la mayoría de los problemas vienen de demasiado servicio a los objetivos de negocio. Una vez vemos el problema claramente, como The Great Mistake nos ayuda a hacer, las soluciones serán mucho más fáciles de lo que parecen ahora. Y si podemos obtener los beneficios de la calidad para todos los estudiantes, será una bendición increíble para la sociedad.

El gran error. Cómo destruimos universidades públicas y cómo podemos arreglarlas
Christopher Newfield. 440 páginas
Publicado el 18 de octubre de 2016 por Johns Hopkins University Press
ISBN 1421421623 (ISBN13: 9781421421629)

Christopher Newfield es profesor de literatura y estudios americanos en la Universidad de California-Santa Bárbara. Es el autor de Unmaking the Public University: The Forty-Year Assault on the Middle Class, y de. Ivy and Industry: Business and the Making of the American University, 1880–1980.

Interesado, recomiendo;
https://www.youtube.com/watch?v=r7tGzLuOBtY

The Great Mistake: How We Wrecked Public Universities and How We Can Fix Them dijo...

En "El gran error: cómo destruimos las universidades públicas y cómo podemos arreglarlas"/ The Great Mistake: How We Wrecked Public Universities and How We Can Fix Them (Johns Hopkins University Press, 2016), Newfield se pregunta cómo podemos arreglar la educación superior, dado el daño causado por los modelos del sector privado. La sabiduría aceptada actualmente - que para tener éxito, las universidades deberían ser más como negocios - está totalmente equivocada. Newfield combina la experiencia de primera mano con el análisis de expertos para demostrar que los fondos privados y los métodos del sector privado no pueden reemplazar la financiación pública o mejorar la eficiencia, argumentando que las prácticas empresariales han aumentado los costos y dañado gravemente el valor de la universidad para la sociedad.
Es imperativo que las universidades vayan más allá de las políticas destructivas que las han llevado a desestabilizar sus finanzas, a aumentar la matrícula, a sobrecargar las instalaciones, a crear una crisis de deuda estudiantil nacional y a reducir la calidad de la educación.
Estableciendo un ciclo interconectado de errores, desde la subvención del sector privado a "los pobres se vuelven más pobres"/ políticas de financiación, Newfield demuestra claramente cómo las decisiones tomadas en el gobierno, en el mundo empresarial y en las propias universidades contribuyen al desmantelamiento de la educación pública.
El texto de Newfield es un análisis bien documentado y sistemático de lo que podríamos llamar el neoliberalismo americano, que se aplica más a través de la presión del mercado y la ideología gerencial que él llama el "ciclo devolucionario" de la privatización de las universidades públicas.
Si bien estas universidades han permanecido legalmente públicas, Newfield define la privatización no en términos de status legal formal o de propiedad sino en términos de "control" práctico: quién ejerce influencia, establece expectativas y crea incentivos.
Una de las grandes fortalezas conceptuales del libro es su demostración de que la privatización como proceso puede ser a la vez parcial y paradigmática. (sigue)

The Great Mistake: How We Wrecked Public Universities and How We Can Fix Them dijo...

(desde anterior) El análisis de Newfield tiene dos modos, uno taxonómico y el otro más deconstructivo. En el frente taxonómico, propone una serie útil de "etapas" conceptualmente distintas (aunque empíricamente superpuestas) de privatización: (1) el declive del "bien público" como un ideal institucional; (2) la persecución del dinero exterior; (3) el aumento permanente de la matrícula; (4) la disminución de la financiación pública; (5) el aumento calamitoso de la deuda estudiantil; 6) la privatización de los propios procesos educativos; (7) la disminución en el aprendizaje de los estudiantes que corresponde a la escasez de recursos; (8) la decadencia sociológica de la "clase media" (incluyendo los profesionales).
En su modo más deconstructivo, Newfield también desacredita una serie de ideologías estándar sobre el proceso de privatización. Por ejemplo: La búsqueda de donaciones de investigación externas cuesta realmente más de lo que aporta, una vez se tienen en cuenta los costos generales no reembolsados de la infraestructura institucional. Las humanidades, a pesar de sus ingresos de subvención pequeños, terminan subvencionando las ciencias mediante la introducción de grandes cuotas de estudiantes a bajo costo.
Finalmente, Newfield sostiene que la privatización no es la cura para el gasto derrochador de la universidad (a través del mercado o la "disciplina" de austeridad). Más bien, la privatización es una causa clave de la expansión presupuestaria, ya que la mercantilización obliga a las universidades a gastar.
Newfield propone que cada una de estas etapas de "declive" se invierta: restableciendo la financiación pública, eliminando la matrícula alta y la deuda de los estudiantes, restableciendo el compromiso con los bienes públicos, etc.
El objetivo sería crear un nuevo "ciclo virtuoso" de "inteligencia democratizada" y "calidad de masas".
Christopher Newfield es profesor de literatura y estudios americanos en la Universidad de California-Santa Bárbara. Es el autor además de Unmaking the Public University: The Forty-Year Assault on the Middle Class; y, Ivy and Industry: Business and the Making of the American University, 1880–1980.
Interesado, favor ver
https://lareviewofbooks.org/author-pa…/christopher-newfield/
http://utotherescue.blogspot.com/
https://www.youtube.com/watch?v=r7tGzLuOBtY

Puerto Rico’s Financial Crisis Wallops University System dijo...

La Junta de control fiscal y el gobierno proponen un disparate de alcances históricos: NUNCA ha habido un ataque tan masivo y devastador a las operaciones de un sistema universitario público en toda la historia académica, NUNCA. "La reducción del presupuesto a casi la mitad durante sólo unos pocos años, lo más probable tendrá graves consecuencias para el sistema universitario, en la actualidad el proveedor más grande de educación superior en la isla. "Es un gran recorte, importante, sin precedentes en cualquier sistema universitario en los Estados Unidos", dijo el Dr. Héctor Cordero-Guzmán, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de Baruch College. "No hay un solo sistema universitario público en los Estados Unidos que ha tenido que enfrentar un recorte de este tamaño y proporción en un período similar de tiempo." La educación superior es una de las fortalezas de Puerto Rico, dijo Cordero-Guzmán. Debido al amplio respaldo público para la Educación Superior, la UPR ha logrado mantener bajo el costo de la matrícula, lo que permite a puertorriqueños entrar a la universidad a un precio asequible durante décadas ... " La Universidad de Puerto Rico ha jugado el papel más importante en la construcción de la base de capital humano que ha hecho que sea una economía competitiva ", dijo Cordero-Guzmán. "Por supuesto, ahora hay una crisis, pero la universidad no creó la crisis." ...
Según el Dr. José Luis Cruz, presidente de Lehman College de la City University de Nueva York, estrechar el acceso a la UPR representaría un paso atrás. Cruz asistió a la UPR como estudiante y más tarde se desempeñó como vicepresidente de asuntos de los estudiantes de la UPR. Es ex decano de asuntos académicos de la Universidad de Puerto Rico-Mayagüez. "La Universidad de Puerto Rico ha sido durante décadas el principal vehículo de movilidad social y económica para los puertorriqueños", dijo Cruz. "Cuando se habla de la diversidad en Puerto Rico, uno de los principales problemas es la clase", dijo Cruz. "La universidad ha tenido no sólo la capacidad de servir como un ecualizador para la sociedad, pero la forma en que ha sido capaz de hacerlo es extendiendo las oportunidades para aquellos que son objetivamente desventajados poniéndolos en el aula con los que son más privilegiados "."
- NotaEd: traducción libre edición y redacción adicional por pachi/ROF

Lo lógico y lo ilógico dijo...

Hemos examinado las fortalezas y debilidades del sistema público de la educación - especialmente la educación superior - y su propósito, este modelo, históricamente, nos ha servido bien, pero el hecho comparativo es que otras naciones han aumentado drásticamente sus inversiones en educación superior, mientras que está lejos de ser seguro que nuestro modelo público de educación superior es el adecuado para una economía fuerte en el futuro. Este el contexto que exige ser planteado y que desgraciadamente se ha divorciado del tema del recorte de fondos al sistema universitario público. Todo el panorama contradictorio se empeora a niveles de absurdos si factorizamos en la ecuación un recorte masivo como el propuesto por la Junta de control fiscal y el gobierno. Lo que sugiere tanto la Junta como el gobierno es, entre otras cosas, un peligroso delirio totalmente anacrónico - fuera de contacto con la realidad de los procesos históricos. Veamos: la evolución económica de una economía de manufactura a una economía basada en el conocimiento requiere una mano de obra con el nivel de educación que satisfaga las necesidades del nuevo mercado laboral. Prevalece la sabiduría que el objetivo de educación de masas tiene que tener como objetivo expandir ya que entre un 60 y 70 por ciento de los empleos en el futuro requerirán educación superior - es decir, licenciatura o posgrado. Estamos actualmente en alrededor de un 45 por ciento, o menos. En resumen, el modelo actual de la educación pos-secundaria debe satisfacer las cambiantes necesidades educativas del país. Se necesita un nuevo modelo para optar al objetivo del 60 por ciento de los adultos con posibilidades reales de adquirir una educación post-secundaria; con el fin de garantizar la financiación, los intereses de la sociedad deben tener prioridad. Es significativo caracterizar esta financiación como una inversión y no como un gasto, tema donde ha fracasado miserablemente tanto la Junta como el gobierno.
Dados los hechos, el argumento es fácil de establecer. En su vida contributiva, el ciudadano promedio graduado de la universidad aporta aproximadamente $200,000 más en impuestos que el promedio de graduados de la escuela secundaria. Tenemos un racional analítico basado en variables puramente económicos que apoya un nuevo modelo que garantice mayores recursos dedicados a la educación pública superior - e impugna a la vez el argumento de la Junta y el gobierno.
Nuestro modelo actual, aunque ha avanzado en el proceso de abrir y ampliar oportunidades a la sociedad, la data actual, sin embargo, nos revela que todavía discrimina contra los estudiantes de bajos ingresos. Lejos de limitar el acceso a los estudiantes, argumento que el reto es ampliar el acceso a más estudiantes de grupos sociales de bajos ingresos. De hecho, si esto no se hace, no tenemos ninguna posibilidad aritmética de alcanzar el objetivo del 60 por ciento al cual nos referimos como meta de la "nueva" economía. La solución no está en la restricción de acceso (léase recorte masivo al presupuesto), nuestro objetivo, que adquiere mayor prioridad enfrentado a una economía en crisis, es crear una cultura de éxito y desarrollo, someto que la propuesta de la junta de controlk y el gobierno derrotan de manera aplastante las necesidades vitales y esenciales de Puerto Rico.

El error que comete la Junta de control y el gobierno versus la inteligencia que lo impugna... dijo...

El error que comete la Junta de control y el gobierno versus la inteligencia que lo impugna... Existe un aumento de la innovación correlacionado entre la presencia de un sistema de universidad pública activo y el crecimiento económico de un país que ha sido investigado. Según un estudio reciente, el aumento permanente del 50% en la productividad mediante la innovación en los países asiáticos se ha traducido en el incremento de las tasas de crecimiento en un 3%.
La innovación se define como potencial de cambio en los sistemas humanos y el medio ambiente. Las principales diferencias en el bienestar a través de los siglos han sido debido a la innovación.
En una sociedad del conocimiento, la riqueza de una nación no se puede medir solamente en términos económicos, ya que es necesario considerar otros aspectos como las capacidades educativas, las probabilidades de lograr un desarrollo sostenible y el potencial tecnológico del país.
En un estudio del capital intelectual de 72 países seleccionados de acuerdo con la información disponible para los años 2000, 2005 y 2008 podemos comprobar la hipótesis de que el conocimiento actúa como un factor creador de la riqueza, es decir, que los países ricos son más ricos en conocimientos y gestionan eficientemente avances en sus sistemas universitarios; más que los países pobres.
Esto se traduce e implica varios factores, como el capital humano, la investigación, el desarrollo, la innovación, la calidad y el mejoramiento del medio ambiente. Estos factores se han vuelto influyentes en los últimos tiempos en lo que concierne al crecimiento económico y social.
En resumen, el capital intelectual (también conocido como capital humano) se está convirtiendo en el principal motor de crecimiento.
Las diferencias en el PIB a través de diferentes países, principalmente surge en función y sobre la base de las diferencias en la inversión innovadora, así como la inversión en tecnología, finalmente hay diferencias en las inversiones y estrategias de desarrollo proporcionales y correlacionados con las inversiones en el sistema de educación masiva.
Sin embargo, como cada país tiene un cierto nivel de tecnología, la promoción de las actividades de innovación de los sectores público y privado es uno de los requisitos necesarios para seguir creciendo.
El análisis del crecimiento económico de un país es determinado mediante la inversión en factores propulsores de la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB).
El capital humano y el crecimiento económico, tienen indudablemente esta relación fuerte.
El capital humano se refiere al conocimiento, habilidades y la motivación que tienen las personas, y proporciona un valor económico.
El crecimiento económico es, en una relación de retroalimentación equivalente y proporcional al aumento en la capacidad de producir bienes y servicios, en una sociedad de conocimiento necesaria e invariablemente implica y requiere una inversión vibrante en el sistema educativo público, especialmente en la educación superior pública.
La educación, especialmente la educación superior, define los gastos de innovación y desarrollo como una referencia continua al capital intelectual de un país (análisis tradicional). Sin embargo, cuando su definición se cambia a una estrategia agresiva de inversión, con el fin de medir y, a su vez, ejercer el control, consideramos su relación directa con el PIB, la riqueza potencial que conllevan, así como determina el aumento en valor de la producción.

el error de la junta de control y el gobierno atenta contra el desarrollo económico dijo...

Es fácil ser pesimista sobre el futuro económico a corto plazo. Recientes desarrollos teóricos apoyan que el factor clave para el crecimiento económico es la innovación: apoya este marco conceptual, la relación entre investigadores, I + D, patentes como indicadores de innovación y producto interno bruto (PIB) como el crecimiento económico.
La fuente de crecimiento económico en la historia ha sido la innovación tecnológica. Una larga lista de innovaciones están llegando: coches sin conductor, la nanotecnología, la ciencia de materiales, biocombustibles, etc. No estamos sin ideas.
La evaluación económica basada en el producto interno bruto es cada vez más engañosa, ya que realmente no mide fielmente la innovación. Nuevos productos y servicios no es para lo que fue diseñado. PIB nos da una buena indicación de las fluctuaciones muy a corto plazo de la actividad económica, pero es sólo una medida de "bienes y servicios que se producen actualmente."
Las medidas económicas estrechas pueden ser engañosos: métricas económicas como las tasas de crecimiento y productividad son en base a estimaciones de la renta nacional, con mayor frecuencia PIB - producto interno bruto; y anteriormente por el PNB - producto nacional bruto.
Verdad o datos ciertos: se hace cada vez más dificil construir una historia coherente sobre el PIB y el PIB parece ser una más pobre medida de la producción.
Por ejemplo, en el siglo 20, la Enciclopedia Británica se vendía de puerta en puerta, alcanzando un máximo de medio billón de dólares en ingresos en 1990. Hoy en día, Wikipedia ha desplazado totalmente la enciclopedia tradicional, y sin embargo, hay una posibilidad fuerte de alegar que tenemos acceso mejor que nunca a fuentes de enciclopedias.
Aplica en muchos productos digitales: software, música, video, se han convertido en productos más baratos, e incluso libres, la diferencia entre les de precios de mercado (según consta en el PIB) y lo que los economistas llaman el 'excedente del consumidor' (afecta al bienestar) es más amplio. Este problema no es nuevo. Los beneficios de la vacunación fueron subestimadas por el valor de mercado de dosis vendidas.
En este momento económico actual, tanto en el empleo y el consumo, la educación, salud, entretenimiento, información, el problema puede ser mayor. PIB es cada vez más 'engañoso'.
Necesitamos volver a definir progreso y desarrollo.

el error de la junta de control y el gobierno atenta contra el desarrollo económico dijo...

En este momento económico actual, tanto en el empleo y el consumo, la educación, salud, entretenimiento, información, el problema puede ser mayor. PIB es cada vez más 'engañoso'.
Necesitamos volver a definir progreso y desarrollo. Con ese señalamiento en mente podemos suponer lógicamente que el efecto de la innovación - léase resultado de inversión en las universidades púbicas, que es lo que nos importa en esta nota - en el proceso económico es hasta mayor que lo que refleja el PIB.
Los resultados muestran que existe una fuerte relación positiva entre la innovación, PIB per cápita de la OCDE y los países fuera de la OCDE, países de la OCDE con mercados más grandes aumentan su innovación mediante la inversión. El hecho es que los países grandes de la OCDE promueven su innovación proporcionando apoyo basado en las teorías haciendo hincapié en la importancia de la inversión en educación superior.
Investigación, desarrollo e innovación aumenta competitividad económica de un país o zona y su bienestar social.
La literatura económica examinó el impacto de la deuda pública en el crecimiento del PIB y concluye que la deuda pública a largo plazo tiene un impacto negativo en el crecimiento económico. es sin dudas que en este momento, a diferencia diametral con las políticas y propuestas de recortes de la Junta de control fiscal y el gobierno de Puerto Rico, hay que centrarse en el valor de las universidades en relación con el desarrollo económico.
Citamos:
"Universidades de más de 1500 regiones en 78 países desde 1950 han generado pruebas sólidas de que el aumento de la presencia universitaria positivamente se asocia con el crecimiento económico más rápido subsiguiente. Doblar el número de universidades se asocia con un aumento en el PIB de más del 4% per cápita en un área. El beneficio de las universidades no se limita a la zona en que se construyen, "se derrama" a las regiones vecinas, teniendo mayores efectos en aquéllos que están geográficamente más cercanos. Utilizando resultados de esta tesis, se estima que los beneficios económicos de la inversión universitaria es probable que excedan sus costos."
- "El impacto económico de las universidades: Evidencia de todo el mundo" Anna y John Van Valeroa Reenenb. London School of Economics, Centre for Economic Performance. 23 de de marzo de el año 2016
Disponible en:
http://www.eua.be/Libraries/nrc-activities/valero-amp-mimeo-2016_the-economic-impact-of-universities---evidence-from-across-the-globe.pdf

Y entonces la interrogante lógica es, me parece, ¿estamos cometiendo un suicidio económico colectivo en Puerto Rico...??? dijo...

Permita dar un salto, tanto el Fondo monetario internacional, el Banco mundial y la OCDE han sugerido que para que un pueblo, nación, país o territorio pueda competir positivamente en lo que se conoce como la "nueva economía" (asociada a las tecnologías digitales e informáticas) debe optar y lograr a corto plazo que el 60% de su población adulta tenga algún grado de estudios pos-secundarios. Someto que de implantarse los recortes que intenta imponer la Junta de control fiscal y el gobierno incumbente es imposible que Puerto Rico siquiera se acerque a dicho objetivo que requiere de un sistema educativo superior público vigoroso.
Por otro lado igual se han realizado estudios sobre el rol y el valor del elemento que llaman "innovación" (que incluye teconologías, y creatividad-productividad), a base de estos estudios se ha llegado a la dramática conclusión que en el momento económico actual hasta el 50% del PIB (producto interno bruto) depende del grado o potencial de "innovación". Debemos entender que dicho elemento ("innovación") con sus implicaciones culturales, productivos y tecnológicos depende directamente de la inversión en educación superior pública.
En este marco es sumamente interesante reseñar el estudio cuando se centra en los países asiáticos, de un 3 a 5% del grado de crecimiento económico de dichas economías son producto directo del aumento en inversión en educación pública en general, y en educación superior pública en específico.
Y entonces la interrogante lógica es, me parece, ¿estamos cometiendo un suicidio económico colectivo en Puerto Rico...???

La ruina de la UPR es la ruina de Puerto Rico dijo...

Si en algo todos y todas podemos estar de acuerdo, es que las cifras que proponen la Junta de control fiscal y el gobierno como recortes al sistema universitario son espantosos. Es un hecho corroborado que en toda la historia de las universidades públicas de los Estados Unidos NUNCA ha habido un recorte tan grande a un sistema universitario. En los Estados Unidos de 1,652 universidades públicas y una historia de más de 250 años de existencia de sistemas universitarios públicos - incluye varias guerras - incluída la guerra Civil y ambas guerras mundiales, y una devastadora Depresión - repito NUNCA ha habido una institución universitaria pública tan amenazada como la propuesta de recortes a la UPR en 2017. NUNCA ha habido un ataque tan masivo y devastador a las operaciones de un sistema universitario público en toda la historia académica, NUNCA. "La reducción del presupuesto a casi la mitad durante sólo unos pocos años... es un gran recorte, importante, sin precedentes en cualquier sistema universitario en los Estados Unidos", dijo el Dr. Héctor Cordero-Guzmán, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de Baruch College. "No hay un solo sistema universitario público en los Estados Unidos que ha tenido que enfrentar un recorte de este tamaño y proporción en un período similar de tiempo."
Fuentes:
https://nces.ed.gov/programs/digest/d11/tables/dt11_248.asp
http://diverseeducation.com/article/96352/