martes, 29 de julio de 2008

Aproximación al problema de la vivienda


“Uno toma clara conciencia, aunque sin lamentarlo, de los límites del entendimiento y la armonía con otras personas. No hay duda de que con esto uno pierde parte de su inocencia y de su tranquilidad; por otra parte, gana una gran independencia respecto a las opiniones, los hábitos y los juicios de sus semejantes y evita la tentación de apoyar su equilibrio interno en tan inseguros cimientos.”
-El mundo como yo lo veo. Alberto Einstein.

Prefacio extendido
Desde Aristóteles se plantean diferentes conceptualizaciones acerca del término justicia. Algunos pensadores se han referido con el mismo a la totalidad de la vida moral (el hombre justo), otros, más restringidamente, como sinónimo de lo lícito, algunos hablan de la justicia como modalidad, otros como sistema de distribución, como virtud, por las consecuencias de las acciones del Estado... En el marco de la educación, justicia generalmente se ha asociada a conceptos como la equidad, la eficiencia, el bienestar.[1]
Los derechos fundamentales nacen de la dignidad de la persona. Todo ser humano, sin importar su edad, religión, sexo o condición social, goza de ellos.[2] Son las facultades, prerrogativas y libertades que tiene una y toda persona por el simple hecho de serlo, sin los cuales no se puede vivir como tal.
El Estado no sólo tiene el deber de reconocerlos, sino también de respetarlos y defenderlos; concretar su actuación a los límites señalados por la ley, la cual le impone en determinados casos la obligación de no hacer o actuar con el fin de garantizar a los individuos la vigencia de sus libertades y derechos consagrados en la Constitución.
Los derechos fundamentales se caracterizan por sus notas de indisponibilidad, inalienabilidad, intransigibilidad y por ser derechos personalísimos. Con respecto a su nota de indisponibilidad, Ferrajoli expresa que ello implica que están sustraídos a las decisiones del mercado. Activamente, la indisponibilidad expresa la idea que su titular no puede transferirlos, es decir, son inalienables: no se puede vender la libertad personal o la autonomía contractual. Pasivamente, la indisponibilidad expresa que no pueden ser expropiables o limitables por otros sujetos, comenzando por el Estado, ni por mayoría parlamentaria ni ninguna otra instancia. En este sentido –y con una aparente paradoja–, los derechos fundamentales aparecen como un límite, no sólo a los poderes públicos, sino también a la autonomía de sus titulares: ni siquiera voluntariamente se podría alienar la propia vida o la propia libertad. En cuanto a que los derechos fundamentales estén excluidos de la política y del mercado, Ferrajoli distingue entre los derechos fundamentales y los derechos patrimoniales. Estos últimos, como la propiedad o el derecho de crédito, por ejemplo, son negociables, disponibles y alienables. Los derechos patrimoniales se adquieren, se venden, se cambian y pueden ser expropiados. Tanto en la esfera de la política como en el mercado, los derechos patrimoniales pueden ser objeto de disposición. Piénsese en la posibilidad constitucional de expropiar . [3]Eso sucede –explica Ferrajoli– precisamente por cuanto la propiedad es un derecho patrimonial y no un derecho fundamental.[4]
Este debate que para muchos juristas puertorriqueños tuvo debut y despedida en los comienzos de la década de los cincuenta cuando fue echada la suerte de la propuesta sección 20 [5] del segundo artículo de la Constitución al ser exceptuada de aprobación por el Congreso en la Resolución Conjunta del Congreso del 3 de julio de 1952, Cap. 567, 66 Stat. 327, representa la controversia filosófica del derecho ante la necesidad de elevar los llamados derechos sociales a nivel de derecho fundamental precisamente basado en la preeminencia de la dignidad del ser humano como elemento principal del enramado constitucional.
John Rawls[6] se apoyó en las teorías del contrato social y en el pensamiento Kantiano, en un momento en que la filosofía moral y política se orientaba en función de justificaciones y de normas utilitaristas (como el tipo de razonamiento positivista que muy bien puede argumentar lógicamente a favor, por ejemplo de expropiaciones de comunidades desfavorecidas económicamente para adelantar proyectos de ‘desarrollo y progreso’ que inciden en los intereses de los sectores más poderosos y beneficiados económicamente), su reflexión sobre qué sea o represente una sociedad justa no se da en el aire, se enmarca en la tradición liberal –contractualista en la linea de un Locke, y Rousseau, que ven a la sociedad como el producto de una convención/acuerdo entre sus miembros, es decir, como resultante de un contrato social, abandonó la tendencia excesivamente empírica en favor de una pretensión universalista. La influencia de la teoría rawlsiana de la justicia en el ámbito jurídico y político es de difícil determinación. El interés preferencial de juristas y políticos por la práctica cotidiana los mantiene alejados de las cuestiones filosóficas propuestas por Rawls. La pregunta acerca de los fundamentos de la justicia y de los presupuestos de una sociedad justa no ocupa las reflexiones tempestivas de los gestores políticos, de ahí que su repercusión en este ámbito sea apenas testimonial. No obstante, ‘Una teoría de la justicia’ es la obra más citada en los procesos judiciales de Estados Unidos. Rawls puntualiza: "aquellos favorecidos por la naturaleza, cualquiera que sean, pueden ganar de su buena fortuna sólo en términos que mejoren la situación de aquellos que han salido perdiendo" Rawls indica, "nadie es merecedor por su mayor capacidad natural ni por sus méritos de un punto de partida más favorable en la sociedad", que es por lo que hemos de tener un sistema que garantice la igualdad de recursos para cualquiera en la vida, a menos que se espere que la desigualdad produzca mejoras de bienestar para "aquellos que han salido perdiendo". Según Rawls, estamos realmente de vuelta a lo que Keynes dijo: es injusto, o no equitativo, dejar a la sociedad que se gobierne sobre el principio de perder o ganar. Cuando Rawls nos habla de la justicia y de sus rasgos fundamentales en función de una sociedad bien ordenada, se está refiriendo siempre a la justicia en el ámbito de lo público, esto es, a la justicia política. La política es el ámbito de la razón, no de una razón simplemente técnico-calculadora, sino moral, pues el fin del Estado, así como el fin de toda política, es de naturaleza moral, es decir, la paz y la justicia. Esto significa que la razón moral, o, más bien, el discernimiento racional de lo que sirve a la justicia y a la paz es -debe ser- ejercido y defendido. El espíritu partidista que acompaña al poder producirá continuamente mitos de diferentes formas, que se presentan como la verdadera senda de la realidad moral en la política, pero que, en realidad, son máscaras y encubrimientos del poder.
La sociedad puertorriqueña actual y por consiguiente su sistema de justicia, claramente no evidencia una cuadro de igualdad ni mucho menos.
La problemática de la pobreza es vista de maneras muy diversas, según la disciplina académica de la persona. Los economistas tienden a ver la pobreza como el resultado de una combinación de factores. Generalmente, los economistas enfatizan el rol de las decisiones tomadas por las personas, las políticas económicas de los gobernantes y la falta de recursos económicos, como factores relevantes en el estudio de la pobreza. Los trabajadores sociales tienden a analizar los síntomas de la pobreza y su efecto en las personas. Desde su óptica, enfatizan cómo la pobreza afecta el desarrollo humano, y cómo perjudica su capacidad para alcanzar su máximo potencial. Normalmente, los trabajadores sociales buscan influir en la discusión de cómo aliviar estos síntomas. Los ecologistas enfatizan el rol del ambiente y miden la pobreza de un pueblo a base de la condición que impera la naturaleza en sus fronteras. Otras disciplinas de las ciencias sociales como la sociología, la psicología y las ciencias políticas, analizan la pobreza desde una perspectiva única e indispensable. Los sociólogos enfatizan el rol de la raza, condición socio-económica en los procesos sociales. Los sicólogos analizan el efecto de la pobreza en las enfermedades sicológicas. Los científicos políticos discuten temas como la lucha de clases, lucha de poder y el proceso electoral y su relación con la pobreza…En El arte de la guerra, conoce el cielo, conoce la tierra, y la victoria será completa, el maestro Sun Tzu decía: “Si queremos ganar la guerra contra la pobreza, tenemos que comenzar por ver la pobreza desde una perspectiva más completa”. Si bien es cierto que no se pueden ignorar los efectos adversos de la pobreza, tampoco podemos ignorar los efectos de los programas de bienestar social en las decisiones de las personas. De la misma manera, hay que considerar cómo la pobreza afecta las decisiones y las oportunidades de las personas. Es necesario integrar todos los elementos que afectan no solamente las decisiones de las personas, si no a la comunidad en general, y como ésta revierte en las personas.[7]
Nuestra realidad actual, podemos decir que es aquella sociedad donde la pobreza es el resultado de una distribución desigual de la riqueza (inclusive mundial) que genera desintegración social e inestabilidad; la ruptura de esta situación, como muestra Rawls, no pasa simplemente por dejar la distribución de la riqueza en manos de la libre empresa, sino por la transformación de las estructuras básicas de la sociedad, donde el aspecto más relevante es la propia Constitución política y la consagración en ella de derechos fundamentales. Precisamente es a este cuestionamiento ético-moral que siempre tendremos que regresar mientras la realidad social y el procedimiento jurídico juegan a esconder con los valores que encarnan los derechos fundamentales y tenemos que hablar de desigualdad y de problemas estructurales de acceso a la justicia pero desde la óptica pragmatista/reformista de buscar soluciones o remedios parciales a una crisis conceptual filosófica.
La humanidad nunca ha sido tan igual en el plano jurídico formal y tan desigual en el plano material.
Independientemente del éxito o fracaso de las estrategias locales para alcanzar una posición en la jerarquía económica mundial, globalmente, las ciudades norteamericanas han visto incrementar el grupo de población pobre…Así, la pobreza, que entre 1968 y 1977 afectó a un promedio de 24 millones de estadounidenses, se incrementó notablemente cuando los procesos de reestructuración empezaron a hacerse notar. En 1983 la población afectada eran unos 35 millones y en 1990, con un ligero descenso, abarcaba a 32 millones, el 12.9% de la población (Goldmisth & Blakely, 1992). Los años noventa han supuesto un nuevo incremento en los niveles de pobreza, que en 1995 afectaba a 36,4 millones de personas, casi el 14% de la población (Baugher & Lamison-White, 1996).[8]
La desigualdad pasó de una relación de 1 a 3 a comienzos del siglo XIX (entre países más pobres y más ricos) a una relación de 1 a 10 en el siglo XX y nos estamos acercando a 1 a 100. Existen más de mil millones de personas que viven en condiciones de absoluta indigencia. Esto debe leerse como un hecho moralmente inaceptable, pero también como el signo de una ilegitimidad jurídica profunda. El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos[9]. Sin embargo aun hoy los derechos sociales son considerados un costo, por ser financiados con la recaudación fiscal.
Aunque a simple vista Puerto Rico, un estado libre asociado de los Estados Unidos desde 1952, muestra una suntuosidad matizada por más de dos millones de automóviles en sus carreteras y lujosos suburbios, el 72,6 por ciento de la población vive en precarios niveles de pobreza. Esta estadística, brindada a mediados del año pasado por el Negociado del Censo de Estados Unidos, es indicativo que en los últimos años la pobreza se incrementó en más de un seis por ciento, principalmente a los sectores de clase media y la población emergente.[10]
En Puerto Rico según los estudios relacionados al proyecto de comunidades especiales, aproximadamente medio millón de puertorriqueños viven en condiciones de desigualdad socioeconómica y carencia de acceso a la justicia social en unas 686 comunidades que conforman el perfil de sectores de crisis social.
En 1990, el 60% de los habitantes de la isla y el 40% de los puertorriqueños del continente vivían cerca del nivel de pobreza marcado por EE UU. A mediados de esta década, el 70% de la población recibía ayuda de los fondos federales de beneficencia pública. En la actualidad, la mitad de las familias son beneficiarios de cupones de alimentos del Programa de Asistencia Nutricional…La desestructuración económica ha generado un notable deterioro de la salud mental, un sistema educativo costoso y de rendimiento cuestionable, el aumento de la violencia familiar, malos servicios médicos y públicos y el alza del costo de vida. El ingreso per cápita de los puertorriqueños representa el 50% del de Mississippi, el estado más pobre de la Unión. Los niveles de homicidios y de drogadicción se encuentran entre los más altos del mundo.[11]
Según el Censo de 2000 el 19.2 por ciento de la población civil trabajadora se encontraba desempleada. De estas cifras el 48.7 por ciento se componía de mujeres y el 51.3 por ciento de hombres.
El nivel de pobreza de la población en Puerto Rico declinó de 58.9 por ciento en el 1989 a 48.2 por ciento en el 1999 al igual que el número de personas se redujo de 2,057, 377 a 1,818,687, entre ambos censos. La proporción de familias bajo el nivel de pobreza se redujo de 55.3 por ciento a 44.6 por ciento entre 1989 y 1999. Las familias con jefe femenino sin esposo presente observaron una baja en la proporción bajo el nivel de pobreza de 69.9 por ciento a 60.7 por ciento entre ambos censos, aunque el número de familias pobres se incrementó de 142,737 a 159,205.[12]
El caso de Piñones ejemplifica lo que puede ocurrir cuando se apodera a una comunidad. El apoderamiento o capacitación de los individuos y de una comunidad permite que estos mismos se encarguen de su organización y defensa. Al fin y al cabo, el verdadero poder de una comunidad no está en un abogado activista, sino en los mismos individuos. Para concretizar este punto quisiera discutir el caso de la comunidad de Driefontein en Sudáfrica. Si se fijan cuidadosamente, este caso se asemeja mucho al caso de Piñones.
La profesora Lucie White, en su artículo, To Learn and To Teach: Lessons from Driefontein about Lawyering and Power,[13] comparte con nosotros la experiencia, la lucha y los logros de la comunidad de Driefontein. Al igual que Piñones, esta comunidad se enfrentó a una amenaza de expropiación forzosa. La excusa del gobierno era que esta comunidad iba a ser inundada por causa de una represa que se iba a construir en el área. Luego se entera la comunidad que la verdadera razón era que el gobierno quería promulgar su política de apartheid, lo cual incluía el remover a los negros de unos terrenos valiosos para dárselos a los blancos. Ante esta situación, la comunidad de Driefontein decidió organizarse y defender su comunidad. Sabía la comunidad que según estaba estructurado el sistema de justicia, no iban a poder alcanzar un remedio dentro del sistema. Por lo tanto, trajeron a un abogado y a un organizador de afuera, los llamados “outsiders,” para asistir en la búsqueda de una solución fuera del sistema. Afortunadamente, la comunidad salió victoriosa y el gobierno desistió de su plan de expropiación.
La clave de su éxito fue el proceso de concienciación y apoderamiento comunitario. La profesora White nos explica:
“As the villagers learned more about the removal, its "legality" under South African law became less of an obstacle to their activism. Their own conversations showed them that they had the collective power to reason about justice. The organizer showed them that most of the world shared their analysis. These two experiences broke whatever force that South African law still had in their minds and let them ground their own search for justice outside of that system.”
La comunidad aprende que el verdadero poder de evitar su desplazamiento reside en ellas mismas.[14] White nos explica el proceso de apoderamiento en la siguiente manera:
“The villagers did not hand their problem over to a lawyer, who then acted for them. Rather, the lawyer and organizer worked with the villagers to help them gain power. With the help of these outsiders, the villagers educated themselves about the removals. They spread that knowledge among themselves and to others. They set up their own facilities when the government withdrew services. They compelled the government to pay the public benefits that they were due. They analyzed the government's position on the removal and devised strategies for responding to it. They negotiated with government and homeland officials.”[15]
Al fin del día, la única herramienta verdadera contra un sistema de justicia roto es la participación comunitaria. Esta es la clave y ya ha funcionado en Puerto Rico. Piñones es un ejemplo.


Introducción

“…la utopía burguesa y pequeñoburguesa de proporcionar a cada obrero una casita en propiedad y encadenarle así…de una manera semifeudal…”
-Tomado del Prefacio a la segunda edición de 1887.
Contribución al problema de la vivienda. Federico Engels.

La vivienda es uno de los problemas fundamentales con los que se enfrenta el ser humano, pues supone una respuesta a la necesidad de cobijarse, organizarse socialmente como familias, o bien adquirir una propiedad en la sociedad de consumo.
La vivienda como construcción humana que trata de satisfacer sus necesidad frente a las condiciones del medio, o bien como expresión cultural, o incluso como reflejo de las relaciones sociales y económicas en un determinado momento y lugar por eso ligamos el problema de la vivienda al proceso de localización geográfica. Partimos del presupuesto de considerar a la vivienda como una necesidad.
Mientras, a nivel internacional, continúa el debate acerca de los beneficios que la globalización puede traer a la población pobre del mundo, la cruda realidad es que las apremiantes desigualdades de ingreso y oportunidad entre y dentro de los países han conducido al incremento en la cantidad de personas sin vivienda adecuada y segura.

-ROF

Orígenes de la problemática social de vivienda.
La ley es poderosa, pero más poderosa es la necesidad.
Goethe
vivienda.
(Del lat. vivenda, t. f. de -dus, part. fut. pas. de vivĕre, vivir).
1. f. Lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por personas.
2. f. desus. Género de vida o modo de vivir.[16]

La primera ciudad moderna, la mercantil, significó básicamente la superación del régimen feudal. En la ciudad europea del Renacimiento se respiraba el aire de la libertad y el abrigo de los poderes fácticos del campo, de los señores feudales. La unión de la vivienda, el trabajo, la cultura y el ocio en un mismo lugar fue el gran hallazgo de la civilización moderna y en ese escenario de intereses y libertades se produce el florecimiento de las artes y de las ciencias y se plantan las semillas de la convivencia democrática.

El tránsito producido por la Revolución industrial supone, sin embargo, una quiebra de ese orden, de esa promesa de armonía ciudadana y participación política. La producción en serie se asienta en las ciudades decimonónicas, con las secuelas deshumanizadoras que nos relata Dickens[17] cuyo personaje Oliver Twist, protagonista de la novela del mismo título, se inserta en el trasfondo y escenario del mundo industrial desde su nacimiento: “Aunque yo no esté dispuesto para mantener que el nacimiento en una fábrica, es en sí mismo la circunstancia más afortunada y envidiable que posiblemente puede acontecer a un ser humano…”.

De hecho se dice que el éxito de dicha novela impulsó la reforma del sector industrial de Londres que inmortalizó y que podemos apreciar en el siguiente cuadro la acuarela del pintor británico J.L. Stewart de Jacob's Island, en Bermondsey, en las afueras de Londres que permite comprender las deficiencias sanitarias y los problemas de salud de la población que vivía en tales áreas. Este es el escenario de Oliver Twist.
Como explica Federico Engels[19] :
“…la construcción de viviendas obreras al lado de cada gran fábrica rural y simultáneamente con ella, ha sido regla general…muchos de estos pueblos fabriles se han convertido en el centro alrededor del cual se ha desarrollado más tarde una verdadera ciudad industrial, con todos los males que ésta implica. Tales colonias, pues, no han resuelto el problema de la vivienda; en realidad, ellas lo han provocado por vez primera en sus respectivas localidades.”

La vivienda se empieza a convertir en objeto de explotación y de beneficio de los dueños y los especuladores, protegidos por la versión originaria del capitalismo. El problema masivo de la vivienda se remonta a la primera mitad del siglo XIX época en que la revolución industrial, con su constante y rápido aumento de población y el crecimiento sostenido pero desordenado de la ciudad, condujo a una necesidad cada día mayor de nuevas facilidades de alojamiento. Esta necesidad no fue satisfecha por lo que a cantidad se refiere, siendo todavía peor lo relativo a la calidad de la vivienda proporcionada, habiéndose experimentado durante todo el siglo XIX aglomeración de población y condiciones de vida poco sanitarias en la mayoría de los centros industriales europeos.
Desafortunadamente, tal y como nos recuerdan las sucesivas desintegraciones de civilizaciones, la sustitución de la naturaleza por la ciudad descansaba, en parte, en una ilusión ---o, incluso, en una serie de ilusiones--- sobre la naturaleza del hombre y de sus instituciones: la ilusión de autosuficiencia e independencia y la ilusión de la posibilidad de una continuidad física sin una renovación consciente. Bajo el manto protector de la ciudad, aparentemente tan inmutable, dichas ilusiones animaron hábitos de depredación y parasitismo que llegaron a socavar las bases de toda la estructura social y económica, una vez asolado no sólo el paisaje circundante sino también el de regiones distantes. Muchos de los elementos proporcionados por la naturaleza, necesarios tanto para el equilibrio físico como mental, empezaron a escasear dentro de las ciudades.[20]

Mientras que, hasta entonces, el crecimiento había estado limitado a las ciudades comerciales situadas estratégicamente en un punto donde convergieran rutas desde regiones diversas con recursos y habilidades complementarios, a partir de aquel momento el desarrollo urbano pudo llegar a lugares dotados de fácil acceso a minas de carbón, vetas de mineral de hierro y canteras de piedra caliza. Las ciudades ya no tuvieron que contener su crecimiento.
Esta concentración de la industria tuvo diversas consecuencias tanto para el aspecto que habremos de estudiar preferentemente en este ejercicio, el del ambiente humano o sea la vivienda, como para el conjunto del medio ambiente. El carbón como nueva fuente de energía, los nuevos procesos industriales, agrupados en torno a las nuevas industrias del acero y los hornos siderúrgicos, las nuevas industrias químicas para fabricar clorita, ácido sulfúrico y cientos de otros componentes potencialmente nocivos: todas ellas vertían sus productos de desecho a la atmósfera y a las aguas a una escala tal que el medio natural era incapaz de absorberlos como había ocurrido hasta entonces con los desechos de la industria tradicional o con los residuos orgánicos de una tenería o un matadero. Los arroyos que hasta entonces ofrecían gran cantidad de pesca y aguas aptas para el baño e incluso para el consumo, se convirtieron en desagues venenosos, entre tanto, el hollín, los residuos químicos, los silicatos y las partículas de acero se acumulaban en los pulmones de las personas y en la vegetación, a través del terreno natural que pudiera conservarse.
“En "La situación de la clase obrera en Inglaterra" he hecho una descripción del Manchester de 1843 y 1844. Posteriormente, las líneas de ferrocarril que pasan a través de la ciudad, la construcción de nuevas calles y la erección de grandes edificios públicos y privados han hecho que algunos de los peores barrios que mencionaba hayan sido cruzados, aireados y mejorados; otros fueron enteramente derribados; pero todavía hay muchos que se encuentran en el mismo estado de decrepitud, si no peor que antes, a pesar de la vigilancia de la inspección sanitaria, que se ha hecho más estricta. Por otra parte, como resultado de la enorme extensión de la ciudad, cuya población ha aumentado en más de la mitad, barrios que entonces eran todavía aireados y limpios, están hoy tan sucios, tan obstruidos y superpoblados como lo estaban en otro tiempo las partes de peor fama de la ciudad.”

El movimiento de reforma urbana que se inició no fue un fenómeno aislado, sino que se vinculó, tanto por los hombres como por las ideas, a un proyecto de reforma social que se define y amplia a partir de los finales del siglo XIX. Al proponer a la sociedad y a la ciudad como objetos de la acción racional, los movimientos de reforma prepararon el surgimiento de las políticas sociales y urbanas modernas, cuyas consecuencias han marcado profundamente nuestros tiempos. Desde los comienzos de la revolución industrial, la burguesía utilizaba la categoría de “clases peligrosas” al referirse a los habitantes de los barrios obreros de las grandes ciudades. Esta representación permitía describir a una masa humana poco diferenciada que habitaba espacios urbanos precisos, en los que se suponía que se concentraban los flagelos sociales y de donde en cualquier momento podía surgir una amenaza: crímenes, epidemias, violencia, insurrección. Esa mirada coexistía y entraba en competencia con otra visión pintoresca del pueblo, según la cual, aplicando a la ciudad métodos similares a los de los folcloristas, a los personajes de la calle se los consideraba con una mezcla de curiosidad y temor, al mismo tiempo. Pero, en cuanto se producía una crisis social, los matices desaparecían, y la cuestión era reprimir a las masas consideradas como criminales. En el curso del siglo XIX, en cuanto una parte de los trabajadores empezó a organizarse en sindicatos y agrupaciones políticas, los problemas pasaron a pertenecer a una categoría única, la “cuestión social”.
La idea de que existen problemas urbanos es reciente. Tiene su origen a comienzos del siglo XX, por un lado precisamente con los reformadores de la vivienda y los primeros urbanistas y, por el otro, con los filántropos y los trabajadores sociales que tenían que enfrentarse con la realidad de las grandes metrópolis del mundo industrial. Cambiar la ciudad para cambiar la sociedad y, en particular, el pueblo era su visión estratégica.
“Pero, ¿de dónde procede la penuria de la vivienda? ¿Cómo ha nacido? …es un producto necesario del régimen social burgués; que no podría existir sin penuria de la vivienda una sociedad en la cual la gran masa trabajadora no puede contar más que con un salario y, por tanto, exclusivamente con la suma de medios indispensables para su existencia y para la reproducción de su especie; una sociedad donde los perfeccionamientos de la maquinaria, etc., privan continuamente de trabajo a masas de obreros; donde el retorno regular de violentas fluctuaciones industriales condiciona, por un lado, la existencia de un gran ejército de reserva de obreros desocupados y, por otro lado, echa a la calle periódicamente a grandes masas de obreros sin trabajo; donde los trabajadores se amontonan en las grandes ciudades y de hecho mucho más de prisa de lo que, en las circunstancias presentes, se edifica para ellos, de suerte que pueden siempre encontrarse arrendatarios…en fin, una sociedad en la cual el propietario de una casa tiene, en su calidad de capitalista, no solamente el derecho, sino también, en cierta medida y a causa de la concurrencia, hasta el deber de exigir sin consideración los alquileres más elevados. En semejante sociedad, la penuria de la vivienda no es en modo alguno producto del azar; es una institución necesaria que no podrá desaparecer, con sus repercusiones sobre la salud, etc.,…”

En los próximos treinta años, las personas que viven en las ciudades superarán ampliamente en número a las que residen en áreas rurales. Si las tendencias actuales continúan, la extrema pobreza urbana se duplicará en ese mismo periodo para alcanzar dos billones de personas. El mundo necesita urgentemente acciones que lleven a un desarrollo económico urbano innovado e igualitario. Claro que los nuevos expertos proyectan una imagen de sí mismos que es la de la independencia, que da a entender que no hablan y actúan para defender los intereses particulares de ningún grupo, sino en nombre de los intereses superiores de la sociedad. Esta pretensión se basa en la objetividad de la ciencia a la que sirven.
Los profesionales de la reforma procuran alcanzar unos objetivos que les son propios y, para empezar, el hecho de tornarse imprescindibles para el progreso: proceden muchas veces de un medio modesto y su jerarquía social pasa por ese reconocimiento. De esa forma entran en conflicto con unos intereses económicos muy precisos: los de los propietarios, los de las compañías de servicios y los de los industriales, grandes o pequeños, que abusan de la mano de obra femenina y del trabajo intermitente. Pero al mismo tiempo necesitan mantener vínculos privilegiados con la burguesía reformadora que pueden legitimarlos socialmente.[20]
Tal parece que en oposición de estar avanzando hacia el objetivo de garantizar el derecho a la vivienda adecuada para todos y de reducir la población que vive en tugurios y asentamientos, la población que nace, vive y muere en condiciones indignas de vivienda y hábitat aumenta minuto a minuto. La globalización y el proceso de aumento de la integración económica, la liberalización del comercio, el proceso de reforma del sector público (en particular a través de la privatización) y otros factores, influyen en la disponibilidad de recursos para gastos sociales y por ende recursos en políticas dirigidas a los sectores más vulnerables.[21]
De acuerdo a las cifras recientemente publicadas por ONU-HABITAT[22] , 924 millones de personas en el mundo viven en condiciones inaceptables. Estas cifras reflejan la cruda realidad que enfrentan la mayoría de los grupos vulnerables y los pobres, quienes frecuentemente son los primeros en ver deteriorada su calidad de vida. Las estadísticas pueden resultar números fríos, pero si se las leen de manera desagregada, constatamos que entre 30 y 70 millones de niños en el mundo viven en la calle, sin refugio o contención de ningún tipo.

A nivel internacional se ha definido el derecho a la vivienda como “el derecho de todo hombre, mujer, joven y niño a acceder y mantener un hogar y una comunidad seguros en que puedan vivir en paz y dignidad”[23] . En 1991, el Comentario General Nº 4 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales revisó los diferentes elementos constitutivos que debe reunir una vivienda adecuada: Seguridad de la tenencia, disponibilidad de servicios e infraestructura, posibilidad de manutención, habitabilidad, accesibilidad, ubicación, y, adecuación cultural. En noviembre de 2002, un grupo de expertos en el tema de la vivienda se reunió en Nairobi para discutir sobre Indicadores Urbanos[24] . En esta ocasión se definieron también cinco dimensiones que debían considerarse en el acceso a la vivienda adecuada: acceso a agua potable, acceso a saneamiento, seguridad de la tenencia, durabilidad de la unidad habitacional y área suficiente para vivir.
Puede parecer extraño abordar el derecho a la vivienda como un derecho humano básico. Un techo inadecuado e inseguro, sin embargo, amenaza la calidad de vida de los individuos, atentando directamente contra su salud física y mental. En otras palabras, la violación del derecho a la vivienda niega la posibilidad de una vida digna. Esta idea ha sido reflejada en el derecho internacional, a través de instrumentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Sin embargo existe una gran distancia entre las palabras y los hechos. De acuerdo a cifras de la ONU, mil millones de pobladores urbanos tienen problemas relacionados con la vivienda. La mayoría vive en asentamientos irregulares en países en desarrollo. De acuerdo a la sociedad civil y a diferentes expertos, la gran culpable es la globalización corporativa y sus efectos negativos en las vidas de los pobres.[25]
El desarrollo de la problemática de la vivienda en Puerto Rico, siglo XIX.
Durante la primera mitad del siglo XIX Puerto Rico se convirtió en una colonia azucarera de importancia mundial. Para entonces Cuba y Puerto Rico eran los últimos bastiones de España en América. La debilidad del sistema de haciendas se agudizó en la década 1840, debido a una gran sequía. En 1830 había 1552 haciendas y se producía 17,000 toneladas, treinta años más tarde quedaban solo 550 y se producía 5,400 toneladas. El azúcar esclavista sobrevivió a pesar de la epidemia de cólera que duro del 1855 al 1856. Fallecieron cerca de 5,500 esclavos. La respuesta a la crisis fue el establecimiento de centrales. Al finalizar el período español 1898 había doce centrales. Se modernizaron y ampliaron las operaciones.
En 1870 Puerto Rico era después de Cuba la mayor productora de azúcar del hemisferio occidental. A pesar de ser 11 veces mas pequeña que la isla de Cuba, Puerto Rico producía el 16% de azúcar que producía Cuba. Para 1897 era evidente que los azucareros puertorriqueños estaban naufragando en las aguas de esa transformación. Durante esas décadas, sin embargo, la producción de café en la región central y occidental de la isla vive una expansión extraordinaria: el 1898 vendría a terminar la bonanza cafetalera, único periodo de la historia isleña en que el centro de gravedad económico se localiza en el interior montañoso.
Desde la ironía de El Gíbaro, de Alonso hasta la crítica social de La charca, de Zeno Gandía, podemos ver las imágenes de lo que constituía la vida y la vivienda de la familia humilde puertorriqueña del campo. En La charca, a lo largo de su conflictividad, en acción continuada, implacable, se va “aumentando con venenosos sedimentos la inmensa charca de la podredumbre social”. Realidades contrapuestas actúan negativamente dentro del mundo rural: latifundios y minifundismo, existencia mediocre en el valle y marginación del espacio de la montaña, hacendados y peones. La depresión en este ámbito geográfico, atestiguada por el autor a través de distintos personajes de formación cultural, se basa en factores físicos y en carencias. Domina la depresión y las situaciones marginadas. En las chozas, a la intemperie, alternan la humedad de las noches y el ardor diurno, el mísero mobiliario y la carencia total de higiene. “El hambre imperaba y la vida apenas alentaba de la mísera limosna de un banano”. En el valle destacan los barracones de las trilladoras, las viviendas achaparradas de los obreros y una colina de chozas, “hacenduelas de míseros propietarios que merodeaban descalzos por los montes, contratándose para trabajar en las grandes fincas”.
El desarrollo de la problemática de la vivienda en Puerto Rico, siglo XX.
La necesidad imperiosa de viviendas con las que termina el siglo XIX y comienza el XX, en l que se torna en una verdadera crisis es consecuencia directa de la revolución industrial y de la emigración masiva de grandes cantidades de población a la ciudad en muy poco tiempo.
A primera vista, puede parecer extraño abordar el derecho a la vivienda como un derecho humano básico.[25] Un techo inadecuado e inseguro, sin embargo, amenaza la calidad de vida de los individuos, atentando directamente contra su salud física y mental.[26] En otras palabras, la violación del derecho a la vivienda niega la posibilidad de una vida digna. Esta idea ha sido reflejada en el derecho internacional, a través de instrumentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.[27]
Evolución demográfica y hogares
Si bien la desaceleración del crecimiento demográfico implica, con un cierto rezago en el tiempo, una reducción del aumento absoluto anual de la población de la región, no alivia la presión de la demanda de vivienda. Los censos de población señalan un incremento sostenido de la necesidad de viviendas que responda al crecimiento exponencial de formación de hogares.[28] Si se considera que siguió elevándose la cuota anual de nuevos hogares, queda claro que la isla deberá enfrentar una mayor demanda potencial de nuevas unidades de vivienda.[29]
De acuerdo con la información censal, se advierte también que durante las últimas décadas se produjo una reducción progresiva del tamaño medio de los hogares. Es evidente que las viviendas deberán acoger grupos residenciales con cada vez menos miembros. Aun cuando las soluciones habitacionales necesarias podrían ser más pequeñas cuanto más se reduzca el tamaño de los hogares, los costos e instalaciones fijos que requiere cada unidad habitacional encarecen la tarea de alojar a los hogares más nuclearizadas.
Hogares y urbanización
Los reformadores más progresistas propugnaron la construcción de viviendas obreras por constituir un marco de vida higiénico y de control más hacedero. Pero esta intervención queda concebida en términos de operaciones aisladas. Las viviendas modelos no eran en verdad sino islotes construidos en medio de un océano de los barrios populares. Pese a la estricta selección de los inquilinos y a los reglamentos a los que se los sometía, la influencia del medio externo tendía a transformarlos a su vez en tugurios. El sueño de detener el crecimiento de las metrópolis tropezaba con la realidad de la urbanización.
La urbanización es un factor importante de nuclearización de los hogares. El proceso de urbanización favorece la preferencia por un tamaño familiar reducido, al facilitar el acceso de la mujer a los servicios de salud, la educación avanzada y el mercado laboral. Cuando el proceso de urbanización aún está en desarrollo, puede elevarse sustancialmente la proporción de jefes de hogar, las parejas e individuos jóvenes constituyen un dinámico sector de solicitantes, dado que en general tienen mayores posibilidades de ahorrar para pagar una vivienda que las familias de más edad o tamaño.
Mientras las políticas de vivienda no cubran al menos estos volúmenes de necesidades, se sumarán al déficit preexistente y lo abultarán cada vez más.
Disponibilidad de viviendas, hogares y pobreza
La posibilidad real que tienen las familias para acceder a una vivienda independiente (sea formal o informal) también se relaciona con la conformación de los hogares.[30] Cuando, por el contrario, se restringe la posibilidad de acceder a un alojamiento diferenciado, sea formal o informal, las nuevas familias que se constituyen dentro de la población de menores ingresos deben allegarse a otros hogares. La vivienda puede facilitar la subsistencia de las familias pobres. Los hogares que necesitan complementar sus ingresos apoyándose entre varios miembros han optado por arreglos domésticos transitorios o definitivos de convivencia entre varias familias. Estas estrategias domésticas fueron la respuesta reiterada frente al escenario de políticas de ajuste de los años ochenta, cuando en muchos centros urbanos los hogares pobres sufrieron la agudización de los problemas del hacinamiento.[31]
Las estrategias de “allegamiento” o “arrimo” pueden tener connotaciones de distinto signo. Por una parte, si los miembros que se incorporan son hábiles y capaces de aportar sus ingresos o trabajo doméstico, los arreglos brindan flexibilidad y beneficios económicos para el grupo familiar. Debido a esta estrategia hay menos pobreza dentro de los hogares extensos que en hogares pobres de menor complejidad. Por otra parte, si los allegados no perciben ingresos significativos, la familia receptora debe prorratear sus entradas entre el conjunto de miembros, protegiendo así a los más vulnerables. En los hogares pobres, los afectados por la extrema privación presentan mayores índices de personas por hogar y tasas de dependencia demográfica que los hogares pobres no indigentes.
La división en zonas será instrumento privilegiado del esfuerzo por separar el espacio reservado a las finanzas del de la industria, los lugares de trabajo de las viviendas de los trabajadores. La planificación del desarrollo urbano tiene por objeto evitar que se reproduzcan las mezcolanzas características de la antigua ciudad, ya que es de eso de lo que se trata, eliminar los barrios populares tradicionales y crear unidades vecinales en las que se prohíba rigurosamente las costumbres tan asociadas al estilo de vida de la familia extendida y en las que cada aspecto de la vida cotidiana tenga lugar en un sitio determinado. El urbanismo funcionalista llevará a su paroxismo, sobre todo al suprimir las calles, esta visión compartida por sus oponentes, los nostálgicos del pasado. Se parte del supuesto de que el “nuevo orden social” será engendrado por este nuevo orden urbano, pensado al mismo tiempo como organismo en el que el conjunto y cada función se realiza en el lugar adecuado y de la mejor manera.
Una de las características más destacadas de los cambios de la estructura familiar es el aumento de las familias encabezadas por mujeres. La gran mayoría de las mujeres que declaran ser jefas de hogar no tienen cónyuge y dirigen solas sus familias. Salvo contadas excepciones, los hogares encabezados por mujeres (sean extendidos, compuestos o nucleares) presentan índices de pobreza mayores que aquellos cuyos jefes son hombres. En los hogares encabezados por mujeres sin cónyuge y con tres o más hijos se dan las condiciones más propicias para activar mecanismos de transmisión intergeneracional de la pobreza, tal como la deserción escolar.[32]
Disponibilidad de viviendas, hogares y pobreza: el ejemplo de Dinamarca
Los proyectos de renovación urbana en Dinamarca no sólo se refieren a la vivienda sino que intentan solucionar todos los problemas a los que se enfrenta la población que reside en este tipo de enclaves que, en multitud de ocasiones, no son consecuencia de las condiciones físicas del lugar o de la vivienda en la que residen, sino que tienen un origen más profundo (exclusión social y segregación espacial). Las inversiones en vivienda están íntimamente ligadas a proyectos sociales y a estrategias ecológicas: reducciones del alquiler, actividades de renovación, prevención de actos delictivos, medidas para favorecer el empleo de la población en situación de desempleo, etc.; muchos de estos programas están destinados especialmente a inmigrantes, solicitantes de asilo, jóvenes con problemas de delincuencia y población en paro de larga duración. Los programas de rehabilitación y renovación urbana se basan, pues, en la confirmación de que la sola rehabilitación de la vivienda y el tejido urbano, a pesar de ser un aspecto fundamental dentro de todo el proceso, no es capaz de mejorar las condiciones de la población que habita en los barrios más desfavorecidos.
Otra de las características de estas iniciativas es el empeño por incluir la participación de los habitantes y de las diversas entidades locales afectadas, públicas y privadas, en la delimitación de los problemas y en la propuesta de las soluciones. La cooperación entre diversas entidades y la puesta en común de distintos puntos de vista es fundamental para la realización de este tipo de proyectos. Estos proyectos han llevado a la colaboración a 6 ministerios distintos con el fin de realizar acciones integradas. El poder de las autoridades locales se ha reforzado y se constituyen consejeros especiales que atienden las necesidades de la población más desfavorecida.
Uno de los principales objetivos de la rehabilitación de barrios desfavorecidos y de las viviendas que hay en ellos es que la población no se vea expulsada por el aumento de precio en el alquiler. Los sistemas de financiación que se plantean van encaminadas a que los gastos de todo este proceso no repercutan sobre los inquilinos sino sobre el estado o sobre los propietarios.
Los problemas típicos de los centros de las ciudades en toda Europa son consecuencia de la falta de planificación urbama. Los centros están degradados y albergan a un porcentaje de población de bajos ingresos y en muchos casos se han convertido en grandes guetos. Comienza la política de rehabilitación de barrios. Pero un aspecto que merece especial atención, y que igualmente se similariza a una característica del problema de viviendas en Puerto Rico, es que los mecanismos empleados hacen subir los precios de las viviendas rehabilitadas expulsando a la población que residía en estos centros porque la subida de los alquileres posterior a la rehabilitación era demasiado alta para sus ingresos, con lo cual no se solucionaba el problema social, sino que era trasladado de lugar. En Puerto Rico los porcentajes de las viviendas recuperables oscilan, según el pueblo, entre menos de 12% y cerca de 30% del total, conforme a los parámetros implícitos en los respectivos censos. Cabe señalar que, pese al volumen las políticas habitacionales no muestran una mayor inclinación a instrumentar programas de mejoramiento habitacional conforme a unas políticas efectivas de vivienda social.
Tenencia de la vivienda[33]
América Latina y el Caribe es una región de propietarios: dos de cada tres viviendas están ocupadas en régimen de propiedad, cifra que, comparada con otras regiones, puede considerarse alta. La información de los censos de la década de 1990 confirma que esta situación no es exclusiva de los países más urbanizados o con mejores indicadores de desarrollo, sino que incluye un conjunto de países con diversa situación habitacional y social, como Honduras, Panamá, Perú, México y Venezuela, en los cuales el porcentaje de viviendas en régimen de propiedad se eleva a más de 70%.
La tenencia en propiedad parece haberse acentuado en las últimas décadas, aunque ya en los años setenta era predominante. Entre otros factores, habrían contribuido a esta situación los incentivos a la propiedad y la compra de vivienda en los sectores social y comercial. Si se considera la alta proporción de vivienda no regularizada en el mundo en desarrollo, la estabilidad dominial que muestra la región constituye una condición socioeconómica positiva.
No obstante, cabe señalar que los promedios nacionales no reflejan la realidad de los estratos más pobres, que registran la mayor proporción de tenencia irregular.
[34] Por otra parte, podría estimarse acertada la asignación de las viviendas sociales en propiedad por parte de las políticas públicas, ya que la estabilidad implícita en este régimen ha resultado una buena motivación para que la familia colabore en el mejoramiento y cuidado de su vivienda o participe en la consolidación del barrio y la ciudad. Además los barrios antiguos de las ciudades, que son los más perjudicados desde el punto de vista de la renovación, forman parte de la ciudad consolidada y han ido creando a lo largo del tiempo un tejido vivo que funciona de manera mucho más eficaz que los nuevos barrios construidos. La renovación de la ciudad consolidada lleva aparejada el problema de la especulación. La población que vive en estos barrios degradados se caracteriza por ser población marginal de escasos recursos económicos. Al demoler y volver a construir, los barrios se revalorizan, el precio de las nuevas viviendas supera con mucho el poder adquisitivo de la población que vivía allí y la deja fuera. Esta población, lejos de mejorar su calidad de vida gracias a la renovación, pierde su hábitat y se muda a zonas con condiciones parecidas a las anteriores, generándose un proceso de exclusión. La rehabilitación, pues, se plantea como una vía más sostenible económicamente y como una manera de preservar lo existente, la cultura, la historia y la gente que la forma, como una medida política y social que favorece a la gente que habita allí. Sin embargo y como tristemente atestiguamos en los frecuentes y altamente cuestionables procesos de expropiación por concepto de ‘desarrollo económico’, los procesos de rehabilitación no son capaces por sí solos de eliminar la especulación inmobiliaria y la posterior expulsión de la población residente de escasos recursos.
Lo anterior no excluye la necesidad de considerar otras formas de tenencia que se ajusten a la creciente movilidad que implica la urbanización y los nuevos escenarios de apertura. Las familias probablemente quieran modificar su ubicación residencial ante nuevas expectativas de empleo o ingreso. Las políticas deberían incluir la flexibilidad de la tenencia, aun para la vivienda destinada a sectores de menores recursos, para hacer posible que las familias se trasladen de ciudad, de barrio o de vivienda a medida que se les presentan nuevas oportunidades de empleo o progreso. La diversificación geográfica de la vivienda social es una condición sine qua non para alcanzar el objetivo de la mezcla social y urbana a escala de la aglomeración urbana. Es el medio de asegurar la reducción de los fenómenos de segregación que ponen en peligro los vínculos sociales en multitud de barrios.
En Puerto Rico el instrumento principal para la implementación de la política pública de vivienda lo constituye el Departamento de la Vivienda.
La base legal del Departamento de la Vivienda está constituida por la Ley Núm. 97 del 10 de junio de 1972, según enmendada. Desarolla proyectos multiusos de vivienda, estacionamiento y comercio en los municipios que inicien proyectos de reordenamiento de los centros urbanos. Su programas principales son:
Administración de Desarrollo y Mejoras de Vivienda (ADMV). La Administración de Desarrollo y Mejoras de Vivienda del Departamento de la Vivienda otorga ayuda de materiales para la reparación de viviendas existentes a personas de bajos ingresos. El requisito básico es ser titular del terreno.
Administración de Vivienda Pública (AVP). La composición familiar que no tiene vivienda propia, puede solicitor vivienda en un residencial público Hay residenciales públicos en todos los pueblos excepto en Lares.
Autoridad para el Financiamiento de la Vivienda (AFV): Programa Nueva Vivienda. El programa Nueva Vivienda (Ley 124) son nuevos proyectos de urbanización localizados a través de toda la Isla. Son viviendas completamente nuevas a un precio razonable. Hay subsidio disponible para las personas que cualifiquen, el cual será aplicado al pronto pago y a los pagos mensuales. La Autoridad ofrece préstamos para la adquisición, construcción y además para mejoras de viviendas.
Programa HOME. El Programa HOME consiste de tres actividades: Rehabilitación o Nueva Construcción por el Dueño, Rehabilitación o Nueva Construcción para Alquiler y Nuevo Desarrollo. El participante recibe fondos HOME que, pareados a fondos privados (fondos propios o préstamo hipotecarios), le permiten la construcción de su vivienda, o estimula la rehabilitación o construcción de unidades de viviendas para alquiler a familias de bajos ingresos. El Nuevo Desarrollo consiste en otorgar un subsidio de fondos HOME a posibles compradores para la adquisición de una vivienda en proyectos nuevos endosados por el programa.
Sección Ocho es un programa federal que provee subsidio en el pago de renta a familiares de ingresos bajos y bien bajos que puedan alquilar una vivienda en el mercado privado.La diferencia entre Sección 8 estatal y municipal es que Sección Ocho municipal solamente permite obtener vivienda dentro de los límites del municipio. En Sección ocho estatal puede trasladar su certificado a otros municipios.

Debemos señalar que una reciente encuesta de opinión realizada por el rotativo El nuevo día y publicada el lunes 21 de mayo de este año revela que el grado de satisfacción del público con la gestión del Departamento de la Vivienda descendió de 26% en 2006 a 14% en 2007, una baja de -12% [35/36]. La dependencia del sistema federal en gran parte coarta la creatividad estratégica de cualesquiera iniciativas locales ya que el HUD se encentra actualmente en un prolongado proceso de re-examen de sus programas para someter nuevas visiones al Congreso.[37] En todo caso los acontecimientos más recientes en lo que respecta a cortes de fondos en programas tales como el Plan 8 no sugieren una avalancha de bendiciones federales como ya se nota en la ciudad de Nueva York aunque HUD anuncia inversiones para los programas de fomentar la construcción de nuevas viviendas.[38]
Existe un problema de acceso y carencia de viviendas, porque se ha destrozado el patrimonio de viviendas en gran parte, y porque no se han construido viviendas a un ritmo adecuado. Los diferentes gobiernos ponen en marcha medidas similares en todos los países europeos para fomentar la construcción masiva de viviendas. La recaudación de fondos para ayudar a la construcción de viviendas toma diversas formas. En Francia aparece el 1% vivienda que es un impuesto que deben pagar todas las empresas que empleen a más de 20 trabajadores (1% de la masa salarial) que irá a parar a los presupuestos estatales y que se empleará para la construcción de las viviendas necesarias. En este momento se consolida la vivienda social, vivienda en alquiler cuya renta está estipulada por el gobierno. En Francia son desde un primer momento entidades sin ánimo de lucro las que gestionan la vivienda social, aunque con presupuestos estatales. El fomento de la vivienda en propiedad supone que el Estado se libera a largo plazo de gastos y problemas, mientras que el mantenimiento es descuidado ya que es más importante construir muchas viviendas en poco tiempo y a bajo precio que den cobijo a un número considerable de población que vigilar la calidad de estas viviendas, lo cual a mediano plazo resulta, lo cual igual ha sido la experiencia en una multitud de proyectos de vivienda en Puerto Rico, en un costo excesivo para el Estado.
Las formas de ayuda más habituales para el acceso a la vivienda en propiedad son la reducción fiscal sobre los intereses de los préstamos hipotecarios, la exoneración del impuesto sobre los bienes inmuebles y, en la mayoría de los países europeos, la ausencia de tasas en la venta de viviendas (traspasos de las viviendas). Sistemas de ahorro-vivienda que favorecen la inversión inmobiliaria y la compra de viviendas a través de intereses altos o primas en el ahorro y/o préstamos posteriores con intereses reducidos tanto en Alemania como en Francia están en marcha y tienen gran éxito. Las mayores dificultades que experimentan los gobiernos europeos en el desarrollo y expansión de sus programas de construcción de viviendas, son de índole financiera. La magnitud del problema y la necesidad de proporcionar grandes cantidades de viviendas de baja renta han obligado a la mayoría de los gobiernos europeos a establecer fuertes subsidios para la realización de los programas de construcción de viviendas.[48]
Conclusión general.
El derecho a la vivienda y el reconocimiento de ésta como bien de primera necesidad se recoge por primera vez en 1948 en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Más de cincuenta años después la vivienda sigue siendo un problema en muchos lugares.
Hace 130 años, Engels escribió la “Contribución al problema de la vivienda”, donde denunciaba la escasez de viviendas para alojar a las familias obreras, el estado anticuado e insalubre de la mayoría de ellas, el hacinamiento terrible que sufrían, la ausencia de servicios básicos en las barriadas obreras. 130 años después de la aparición del libro de Engels el capitalismo no solo no ha resuelto el problema de la vivienda sino que lo ha agravado hasta extremos de pesadilla: hoy, los hijos de la generación de la posguerra y descendientes de los que vivieron los efectos urbanizantes de la industrialización vuelven a padecer el problema de la vivienda: sus altos precios, los empleos precarios, los salarios indignos, les obligan a permanecer en casa de los padres. Vuelve a repetirse el que varias familias tengan que hacinarse en residencias de 3-4 habitaciones. A todo ello se añade el número creciente de personas sin techo (‘homeless’) fenómeno que afecta cada vez más a obreros (inmigrantes o no) cuyo sueldo es tan mísero y el empleo tan inestable que no pueden pagar una vivienda. Tal vez siquiera como ejercicio debemos revisar el texto de Engels para escudriñar sobre sus advertencias en cuanto a la problemática de la vivienda y su relación existencial con el fenómeno el capitalismo de mercado, veamos:
“En definitiva, ¿qué demuestran todos estos ejemplos? Sencillamente, que la construcción de viviendas obreras, incluso cuando no se pisotean todas las leyes de la higiene, es perfectamente rentable desde el punto de vista capitalista. Pero esto no fue nunca discutido, y lo sabíamos todos desde hace mucho tiempo. Todo capital invertido, con arreglo a una necesidad, es rentable cuando se explota racionalmente. La cuestión es precisamente saber por qué, a pesar de todo, subsiste la penuria de la vivienda, por qué, a pesar de todo, los capitalistas no se preocupan de proporcionar alojamientos suficientes y sanos a los obreros…El capital (esto está definitivamente establecido) no quiere suprimir la penuria de la vivienda, incluso pudiendo hacerlo…En semejante sociedad, la penuria de la vivienda no es en modo alguno producto del azar; es una institución necesaria que no podrá desaparecer, con sus repercusiones sobre la salud, etc.,…”

Si la estrategia de reforma urbana que conforma la supuesta política pública y que parece nutrirse de una inhabilidad conciente de poder solucionar los problemas de necesidad de vivienda tiene lugar con los ojos puestos en una reorganización importante de las relaciones de poder, la pregunta que puede hacerse es ésta: ¿por qué estos cambios y por qué en este momento? Se trata de una pregunta difícil que nos obliga a relacionar las representaciones y las políticas con las realidades sociales a las que se aplican. Además, más allá de las especificidades culturales e institucionales, los rasgos comunes del proceso invitan a interrogarse sobre las modificaciones que se producen o proponen a comienzos de un nuevo siglo en el que los países industrializados se alejan dramáticamente de la filosofía de bienestar colectivo y mediante la visión neoliberal estructuran el surgimiento del moderno proyecto de reforma a nivel global. Sueñan con un obrero nuevo, estabilizado en el empleo asalariado, móvil en un espacio urbano ampliado y cuyos modos de consumo tengan como único fin la productividad y generar ganancias.
There is no single solution to the housing problems that we face. Rental housing programs have fallen far short of our goals, and homeownership will not work for everyone. The answer, in my view, is to take a comprehensive approach that both recognizes the interests of all the participants in the process and focuses on improving the situation of low income residents over the long term.[40]

Empiezan, por otro lado, a aparecer otras dimensiones en los objetivos de la política de vivienda que intentan ir un poco más allá de la sin dudas preocupante incapacidad de producción de alternativas de alojamiento: la capacidad de elección haciendo referencia tanto a la diversidad en el régimen de tenencia como a la cohesión social y a la variedad de clases sociales, edades y circunstancias en los enclaves de vivienda, como es el caso de Francia o el Reino Unido; o el derecho no sólo a la vivienda sino también a un entorno saludable, seguro y ecológicamente sostenible, el derecho a la ciudad, a un medio ambiente sano y el derecho a la calidad de vida (Suecia, Francia); o el derecho a una vivienda con un precio razonable en el caso de Suecia. En este sentido la vivienda deja de ser un derecho a garantizar por sí sólo y se empieza a entender como parte activa y fundamental de otras materias:
Puerto Rico ha experimentado un crecimiento económico que ha traído como consecuencia el aumento de los ingresos reales per cápita, la caída de los tipos de interés y la expansión de los créditos hipotecarios. El mercado hipotecario es mucho más asequible de lo que fue durante el periodo de los setenta y ochenta. La influencia de la situación económica favorable ha sido muy importante en el aumento de la demanda de viviendas, que ha ido acompañado de cambios en la demografía. Todos estos factores son el motivo fundamental del aumento real de la demanda de vivienda que junto con la oferta disponible de viviendas influyen entre el 80% y el 90% de la variación del precio de la vivienda. Este factor ha sido reforzado por otras causas adyacentes como:
• La previsión de la subida del precio de la vivienda.
• El aumento de la producción de viviendas y el consecuente aumento de la demanda de inversión privada. Esto podría hacer caer el mercado de la vivienda en un círculo vicioso en el que el aumento de la presión especulativa consigue hacer crecer sobremanera los precios que a su vez atraigan más inversores por ser un buen negocio. La demanda de la inversión privada, la necesidad de inversión y el aumento de ésta puede ser uno de los factores que más influyen en el mantenimiento de los precios y en su subida. Es necesario controlar las inversiones destinadas a vivienda para que no se conviertan en mera especulación.
• El costo del terreno representa una parte importante de la subida del precio de la vivienda. Pero las causas del aumento del precio son las mismas que hacen subir el precio de la vivienda.
• Retraso en la construcción de viviendas nuevas.
• La influencia de las instituciones bancarias y sus sistemas de préstamos en la subida de los precios también es un factor importante. El cálculo de los riesgos de un préstamo repercute en la subida de los precios de las viviendas. Entre los criterios para evaluar los riesgos de un préstamo se encuentran los ingresos y calidad de la situación laboral del que pide el préstamo.
Entre otros aspectos se debe analizar las proyecciones de demanda de viviendas y las necesidades de los hogares de bajos y medios ingresos planteando una serie de recomendaciones para la creación de vivienda pensando sobre todo en los primeros compradores y las pautas adecuadas para la revisión de los programas de vivienda social. Entre las consecuencias de la subida del precio de la vivienda se debe estudiar que:
• A pesar de la subida de precios, el crecimiento económico no ha supuesto para los hogares más acomodados ningún problema para acceder a la vivienda. Esta situación mantiene la presión sobre los precios. Además la demanda de inversiones privadas favorece el incremento de estas inversiones. Todo este sistema deja fuera del mercado a una porcentaje importante de la población.
• El aumento de la presión sobre las infraestructuras existentes, sobre el territorio y su desarrollo. El aumento de la densidad de viviendas para los próximos 3-5 años significará un agotamiento de las infraestructuras existentes, como es el caso de los servcios de agua potable y alcantarillado que tanta crisis han fomentado.
La política de la ciudad desde un punto de vista sostenible y medioambiental, el cuidado del entorno y de la ciudad existente frente al crecimiento desmedido cuyo principal exponente es la rehabilitación integrada de barrios. La política contra la exclusión social, en la que hay que destacar la importancia de la vivienda consiste en la mezcla de clases sociales como forma de lucha contra la segregación espacial, la inclusión de las nuevas necesidades específicas de determinados grupos sociales resultado de una nueva estructura de la población (inmigrantes, tercera edad, jóvenes o minusválidos) o los procesos de participación dentro de la gestión de las viviendas como método de integración social son algunos de los aspectos que aparecen en las distintas políticas europeas.
Dejemos a un lado el análisis de cifras y estadísticas por un momento, y miremos la realidad de una multitud de hombres y mujeres, niños, adultos y ancianos, quienes sufren el peso de la miseria, resultado de las violaciones de aquellos supuestos de necesidades fundamentales no satisfechas por causas derivadas de un mal gobierno, que no realiza con eficiencia los fines generales y los fines particulares que se le atribuyen al Estado de Derecho.
No podemos ignorarlo ni negarlo, ya que es verdad que cuando el mal gobierno genera y produce un clima de necesidades fundamentales de insatisfacción, de carencia o negación, un clima inapropiado para la vida y el desarrollo, en relación siempre con las condiciones de vida digna y de progreso al que se tiene derecho, porque se pueden y se deben alcanzar, entonces se violan los Derechos Humanos.
El neoliberalismo, o como lo llaman sus protagonistas, la economía capitalista de libre mercado se anuncia como un enfoque práctico, realista y nuevo, para resolver los problemas sociales. Afirman haber descubierto la fórmula: abriendo los mercados al libre flujo de capitales y bienes, se obtendrá el crecimiento, prosperidad y libertad.
Es evidenciado que una de las preocupaciones que actualmente se está dando ha sido el problema de la propiedad, en donde es bien conocido el hecho de que la economía de mercado tiene por falla fundamental no sólo el problema del desempleo, sino el de una desigual distribución de la riqueza y la tenencia, ya que es bien conocido que el alto grado de concentración del capital y de la tierra es causa principal de la desigualdad, ya que la problemática de la vivienda, no sólo consiste en la mala distribución de la riqueza, sino en el enorme poder que éste otorga al empresario para decidir con exclusividad qué cosa se ha de producir, cómo producir y para quién se ha de producir. Es decir, el propietario es un rey absoluto en la empresa, y los asalariados están excluidos de todo derecho a participar en decisiones que los afectan dentro de la empresa, por lo que resulta necesario que los empresarios dejen de mirar a las empresas como una propiedad y la vean como un sistema de colaboración. Estamos refiriéndonos a una reformulación de la teoría de justicia social que desemboque en la distribución de los beneficios producto de la cooperación social bajo “... el supuesto de que la sociedad es un sistema imparcial de cooperación social entre individuos libres e iguales.[49] ”
Visto lo anterior, podemos concluir de manera apresurada, que el acceso masivo a la vivienda en Puerto Rico bajo el sistema de mercado parece algo imposible de alcanzar, una utopía, ya que como los trabajadores asalariados no ganan lo suficiente para satisfacer sus necesidades de consumo, difícilmente podrán ahorrar e invertir, ya que muchos piensan que la distribución de la propiedad implica que se de ingresos y propiedad a los que no tienen, a expensas de los que tienen y por otro lado las connotaciones negativas que a la responsabilidad por los derechos socioeconómicos le ha asignado el neoliberalismo.
Finalmente, insistimos que la solución realmente sostenible y una alternativa a corto plazo frente al problema de la construcción desmesurada de viviendas o la imposibilidad del sistema de mercado de proveer alternativas reales para los sectores de escasos ingresos económicos es la rehabilitación, porque es la única opción que no consume suelo, consume mucha menos energía que la construcción, menos materiales y genera más trabajo manteniendo en óptimas condiciones el patrimonio existente para el uso y disfrute de la población.

Epílogo prestado[50]

En las ciudades y los pueblos de todo el mundo, grandes sectores de la población viven en condiciones deficientes y padecen graves problemas, inclusive de orden ecológico, que se ven agravados por la falta de capacidad de planificación y gestión integradora y justa, la desigualdad de inversiones y la brecha en acceso a la tecnología, y sin dudas, además de la escasez de oportunidades sociales y económicas. Existen más de mil millones de personas que viven en condiciones de absoluta indigencia. Esto debe leerse como un hecho moralmente inaceptable, pero también como el signo de una ilegitimidad jurídica profunda.

Hoy el mundo vive con un enramado amplio y elegante de leyes, acuerdos internacionales, pactos, organizaciones multinacionales y constituciones y sin embargo, igualmente hoy vivimos el mayor cuadro de desigualdad e injusticia de toda la historia de la humanidad. Pese a que algunas regiones del mundo han registrado un crecimiento sin precedentes y han mejorado las condiciones de vida de sus habitantes en los últimos años, la desigualdad entre ricos y pobres es mayor hoy que hace una década, reportó la ONU en el informe “Situación Mundial Social, 2005: El Predicamento Desigual”.

¿Entonces qué es la justicia? Al menos en el pasado, parece haber habido poco desacuerdo. La definición fundamental lo que Platón escribió: “darle a cada cual lo suyo”. ¿Y qué es lo suyo hoy para un puertorriqueño?

Si pudiésemos reducir la población puertorriqueña a una aldea de solo 100 personas manteniendo las proporciones de nuestra sociedad actual, veríamos el siguiente cuadro:
solo 6 poseerían el 59 % de las riquezas, 3 serían extranjeros,
20 no tendrían trabajo,
30 serían personas en busca de vivienda propia sin realmente ninguna posibilidad de conseguirla,
40 serían mujeres jefas de familia solteras con hijos,
50 trabajarían para el gobierno,
60 recibirían asistencia económica de algún tipo.



Fuentes interesantes-

Lectura fundamental-

F. Engels. Contribución al problema de la vivienda

Disponible en: http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/vivienda/index.htm

Otras lecturas relevantes-

http://www.jmarcano.com/nociones/ciudad/urbs1.html

http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=20128

http://civilizacionsocialista.blogspot.com/2006/06/frente-la-especulacin-y-la-corrupcin.html

http://habitat.aq.upm.es/boletin/n34/

Sitios de interés-

http://habitat.aq.upm.es/

http://www.ihs.nl/


nota de rof- Citas omitidas, este ensayo, escrito originalmente en 2007, editado recientemente, en su versión completa contiene una larga lista de citas que por desconocimiento, no logro incluir adecuadamente, las estoy sometiendo en formato de notas finales y advierto que debo corregir adicionalmente dichas notas, prevenidos y excusas adelantadas.

1. Aunque Puerto Rico tiene altos niveles de ingreso per cápita en comparación con otros países de América Latina y el Caribe, el país debe enfrentar el problema serio que significa tener casi la mitad de su población bajo niveles de pobreza y un coeficiente de desigualdad social que lo ubica entre los más desiguales del mundo. Según han confirmado todos los estudios internacionales recientes que se reseñan en el estudio de la UNESCO, la pobreza y la desigualdad limitan seriamente las posibilidades de crecimiento y desarrollo. Estudio sobre el impacto del Proyecto de Comunidades Especiales realizado por UNESCO para la Oficina para el Financiamiento Socio-Económico y la Autogestión de Puerto Rico y el Banco de Desarrollo de Puerto Rico.
2. La dignidad del ser humano es inviolable. Todos los hombres son iguales ante la Ley. No podrá establecerse discrimen alguno por motivo de raza, color, sexo, nacimiento, origen o condición social, ni ideas políticas o religiosas. Tanto las leyes como el sistema de instrucción pública encarnarán estos principios de esencial igualdad humana. Sección 1, Artículo Segundo, Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.
3. Este problema no es uno exclusivamente de Puerto Rico. Recientemente, el Institute for Justice, una organización sin fines de lucro de los Estados Unidos, publicó un estudio en el que documentó el uso del poder de expropiación forzosa (ya sea por medio de la radicación de una demanda en un tribunal o de la amenaza de llevar a cabo la expropiación) con el propósito de beneficiar a desarrolladores privados en más de 10,000 propiedades entre 1998 y 2002. Dana Berliner, Public Power, Private Gain (2003) (disponible en www.ij.org o www.castlecoalitiion.org). Recientemente, en Kelo v. City of New London, Connecticut, 125 S.Ct. 2655 (2005), el Tribunal Supremo de los Estados Unidos resolvió que el desarrollo económico es un fin público válido en una acción de expropiación. La decisión ha causado gran revuelo en los estados de la nación norteamericana. Diversos sectores se han movilizado para enmendar las leyes de expropiación estatales con el propósito de prohibir que el desarrollo económico sea considerado un fin público válido en una acción de expropiación. Véase Hands of Our Homes en www. economist. com (18 de agosto de 2005). Tomado de: Morales Cruz, Myrta. No me des el pescado, enseñame a pescar. Junio 2005.
4. Ferrajoli, L. Derechos y garantías. La ley del más débil, Trotta, Madrid, 1999.
5. Sección 20. Derechos humanos reconocidos; deber del pueblo y del gobierno.
a. El Estado Libre Asociado reconoce, además, la existencia de los siguientes derechos humanos:
b. El derecho de toda persona recibir gratuitamente la instrucción primaria y secundaria.
c. El derecho de toda persona a obtener trabajo.
d. El derecho de toda persona a disfrutar de un nivel de vida adecuado que asegure para sí y para su familia la salud, el bienestar y especialmente la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.
e. EL derecho de toda persona a la protección social en el desempleo, la enfermedad, la vejez o la incapacidad física.
f. El derecho de toda mujer en estado grávido o en época de lactancia y el derecho de todo niño, a recibir cuidados y ayudas especiales.
g. Los derechos consignados en esta sección están íntimamente vinculados al desarrollo progresivo de la economía del Estado Libre Asociado y precisan, para su plena efectividad, suficiencia de recursos y un desenvolvimiento agrario e industrial que no ha alcanzado la comunidad puertorriqueña.
h. En su deber de propiciar la libertad integral del ciudadano, el pueblo y el gobierno de Puerto Rico se esforzarán por promover la mayor expansión posible de su sistema productivo, asegurar la más justa distribución de sus resultados económicos, y lograr el mejor entendimiento entre la iniciativa individual y la cooperación colectiva. El Poder Ejecutivo y el Poder Judicial tendrán presente este deber y considerarán las leyes que tiendan a cumplirlo en la manera más favorable posible.
6. Filósofo norteamericano (1921-2002), comprendido dentro de la corriente del liberalismo político, sus principales obras fueron: Teoría de la Justicia, Justicia como Equidad, y El Liberalismo Político. Justicia como Equidad. Materiales para una teoría de la justicia . España: Editorial Tecnos. Teoría de la Justicia . México: Fondo de Cultura Económica.
7. http://ceterisparibus.uprm.edu/articulos/vol5/Revista-5to.vol%20Art.%20EK%20-%20%20FINAL.htm
8. http://www.ub.es/geocrit/sn-76.htm
9. Preámbulo. Declaración Universal de los Derechos humanos. Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii) del 10 de diciembre de 1948.
a. Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
b. Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
c. Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
d. Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
e. Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
10. http://www.rel-uita.org/internacional/puerto-rico-pobreza.htm
11. http://www.fuhem.es/portal/areas/paz/observatorio/informes/puertorico.html#Dependencia%20económica%20e%20impacto%20social:%20la%20otra
12. http://www.gobierno.pr/NR/rdonlyres/442C7575-1184-428A-AD5D-F84953E8A5BE/0/Prensa_Muestra.pdf
13. 1988 Univ. Wis. L. Rev 699 (1988)
14. Morales Cruz, Myrta. No me des el pescado, enseñame a pescar. Junio 2005.
15. White, Lessons from Driefontein. p. 737.
16. http://buscon.rae.es/draeI/
17. Charles Dickens (1812-1870). Novelista inglés y uno de los escritores más conocidos de la literatura universal. En su extensa obra, combinó con maestría narración, humor, sentimiento trágico e ironía con una ácida crítica social y una aguda descripción de gentes y lugares, tanto reales como imaginarios. Dickens denunciaba a menudo los abusos y la miseria social de su tiempo. Las novelas de Dickens eran, entre otras cosas, trabajos de crítica social. Él era un fiero crítico de la pobreza y de la estratificación social de la sociedad victoriana. La segunda novela de Dickens, Oliver Twist (1837), fue responsable de la limpieza del actual arrabal de Londres que fue la base de la historia.
18. Contribución al problema de la vivienda. Federico Engels. Escrito por Engels de mayo 1872 a enero de 1873. Publicado por vez primera en el periódico Volkstaat, núms. 51-53, 103 y 104, del 26 y 29 de junio, 3 de julio, 25 y 28 de diciembre de 1872; núms. 2, 3, 12, 13, 15 y 16 del 4 y 8 de enero, 8, 12, 19 y 22 de febrero de 1873 y en tres sobretiros aparte, publicados en Leipzig en 1872 y 1873. Tomado de : http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm
19. Historia natural de la urbanización. Lewis Mumford. Chicago, 1956. Tomado de: http://habitat.aq.upm.es/boletin/n21/almum.html
20. Another perspective on the affordable housing crisis is the role of the developers or builders, who find it less profitable to develop low income housing than market-rate housing because of the limited rents or purchase prices available from this population. Driven purely by market forces, developers would build housing only to the extent that they can make a profit on it. When the costs of development are greater than the revenue that can be generated by a property, there is no profit, and market forces would result in no affordable housing being built. Paulette J. Williams. The continuing crisis in affordable housing: Systemic issues requiring systemic solutions. Fordham Urban Law Journal. Special Series: Developing Sustainable Urban Communities. January, 2004.
21. The problem of housing affordability can be seen by looking at the high percentage of low income households who pay a disproportionate share of their incomes (more than 30% by some measures; more than 50% by others) for housing. Of the 20 million lowest income households, over 24% pay between 30% and 50% of their incomes for housing and/or live in inadequate housing. Most of the 7.2 million of the lowest income households pay more than half of their incomes for housing. It is a serious problem that the quality of housing available to low income people is generally substandard. Reports of the deplorable housing conditions suffered by the urban poor date back to the late nineteenth century. In 1992, the National Commission on Severely Distressed Public Housing found that approximately 6%, or 86,000 units of public housing, were severely distressed. Paulette J. Williams. The continuing crisis in affordable housing: Systemic issues requiring systemic solutions. Fordham Urban Law Journal. Special Series: Developing Sustainable Urban Communities. January, 2004
22. ONU-HABITAT, Guide to Monitoring Target 11: Improving the lives of 100 million slum dwellers, Nairobi, Kenya, Mayo 2003.
23. www.unhchr.ch/housing/
24. ONU-HABITAT, http://www.unhabitat.org/programmes/guo/documents/EGM final report 4 Dec 02.pdf
25. At the same time that we face this shortage of affordable housing, we also face a concentration of poverty in our inner cities and in our low income housing developments, which has brought with it increased crime, drug activity, unemployment, poor education and a variety of social ills. Some view the homogeneous nature of *421 projects populated exclusively by low income people as a problem. To others it is part of the natural process of upward mobility, where people with the resources to do so leave the inner cities for the suburbs. Paulette J. Williams. The continuing crisis in affordable housing: Systemic issues requiring systemic solutions. Fordham Urban Law Journal. Special Series: Developing Sustainable Urban Communities. January, 2004.
26. Sin embargo, a pesar de lo importante que es contar con una vivienda adecuada, el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos estima que en todo el mundo más de 1.000 millones de personas residen en viviendas insuficientes y que hay más de 100 millones de personas sin hogar.
27. Desafortunadamente, tal y como nos recuerdan las sucesivas desintegraciones de civilizaciones, la sustitución de la naturaleza por la ciudad descansaba, en parte, en una ilusión ---o, incluso, en una serie de ilusiones--- sobre la naturaleza del hombre y de sus instituciones: la ilusión de autosuficiencia e independencia y la ilusión de la posibilidad de una continuidad física sin una renovación consciente. Bajo el manto protector de la ciudad, aparentemente tan inmutable, dichas ilusiones animaron hábitos de depredación y parasitismo que llegaron a socavar las bases de toda la estructura social y económica, una vez asolado no sólo el paisaje circundante sino también el de regiones distantes. Muchos de los elementos proporcionados por la naturaleza, necesarios tanto para el equilibrio físico como mental, empezaron a escasear dentro de las ciudades. Historia natural de la urbanización. Lewis Mumford. Chicago, 1956. Tomado de: http://habitat.aq.upm.es/boletin/n21/almum.html
28. La ONU ha promulgado un total de cuatro Decenios consecutivos para el Desarrollo (Resol. 1710 [XVI], 1715 [XVI], 2626 [XV], 45/199) de los cuales, el primero se ubica en la década de los 60. Y aunque los dos primeros presentan, con matizaciones, un entendimiento marcadamente económico del desarrollo, los dos últimos, por el contrario, mantienen la necesidad de un desarrollo con rostro humano. –ROF.
29. Durante los primeros nueve meses del año, el número de permisos se ha reducido 7.7% y el número de permisos para vivienda nuevas es 9.3% inferior al mismo período del año pasado. http://www.vocero.com/noticias.asp?n=84132&s=Negocios
30. En 2005, la población en Puerto Rico se estimó en 3.91 millones de personas, de las cuales 3.87 vivían en hogares y el resto vivían en alojamientos, tales como hogares para ancianos, cárceles, hospedajes universitarios, hogares religiosos, hospitales —en el caso de las personas con enfermedades prolongadas— y hogares para víctimas de violación…Un 44.9% de las personas en Puerto Rico vivían en 2005 bajo el nivel de pobreza y un 54.7% de las personas pobres tenían 18 años o menos. Un 41.4% tenían 18 años o más, 40.9 tenían entre 18 y 64 años y 44.1 tenían 65 años o más, según el Negociado del Censo.
31. http://www.endi.com/xstatic/endi/template/notatexto.aspx?t=3&n=207609
32. En cuanto a los ingresos familiares, la encuesta de 2005 reveló que un 44.9% de los boricuas vivía bajo niveles de pobreza. Lo más lamentable: el 54.7% de esa población eran niños.
33. http://www.primerahora.com/XStatic/primerahora/template/notatexto.aspx?t=3&n=59240
34. En Puerto Rico existe una fuerte necesidad de vivienda de interés social, de acuerdo a la firma Estudios Técnicos. Entre el 2006 y el 2010 existirá una demanda anual de unas 20,000 viviendas, pero sólo se construirán unas 10,000 anuales. Y es que los altos costos de que enfrenta esta industria no permiten la construcción de unidades de viviendas a un costo menor de $110,000.
http://www.merk2s.com/index.php?mod=news&cmd=article&id=1644
35. Washington, 16/Febrero/2007.- La construcción de viviendas nuevas en EEUU cayó drásticamente en enero según los datos oficiales dados a conocer por el Gobierno, que indicó también una moderación de los precios al productor... Según los datos del Departamento de Comercio, la construcción de vivienda nueva se redujo un 14,3 por ciento en enero, la mayor caída desde octubre. El número de viviendas nuevas comenzadas en los últimos doce meses quedó en enero en 1,408 millones de unidades, en comparación con las 1,643 millones de unidades que se totalizaban en diciembre.
36. http://www.terra.com/finanzas/articulo/html/fin13954.htm
37. Las mujeres en Puerto Rico constituyen el 51.9% de la población total y se estima que unos 62,968 hogares en PR están encabezados por mujeres solas, versus unos 6,841 de hogares encabezados por hombres solos (según Censo 2000). http://www.gobierno.pr/NR/rdonlyres/1B47CBF1-CDFD-4678-B210-693939B72D11/0/situacionycondiciondelasmujeresempuertoricoRev92006.pdf
38. Un 74.5% de las viviendas eran ocupadas por su propietario, mientras que 25.4% eran vividas por inquilinos.
39. http://www.endi.com/xstatic/endi/template/notatexto.aspx?t=3&n=207609
40. Todas las personas deben gozar de cierto grado de seguridad de tenencia que les garantice una protección legal contra el desahucio, el hostigamiento u otras amenazas. Por consiguiente, los gobiernos deben adoptar inmediatamente medidas destinadas a conferir seguridad legal de tenencia a las personas y los hogares que en la actualidad carezcan de esa protección consultando verdaderamente a las personas y grupos afectados. Tomado de: Folleto Informativo No.21, El Derecho Humano a una Vivienda Adecuada de la ONU.
41. http://www.endi.com/XStatic/endi/docs/editor/NOTAS%20A%20LAS%20AGENCIAS.pdf
42. In the 1980s, government turned away from public housing by decreasing funding for new public housing units and for the Department of Housing and Urban Development. Traditional public*435 housing is no longer being built. Our approach to transform and improve public housing is to tear down projects that are considered obsolete or deteriorated, and in some instances, to replace them with a smaller number of privately owned, publicly subsidized units. The policy of not building new public housing units stems from a decision that traditional public housing leads to dense concentrations of poverty, high crime rates, and substandard living conditions. Current approaches to the problem include demolishing housing and relocating people to privately owned housing, requiring or encouraging the people living in public housing to go to work (or otherwise become self-sufficient), encouraging more *436 working people to move into public housing, and blaming public housing residents for their plight. This approach to public housing policy fails to address the needs of the poorest people and those most in need of housing assistance. By demolishing high-rise developments and densely concentrated housing, we may be removing sources of blight and dilapidated housing; however, this approach overlooks those who are displaced by the demolition but who do not qualify for housing vouchers, or who are unable to find suitable alternative housing on the private market. Paulette J. Williams. The continuing crisis in affordable housing: Systemic issues requiring systemic solutions. Fordham Urban Law Journal. Special Series: Developing Sustainable Urban Communities. January, 2004.
43. The U.S. Department of Housing and Urban Development has issued an updated six-year Strategic Plan to guide operations for fiscal years 2006-2011. HUD transmitted the Strategic Plan to Congress on March 31, 2006. The plan reflects the results of a year-long process of assessment, planning, and consultation with both internal and external stakeholders. These stakeholders included HUD's principal staff, program managers and employees, Congressional staff, the Office of Management and Budget, grantees and other partner organizations, and the general public. http://www.hud.gov/
44. Más de 40 mil personas en Nueva York viven en albergues o en la calle, según cifras del Departamento de Servicios para Desamparados (DHS) de la ciudad. Esto representa un alza del 60 por ciento en el número de personas alojadas en albergues para desamparados desde 2001. Este aumento coincide con el punto límite de cinco años para los trabajadores que recibían pagos federales de asistencia pública. Por otro lado, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) del gobierno federal anunció que este año recortará los fondos para subsidios de alquileres a nivel nacional. En Nueva York los recortes afectarán muchos de los 172 mil hogares de trabajadores que dependen de subsidios federales de alquileres, conocidos como cupones de la Sección 8. Estos ataques del gobierno se suman a la crítica situación de la vivienda que enfrenta el pueblo trabajador en Nueva York, donde los dueños de edificios continúan aumentando los alquileres, aprovechando una tasa de vacancia de apartamentos de apenas 2.9 por ciento. http://www.perspectivamundial.com/2004/2808/280806.shtml
45. U.S. Housing and Urban Development Secretary Alphonso Jackson today announced that thousands of communities around the country will receive nearly $1.8 billion to promote HUD's affordable housing and first-time homebuyers programs. The City of St. Louis will receive over $4.2 million to produce affordable housing and help low-income families purchase homes. "The grants we are awarding today will build economically stronger communities across the United States," said Jackson during a news conference with St. Louis Mayor Francis Slay. "Whether it's creating more affordable housing or helping first-time homebuyers to realize the 'American Dream,' this funding HUD has allocated is helping to improve neighborhoods in St. Louis and elsewhere around the country." The total national funding of $1.757 billion will support HUD's HOME Investment Partnerships Program (HOME) and American Dream Downpayment Initiative (ADDI) in Fiscal Year 2007. http://www.hud.gov/news/release.cfm?content=pr07-058.cfm&lang=en
46. http://www.fao.org/docrep/x5356s/x5356s02.htm
47. Contribución al problema de la vivienda. Federico Engels. Op. cit.
48. Paulette J. Williams. The continuing crisis in affordable housing: Systemic issues requiring systemic solutions. Fordham Urban Law Journal. Special Series: Developing Sustainable Urban Communities. January, 2004.
49. John Rawls. Teoría de la Justicia . México: Fondo de Cultura Económica.
50. Tomado de http://ortizfeliciano.blogspot.com/2008/04/mensaje-cierre-jornadas-estudiantiles.html.

otras fuentes estadísticas omitidas pero consultadas:
www.tendenciaspr.com.
http://factfinder.census.gov/servlet/ADPTable?_bm=y&-geo_id=04000US72&-qr_name=ACS_2005_EST_G00_DP4&-context=adp&-ds_name=&-tree_id=305&-_lang=es&-redoLog=false&-format=

1 comentario:

Milagros Laboy dijo...

Cro. Ortiz Feliciano: Te felicito... excelente artículo muy bien redactado, con excelentes referencias y digno de ser analizado y difundido... A crear conciencia, mi gente... Gracias... Millie